El mandato de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal expira el 15 de mayo. Y el candidato de Trump para sustituirle, Kevin Warsh, ya superó su audiencia ante el Senado, aunque su confirmación sigue llena de obstáculos. La gran pregunta que se hacen ahora los inversores es clara: ¿cambia algo de fondo si Warsh llega a presidir el banco central más importante del mundo?
La respuesta corta es sí. La larga, con matices. Analizamos lo que dicen los expertos sobre lo que podría significar una Fed bajo el mandato de Warsh para los tipos de interés, la inflación y, en última instancia, para las carteras de los inversores.
La comparecencia de Warsh ante el Comité Bancario del Senado el pasado martes siguió un guion previsible. Los demócratas, liderados por Elizabeth Warren, cuestionaron su independencia respecto a Trump. Los republicanos lo respaldaron. Y Warsh prometió que no sería "la marioneta de nadie". Pero más allá del teatro político, los analistas subrayan que la audiencia dejó más incógnitas que certezas sobre su política monetaria real.
Según Raphael Olszyna-Marzys, economista internacional de J. Safra Sarasin Sustainable AM, "la audiencia aportó pocas novedades. Los distintos actores interpretaron sus papeles siguiendo un guion ya conocido". Warsh se limitó a reiterar el compromiso con la independencia operativa de la Fed, criticó la forward guidance y habló de un vago "nuevo marco monetario" sin concretar qué significa en la práctica.
El principal obstáculo para su confirmación sigue siendo el senador republicano Thom Tillis, que ha puesto una condición innegociable: no apoyará a Warsh mientras el Departamento de Justicia mantenga abierta su investigación sobre Powell. Sin ese voto, los republicanos no tienen mayoría en el Comité Bancario y el nombramiento queda bloqueado.
Bajadas de tipos, desregulación y menos atención al clima
Más allá de la audiencia, el historial y las posiciones conocidas de Warsh permiten dibujar un escenario bastante claro sobre cómo podría actuar. Eiko Sievert, director de calificaciones del sector público y soberano de Scope Ratings, señala que si Warsh es confirmado, "es probable que abogue por una bajada de los tipos de interés basándose en su opinión de que el crecimiento impulsado por la IA no provocará inflación".
Su tesis es que el auge de productividad que genera la inteligencia artificial crea espacio para bajar tipos sin reavivar los precios. Una lectura que comparte pocas personas en el FOMC actual y que choca de frente con una inflación que en Estados Unidos sigue en el 3,3%, presionada además por el conflicto con Irán y el encarecimiento del petróleo.
Más allá de los tipos, el perfil de Warsh apunta a otros cambios relevantes. Según Scope Ratings, su llegada implicaría "una reducción significativa de la intensidad de la supervisión y un giro hacia la desregulación", así como un enfoque más estrecho del doble mandato de la Fed —precios estables y máximo empleo— con mucha menos atención a cuestiones como el riesgo climático o la equidad social. La reducción del balance de la Fed también sería una prioridad, aunque se implementaría de forma gradual para no desestabilizar los mercados.
El riesgo real: tipos bajos con inflación al alza
El escenario que más preocupa a los analistas es que Warsh, bajo presión de Trump, recorte tipos en un contexto en el que la inflación todavía no ha cedido lo suficiente. El presidente ya dejó claro antes de la audiencia que quiere ver "la tasa de interés más baja del mundo" y que se sentiría decepcionado si Warsh no actúa con rapidez.
Para Olszyna-Marzys, la reunión del FOMC de junio será el primer test de fuego: "Las bajadas de tipos realizadas sin el respaldo de datos que indiquen un retroceso de las presiones inflacionistas serían una señal del debilitamiento de la independencia de la Fed". Dicho de otro modo: si Warsh baja tipos en junio sin que la inflación haya dado señales claras de ceder, el mercado interpretará eso como una capitulación ante Trump, con todas las consecuencias que eso implica para la credibilidad del banco central y para los activos de riesgo.
Desde Scope Ratings apuntan que también habrá que estar atentos a las sentencias del Tribunal Supremo sobre los casos judiciales que afectan a Powell y a la gobernadora Lisa Cook, que podrían tener implicaciones directas sobre la independencia futura de la institución.
Hay un elemento que los analistas consideran relevante y que pasa desapercibido en el debate político: cuanto más tarde Warsh en ser confirmado, mejor puede irle estratégicamente. Si la confirmación se retrasa semanas o meses, será Powell quien tenga que gestionar la presión de Trump para bajar tipos en un entorno inflacionista complicado. Y será Powell, no Warsh, quien cargue con el coste político de no hacerlo.
"Un proceso prolongado dejaría a Powell asumiendo el coste de la inacción, evitando así que Warsh tenga que enfrentarse prematuramente a Donald Trump al inicio de su mandato", señala el economista de J. Safra Sarasin. Una paradoja política que convierte el bloqueo en el Senado, en apariencia un problema para Warsh, en algo que podría jugar a su favor.
Qué significa todo esto para el inversor
En el corto plazo, la incertidumbre sobre quién presidirá la Fed y con qué criterios actuará añade una capa de ruido a los mercados que ya de por sí están digiriendo la guerra en Irán, la inflación resistente y la volatilidad arancelaria. Para el inversor español, los efectos más directos llegarían a través del dólar, de los bonos del Tesoro estadounidense y de los fondos con exposición a renta variable americana.
Un escenario de bajadas de tipos precipitadas en EEUU —por presión política, no por fundamentos— podría debilitar el dólar, presionar al alza los precios de los bonos de larga duración y, paradójicamente, generar más inflación a medio plazo. Lo que sería, en definitiva, un escenario adverso para los activos de renta fija de calidad y para la estabilidad de las carteras más conservadoras.
Eso sí, la bolsa podría verse alentada a corto plazo por potenciales bajadas de tipos, aunque todo dependerá de cuanto afectara a la subida de los precios. Los inversore en criptomonedas también deberían estar más o menos tranquilos con esta variable, ya que Warsh declaró hace unos días que "los activos digitales ya forman parte del tejido de nuestros servicios financieros en Estados Unidos". El potencial próximo presidente de la Fed también tiene inversiones en criptoactivos.
Lo que está claro, como señala Scope Ratings, es que "la reunión del FOMC de junio será objeto de un minucioso escrutinio". Y que el mercado tendrá muy pocas semanas para descifrar qué tipo de banco central nos espera en los próximos años.
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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