EEUU pulveriza las previsiones de empleo en agosto y pone en un brete a la Fed
162.000 empleos nuevos en agosto. Eso es lo que ha publicado hoy el Bureau of Labor Statistics de Estados Unidos, triplicando con creces las previsiones del consenso, que apuntaban a unos modestos 56.000. El propio dato de julio, que inicialmente apuntaba a una destrucción de 23.000 puestos, ha sido revisado al alza hasta los +21.000. Es decir: ni siquiera hubo destrucción de empleo en julio. La alarma de hace un mes era, en buena parte, un espejismo estadístico.
¿Está el empleo en EEUU.fuerte o débil? La respuesta corta: depende del mes que mires. Y eso es exactamente lo que complica la vida a la Reserva Federal para su próxima decisión de tipos.
Las revisiones de los dos meses anteriores añadieron 55.000 empleos al recuento: junio pasó de 20.000 a 31.000 (+11.000) y julio de -23.000 a +21.000 (+44.000). La cifra de agosto, además, supera en 31.000 empleos la media mensual de los últimos 12 meses. La foto del mercado laboral en verano es bastante menos fría de lo que parecía hace un mes.
La tasa de paro se mantuvo en el 4,1%, en línea con lo esperado. Y la tasa de participación laboral subió hasta el 61,6% (desde el 61,4%), señal de que más gente se está incorporando al mercado de trabajo.
El desglose sectorial deja pistas sobre de dónde viene la sorpresa. El grueso del empleo lo generaron los servicios de restauración y hostelería, con 59.000 nuevos puestos, seguidos del empleo público en educación local, con 42.000. La industria manufacturera aportó 16.000 (frente a los 5.000 esperados) y la sanidad sumó 13.000. El sector público en su conjunto añadió 35.000 empleos, un giro drástico respecto a los 53.000 que perdió en julio.
Las nóminas privadas subieron en 127.000, muy por encima de los 45.000 del consenso y los 30.000 del mes anterior. Dato que contrasta llamativamente con el informe ADP publicado el martes, que solo registró 38.000 empleos privados. La divergencia entre ADP y BLS no es nueva, pero esta vez la brecha fue especialmente ancha.
En salarios: los ingresos medios por hora subieron un 0,3% mensual, en línea con lo previsto, y un 3,1% interanual (una décima por encima de la previsión del 3,0%). Las horas semanales trabajadas subieron a 34,4, también ligeramente por encima del consenso.
¿Qué significa esto para la Fed?
Aquí está el dilema. La Fed de Kevin Warsh lleva semanas debatiendo si el mercado laboral justifica una nueva subida de tipos en la reunión del 16 de septiembre. Los tipos se encuentran en el rango 3,50%-3,75%, y antes de este dato el mercado asignaba una probabilidad del 50% a una subida de 25 puntos básicos, según el CME FedWatch.
Los economistas de Bank of America matizaban que "las nóminas difícilmente serán el factor decisivo para una subida en septiembre", argumentando que la atención de la Fed está más centrada en la inflación (61 referencias al IPC frente a 30 al empleo en el discurso de Warsh en Jackson Hole).
Pero un mercado laboral que crea 162.000 empleos con salarios al 3,1% interanual no es exactamente el tipo de dato que le facilita la vida a un banco central que lucha contra una inflación que sigue por encima del objetivo.
El mercado ya mira hacia los datos de inflación (IPC) de agosto, que se publican antes de la reunión de la Fed del 16 de septiembre. Si la inflación también sorprende al alza, la probabilidad de una subida de tipos se disparará. Si el IPC se modera, la Fed podría interpretar este dato de empleo como un repunte puntual y mantener tipos.
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
Mejores cuentas remuneradas de 2026
Explora las cuentas remuneradas más rentables.