"Esto sigue siendo tierra de traders, no de inversores": expertos reaccionan a la tregua EEUU - Irán
El Brent cotizaba cerca de los 110 dólares por barril antes del anuncio. En cuestión de horas, se desplomaba hacia los 94 dólares. La tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, que incluye la reapertura condicional del Estrecho de Ormuz, ha desencadenado uno de los movimientos más bruscos del año en los mercados: el petróleo en caída libre y las bolsas europeas subiendo más de un 3%-4% en el arranque de la sesión.
Pero los analistas coinciden en un matiz que conviene no perder de vista: esto no es el fin del conflicto. Es una pausa. Christian Gattiker, responsable de investigación de Julius Baer, encuadra lo ocurrido en el patrón habitual de las crisis geopolíticas: "Una fase intensa de escalada crea las condiciones para una eventual salida. Esto encaja con nuestro escenario base de un shock rápido e intenso con daño limitado y duradero al suministro global de energía".
Pero su mensaje es claro sobre lo que viene después: "Esto sigue siendo tierra de traders, no de inversores. El posicionamiento y el sentimiento siguen dominando sobre los fundamentales". En su opinión, los inversores deberían usar los períodos de alivio para prepararse, no para perseguir al mercado.
El precedente que maneja Ray Sharma-Ong, subdirector global de Soluciones Personalizadas Multiactivos de Aberdeen Investments, es revelador: el 9 de abril de 2025 —exactamente un año antes—, el S&P 500 se disparó un 9,5% en una sola sesión tras el anuncio de la pausa arancelaria de Trump. "Los mercados no necesitan certeza absoluta para repuntar. La eliminación del riesgo extremo a la baja suele ser suficiente para desencadenar una rápida revalorización, incluso si persisten las incertidumbres a largo plazo".
¿Ha tocado techo el shock energético?
Uno de los interrogantes más relevantes para los inversores es si lo peor del impacto energético ha quedado atrás. Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer, apunta que sí: "Incluso en el momento álgido de las tensiones, la imagen nunca fue la de una parada total del suministro. Los flujos de transporte por el Estrecho de Ormuz continuaron aumentando, con rutas salvaguardadas por Irán y participación internacional más amplia. Esto muestra que incluso en un entorno geopolítico muy escalado, los mercados físicos de energía se adaptan más rápido de lo que se temía".
El argumento de fondo es que los precios del petróleo habían entrado en territorio económicamente dañino —cerca de los 110 dólares—, lo que de por sí generaba las condiciones para una desescalada. El punto máximo del shock, según Rücker, habría quedado atrás.
Sin embargo, Michael Langham, economista especializado en mercados emergentes de Aberdeen Investments, introduce un matiz importante: "No esperamos que el petróleo vuelva a los niveles previos al conflicto. Las perturbaciones físicas y logísticas no van a desaparecer de la noche a la mañana. Los costes de transporte, los seguros contra riesgos de guerra, los retrasos y la prima de riesgo geopolítico mantendrán el petróleo por encima de los niveles anteriores durante algún tiempo".
Renta variable: la rotación retoma el mando
En bolsa, el análisis de Mathieu Racheter, jefe de Investigación de Renta Variable de Julius Baer, apunta a que la tregua no cambia la tendencia estructural que venía dibujándose antes del conflicto: la rotación desde Estados Unidos hacia el resto del mundo se reafirma. "La combinación de una bajada de los precios de la energía, un dólar más débil y unas expectativas de crecimiento global mejorando debería permitir a los valores no estadounidenses retomar el liderazgo ya en el corto plazo".
En cuanto a los mercados que más pueden beneficiarse del alivio, Sharma-Ong de Aberdeen señala con precisión: "Esperamos el repunte más fuerte en los mercados que se vieron más afectados por la crisis del petróleo y el aumento de la aversión al riesgo. Es probable que los mercados bursátiles asiáticos más importadores de petróleo, en particular Corea, Taiwán y Japón, se recuperen más rápidamente".
Renta fija: la duración vuelve a tener sentido
En los mercados de bonos, la reacción también fue inmediata. Dario Messi, jefe de Investigación de Renta Fija de Julius Baer, describe cómo los rendimientos de los bonos del Tesoro americano cayeron cerca de 10 puntos básicos en toda la curva desde el inicio de las noticias sobre la tregua. "El movimiento pone de manifiesto la rapidez con la que los bonos podrían beneficiarse si los riesgos energéticos disminuyen. Mantener exposición a la duración en bonos de calidad a 5-10 años sigue estando justificado".
La lógica es que si el alto el fuego se mantiene, el riesgo de que la inflación energética se enquiste se reduce significativamente, lo que abriría la puerta a que los bancos centrales retomen sus trayectorias previas al conflicto. Y si la tregua se rompe, el impacto sobre el crecimiento llevaría igualmente a los bonos de calidad a actuar como refugio. En ambos escenarios, la duración tiene soporte.
Los riesgos extremos no han desaparecido
La voz más cautelosa del día viene de Langham, que recuerda que los obstáculos para un acuerdo definitivo son sustanciales. "Nos mostramos escépticos respecto a que EE.UU. o Israel acepten las condiciones de los diez puntos propuestos por Irán, sobre todo porque es poco probable que EEUU ponga fin a su presencia militar en el Golfo y no está claro quién pagará la reconstrucción de Irán". Su conclusión: "Los riesgos extremos seguirán siendo elevados durante las próximas dos semanas".
A más largo plazo, Langham apunta a una consecuencia que el mercado aún no descuenta del todo: el conflicto acelerará el gasto global en defensa y seguridad energética, especialmente en Oriente Medio, Norte de África y Asia. "Reducir la dependencia del Estrecho será una prioridad para el Consejo de Cooperación del Golfo. En última instancia, el énfasis en el gasto interno y la reducción de los ahorros canalizados al extranjero podrían desplazar el peso del crecimiento hacia Asia, Europa y el CCG, alejándolo de EE.UU.".
En conjunto, el mensaje que trasladan los análisis de esta mañana es coherente: la tregua elimina el peor escenario a corto plazo y justifica un rally de alivio, pero la visibilidad sigue siendo limitada y la durabilidad del acuerdo es la clave.
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