Ataque a Irán: "El conflicto podría ser mayor y más duradero de lo que el mercado descuenta"
Los analistas advierten de un repunte del riesgo geopolítico con impacto en petróleo, bolsas y activos refugio, en un escenario de elevada incertidumbre.
La escalada militar tras los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán ya está provocando las primeras reacciones del mercado. Los analistas avisan de que, aunque el impacto inmediato se concentra en el petróleo, la duración del conflicto y, sobre todo, la continuidad del suministro energético serán determinantes para la economía global y los mercados financieros.
Christian Gattiker, responsable de análisis de Julius Baer, señala que “Oriente Medio ha pasado de la tensión a una sacudida regional, pero la direccionalidad sigue siendo una incógnita”. En este contexto de incertidumbre, añade que “al más puro estilo de la ‘niebla de guerra’, las afirmaciones y contraafirmaciones se mueven más rápido que la verificación, lo que hace prematuras las apuestas direccionales contundentes”.
A su juicio, el alcance de la ofensiva complica un desenlace limitado: “El alcance y la amplitud de las operaciones —tras el despliegue de la mayor armada de los últimos 20 años en el Golfo— juegan en contra del desenlace más benigno de ‘salvar la cara’”. Incluso advierte de que “la guerra de 12 días de 2025 parece más un mínimo que un máximo”, por lo que “los próximos días mostrarán si se repite el patrón habitual de las crisis geopolíticas (acumulación–pico–alivio–desvanecimiento) o si, como teme el experto, “el conflicto podría ser mayor y más duradero de lo que el mercado descuenta”.
¿Durará más esta vez? La pregunta que se hace el mercado
Norbert Rücker, responsable de Economía y Next Generation Research de la firma suiza, recuerda que “el petróleo es un termómetro febril de la geopolítica y reacciona en consecuencia ante la escalada del conflicto en Oriente Medio”. En su análisis, subraya que “las implicaciones de este conflicto para la economía mundial dependen del flujo de petróleo y gas a través del Estrecho de Ormuz”.
Aunque el escenario más temido es un daño severo a infraestructuras energéticas, matiza que “con el tiempo, el riesgo de una interrupción parece disminuir”. Su escenario central apunta a “el patrón habitual de un repunte de corta duración, aunque esta vez más intenso, de los precios del petróleo y el gas”.
Por su parte, Adam Hetts, director global de multiactivos de Janus Henderson, señala que la atención se centra en el Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del suministro mundial— y en la capacidad de Irán, que produce en torno al 3%-4% del petróleo global. Pese al repunte por encima de los 70 dólares, coincide en que “los precios actuales del petróleo reflejan un conflicto limitado y de duración relativamente corta”, más que una crisis energética prolongada.
En su análisis, Hetts advierte de que el verdadero impacto para los mercados dependerá de la duración y profundidad de la escalada. “Los activos de riesgo, las expectativas de inflación y las perspectivas de tipos solo cambiarían de forma significativa si la incertidumbre se prolongara”, explica.
Un encarecimiento sostenido del crudo podría reactivar temores inflacionistas y reducir la probabilidad de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, mientras que un aumento de la aversión al riesgo favorecería a los bonos soberanos de mercados desarrollados y a las divisas refugio.
Con todo, el escenario base de la gestora no contempla una alteración estructural del entorno macro. Hetts insiste en evitar decisiones precipitadas en un contexto dominado por titulares y volatilidad: “Abogamos por adoptar una visión a largo plazo de la inversión en lugar de reaccionar a la volatilidad a corto plazo”.
Paolo Zanghieri, economista sénior de Generali AM (parte de Generali Investments), sostiene que los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán “tienen como objetivo explícito un cambio de régimen” y, pese a la muerte del ayatolá Jamenei, es probable que el conflicto “dure mucho más que la acción limitada observada en 2025”.
Zanghieri apunta que, si bien la marina iraní podría no ser lo suficientemente fuerte como para imponer un bloqueo total sostenido del estrecho, una interrupción parcial mediante ataques esporádicos o el minado del estrecho bastaría para impulsar los precios hacia los 90 dólares o más.
La cadena de transmisión que vigilan los mercados
Lale Akoner, analista global de mercados de eToro, explica que los mercados tratan de determinar si se trata de “un problema de precios: una prima de riesgo geopolítica temporal, o un problema de cantidad: una interrupción sostenida que afecte al suministro energético entregado”. Y subraya: “Esa distinción determina cómo se transmite el shock entre las distintas clases de activos”.
En un primer escenario, si el suministro sigue funcionando con relativa normalidad, “si los barriles siguen fluyendo, el mercado puede normalizar el shock”. En ese caso, el repunte del crudo tendería a ser limitado, el impacto inflacionario transitorio y las bolsas podrían estabilizarse.
En cambio, si el suministro se ve afectado de forma material, la situación cambia de naturaleza macroeconómica. “Una vez que el tránsito se ralentiza de forma significativa (…) el shock pasa a ser macroeconómicamente relevante porque cambia el suministro efectivo, no solo el sentimiento”, explica.
Akoner resume la clave para los inversores: “Los mercados suelen poder adaptarse a precios más altos: pueden descontarlos, cubrirlos y trasladarlos gradualmente. Lo que a los mercados les cuesta valorar es la incertidumbre sobre la continuidad del suministro y el momento de la entrega”. Y concluye que “esa incertidumbre eleva la volatilidad, amplía las primas de riesgo y obliga a los inversores a pagar por coberturas en distintas clases de activos”.
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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