¿Por qué el yen se desploma hasta mínimos de 1986? "Los problemas son cada vez más estructurales"

¿Por qué el yen se desploma hasta mínimos de 1986? "Los problemas son cada vez más estructurales"

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El yen ha vuelto a marcar un hito histórico: este martes cotiza a 162,41 yenes por dólar, su nivel más débil desde diciembre de 1986. Es la primera vez en casi cuatro décadas que la divisa japonesa cruza el umbral de los 162 yenes por "billete verde", tras una escalada del dólar que acumula una revalorización del 13% en el último año.

El deterioro se produce a pesar de que Japón ya había intervenido en el mercado de divisas para frenar la sangría. El Ministerio de Finanzas del país destinó en mayo un récord de 11,73 billones de yenes (63.520 millones de euros) a operaciones de defensa de su moneda, según los registros oficiales conocidos este martes. Las operaciones se concentraron entre el 28 de abril y el 27 de mayo.

No es la primera vez que Tokio recurre a esta vía. Se trata de la tercera intervención del Ministerio de Finanzas japonés desde 2022 y la primera desde hace dos años. El precedente más reciente fue en mayo de 2024, cuando las autoridades gastaron 9,78 billones de yenes (52.960 millones de euros) defendiendo el cambio. Antes, en octubre de 2022, el desembolso fue de 6,349 billones de yenes (34.330 millones de euros). La progresión de las cifras —de 6,3 a 9,7 y ahora a 11,7 billones de yenes— deja una lectura incómoda para Tokio: cada intervención ha sido más cara que la anterior, sin que el yen haya logrado estabilizarse de forma duradera frente al dólar.

La depreciación del yen no se explica solo por la fortaleza del dólar. A mediados de junio, el Consejo de Política Monetaria del Banco de Japón decidió subir su tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 1%. Es la primera subida en seis meses y deja la tasa de la facilidad de depósito en su nivel más alto desde 1995.

Con este movimiento, el banco central japonés reanuda el ciclo alcista que había iniciado en 2024, con subidas en marzo y julio de ese año, y que continuó con nuevas alzas en diciembre de 2024 y enero de 2025. El contraste con la política ultralaxa que Japón mantuvo durante décadas —con tipos en negativo o próximos a cero— sigue siendo, sin embargo, el principal motivo por el que los inversores prefieren financiarse en yenes para invertir en activos denominados en dólares, presionando a la baja la divisa nipona.

"La reacción del mercado refleja que las subidas de tipos siguen siendo insuficientes para reducir el enorme diferencial de rentabilidad frente a Estados Unidos, donde los inversores continúan descontando una política monetaria mucho más restrictiva", comentan desde el equipo de análisis de XTB.

Una debilidad que va más allá del dólar fuerte

Para XTB, achacar la caída del yen únicamente a la fortaleza del billete verde sería simplificar el problema. Si se ajusta por inflación, la divisa japonesa cotiza cerca de sus niveles más bajos de las últimas cuatro décadas, algo que en teoría no debería estar ocurriendo: "El reducido crecimiento de los precios en Japón durante los últimos años debería haber fortalecido su divisa para mantener el poder adquisitivo frente al resto del mundo. Ha ocurrido justo lo contrario, una señal de que los problemas son cada vez más estructurales".

La firma señala además una contradicción adicional: el yen sigue cayendo aunque la rentabilidad de los bonos japoneses ha subido con fuerza, justo lo contrario de lo que históricamente cabría esperar. Según explican sus analistas, eso indica que los inversores están priorizando otros riesgos, como "el elevado endeudamiento público, el aumento del gasto fiscal o la capacidad del Banco de Japón para controlar la inflación sin poner en riesgo el crecimiento económico".

A la ecuación se suma el interés inversor por las compañías japonesas ligadas a la inteligencia artificial y los semiconductores, que según XTB "ha atraído importantes flujos de inversión extranjera que, en muchos casos, se han cubierto mediante ventas de yenes, ejerciendo una presión adicional sobre la divisa".

Y no todos en Japón están interesados en que el yen se recupere. Un yen débil sigue siendo una ventaja competitiva para los grandes exportadores del país: Toyota, citan los analistas de XTB, "estima que cada depreciación del yen frente al dólar incrementa su beneficio operativo en aproximadamente 50.000 millones de yenes", lo que explicaría que parte del Gobierno no tenga prisa por revertir la situación.

Los 11,7 billones de yenes gastados en primavera tuvieron un efecto solo temporal, y el mercado ya se pregunta cuándo llegará el próximo movimiento oficial. Desde XTB advierten de que el "fuerte posicionamiento especulativo contra el yen aumenta la probabilidad de movimientos bruscos si el Ministerio de Finanzas decide volver a actuar".

De cara a los próximos meses, según la firma, el principal riesgo no está tanto en el diferencial de tipos con Estados Unidos como en la propia gestión del banco central japonés: "El principal riesgo para el yen (...) es que el Banco de Japón continúe quedándose por detrás de la inflación y de las expectativas del mercado". Por ahora, apuntan, "resulta difícil pensar en una recuperación sostenida de la moneda", aunque cuanto más se prolongue la depreciación, mayor será también la probabilidad de que Tokio vuelva a intervenir.

Algo que, por cierto, a los mercados no les vendría del todo mal, ya que esto sería positivo para las estrategias de carry trade y por tanto para la liquidez global de los mercados, comentan.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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