Llevamos 3 años seguidos de fuertes subidas en bolsa: ojo a lo que suele pasar después (según la historia)
El análisis de rachas históricas de ganancias de dos dígitos en la bolsa estadounidense muestra que, tras ellas, las correcciones suelen ser moderadas y dependen de factores externos
Las acciones de gran capitalización encadenaron en 2025 su tercer año consecutivo con subidas de dos dígitos, un fenómeno que solo se ha producido en ocho ocasiones desde 1926. Ante este contexto, el análisis de la American Association of Individual Investors de episodios similares del pasado permite extraer algunas conclusiones sobre lo que podría suceder con el índice S&P 500 en 2026.
De las siete rachas previas de ganancias de dos dígitos, cinco se prolongaron solo tres años. Aunque en seis de los siete casos se produjeron descensos el año siguiente, la mayoría de las pérdidas anuales fueron limitadas.
El análisis histórico sugiere que los mercados alcistas no se agotan por el paso del tiempo, sino por acontecimientos concretos o por una combinación de factores. La incertidumbre sobre cuándo y cómo se producirá ese punto de inflexión forma parte del riesgo inherente a la inversión.
En el periodo 1926–1929, las acciones registraron tres años consecutivos de fuertes subidas antes del desplome bursátil de octubre de 1929. Pese a la gravedad del episodio, la caída anual de ese año fue del 8,4%, siendo los descensos más severos en los años posteriores.
Entre 1942 y 1945, en plena Segunda Guerra Mundial, las acciones se beneficiaron del aumento de la producción económica vinculada al esfuerzo bélico. La racha terminó en 1946, cuando la inflación repuntó con fuerza tras el conflicto.
La etapa 1949–1952 coincidió con la expansión económica posterior a la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra de Corea. Tras cuatro años de avances, el mercado retrocedió un leve 1,0% en 1953.
De 1963 a 1965, las subidas estuvieron apoyadas por valoraciones más bajas tras el ajuste de 1962, el auge de los fondos de inversión y el interés por los valores tecnológicos. El ciclo se cerró con el mercado bajista de 1966.
El periodo 1995–1999 fue el único con cinco años consecutivos de ganancias de dos dígitos. La burbuja tecnológica impulsó los mercados hasta su pico en 2000, seguido de una recesión y un mercado bajista.
Entre 2012 y 2014, el crecimiento económico, los bajos tipos de interés y la recuperación inmobiliaria sostuvieron las subidas, que se frenaron en 2015 por tensiones en China y la crisis de deuda griega.
En 2019–2021, pese al impacto inicial de la pandemia, los estímulos monetarios y fiscales y el desarrollo de vacunas permitieron prolongar la tendencia alcista, que terminó con el repunte de la inflación en 2022.
Finalmente, la racha actual de 2023–2025 se atribuye a la moderación de la inflación, una política monetaria más flexible y el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial. ¿Qué pasará en 2026? Lo veremos a lo largo del año.
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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