El BCE subirá tipos dos veces este año... y tendrá que recular: el error de cálculo que anticipa Lombard Odier

El BCE subirá tipos dos veces este año... y tendrá que recular: el error de cálculo que anticipa Lombard Odier

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El Banco Central Europeo estaba a punto de relajar su discurso. Sin el conflicto en Oriente Medio, su reunión de marzo habría traído previsiblemente una revisión al alza del crecimiento y a la baja de la inflación. En cambio, tuvo que hacer exactamente lo contrario. Ahora, Lombard Odier anticipa que el BCE subirá tipos dos veces en 2026 —empezando en junio— en una reacción que el banco suizo califica abiertamente de error de política monetaria que tendrá que corregir en 2027.

El punto de partida importa: la economía de la eurozona llegó al shock energético de 2026 en mejor forma que en 2022. El PIB real creció un 1,5% en 2025, por encima de las expectativas, recortando distancias con EE.UU. —que creció un 2,1%— desde la brecha mucho más amplia de 2023-2024.

La inflación había vuelto al objetivo del 2% sin que el BCE tuviera que "pasarse de frenada" como en 2014, cuando los tipos cayeron a territorio negativo durante ocho años. Y el fondo de 500.000 millones de euros aprobado por Alemania para infraestructuras, defensa y descarbonización aportaba un soporte estructural de largo plazo al crecimiento continental.

Pero el conflicto en Oriente Medio lo ha cambiado todo. El petróleo se ha encarecido de forma significativa, y el gas natural en Europa sigue cotizando alrededor de un 40% por encima de sus niveles previos a la crisis. El problema añadido es que parte de la infraestructura energética de Oriente Medio que abastece a Europa podría tardar años en repararse.

Bill Papadakis, estratega macro senior de Lombard Odier, resume la situación con frialdad: incluso en el escenario base —conflicto de duración limitada—, la gestora espera que el petróleo se mantenga de media en torno a 90 dólares por barril durante los próximos seis meses, lo que supone un lastre considerable para un continente que sigue siendo importador neto de energía.

El trauma de 2022 y el riesgo de repetirlo

La clave del análisis de Lombard Odier no está en el diagnóstico energético, que comparten muchas casas, sino en la lectura sobre la respuesta del BCE. El banco central europeo llegó tarde en 2022, cuando tardó demasiado en reaccionar a la inflación. Ahora, con esa cicatriz fresca, el riesgo es el contrario: actuar demasiado pronto en un entorno donde, a diferencia de 2022, no hay señales de presiones inflacionistas domésticas.

El mercado laboral está en equilibrio, los salarios no se aceleran, los hogares no tienen ni el exceso de ahorro pospandemia ni la demanda embalsada de entonces, y las expectativas de inflación permanecen contenidas.

Aun así, la gestora espera que el BCE suba tipos dos veces de 25 puntos básicos cada una a lo largo de 2026, llevando el tipo director desde el 2% actual —nivel que la propia institución considera aproximadamente neutral— hasta el 2,5%. El razonamiento detrás de esta decisión, según Papadakis, tiene que ver con el mandato: a diferencia de la Fed, el BCE solo responde a la inflación, no al empleo, lo que lo hace más propenso a reaccionar ante un shock de precios energéticos aunque el resto de la economía no lo justifique.

A ello se añade que, como reconoció la presidenta Christine Lagarde en un discurso reciente, el recuerdo de la inflación de 2022 sigue fresco en la mente de empresas y trabajadores, lo que eleva el riesgo de efectos de segunda ronda —empresas que trasladan costes y trabajadores que exigen subidas salariales— con más rapidez que entonces.

La conclusión de Lombard Odier es directa: comenta que esto "arriesga un error de política monetaria" que el BCE tendrá que revertir en 2027 con recortes de tipos, una expectativa contraria al consenso del mercado, que actualmente descuenta que el BCE mantendrá los tipos en torno al 2,5% a lo largo de todo ese año.

El impacto sobre el crecimiento: revisión a la baja

Las consecuencias macroeconómicas son predecibles pero no menores. La confianza del consumidor cayó en marzo a su nivel más bajo en dos años. Con la demanda interna como principal motor del crecimiento europeo, Lombard Odier ha rebajado su previsión de PIB para la eurozona en 2026 hasta el 0,9%, muy por debajo del 1,5% de 2025. El triple efecto de la pérdida de poder adquisitivo por la energía, la mayor incertidumbre y el endurecimiento monetario actuará como freno simultáneo sobre el consumo, la inversión y el sentimiento empresarial.

En cuanto a los beneficios empresariales, el consenso del mercado espera un rebote del 12% para las compañías europeas en 2026, tras tres años de estancamiento. Lombard Odier considera esa cifra excesivamente optimista: los mayores costes energéticos presionan los márgenes en un momento en que el poder de fijación de precios se está volviendo más limitado, y las valoraciones de la renta variable europea, aunque han corregido, siguen por encima de sus medias históricas de largo plazo.

Implicaciones para la cartera: Japón sí, Europa no; bonos soberanos, infraponderados

El posicionamiento que deriva Lombard Odier de este escenario es concreto. En renta variable, la gestora mantiene una exposición global neutral pero, dentro de los mercados desarrollados, prefiere la bolsa japonesa a la europea. El razonamiento combina el mejor perfil de valoración de Japón, su menor exposición al shock energético y unos catalizadores estructurales de mejora corporativa que siguen activos.

En renta fija, Lombard Odier mantiene una posición de infraponderación en bonos soberanos globales, incluyendo los de las principales economías europeas, ante el doble riesgo de que tanto la inflación como los déficits fiscales sigan presionando al alza las rentabilidades.

Y en divisas, la previsión a doce meses para el tipo de cambio EUR/USD se mantiene en 1,18: el sentimiento muy negativo sobre el euro que había prevalecido está empezando a corregirse con las noticias del alto el fuego entre EE.UU. e Irán, pero la gestora no ve un cambio de tendencia estructural que justifique una revisión al alza de ese objetivo.


Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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