Reunión Trump - Xi Jinping: los expertos esperan muy poco (y eso puede ser buena noticia)

Reunión Trump - Xi Jinping: los expertos esperan muy poco (y eso puede ser buena noticia)

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Reunion Trump Xi Jinping en Washington
Llegada del presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos. Foto: Li Xiang / Xinhua News / Europa Press

El presidente chino, Xi Jinping, y Donald Trump se ven las caras en Washington en la primera visita de Xi a la Casa Blanca desde 2015, y las gestoras llegan a la reunión con las expectativas muy contenidas. El gesto más tangible ya se conoció en la víspera: el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció la prórroga hasta el 10 de enero de 2027 de la tregua arancelaria conocida como 'acuerdo de Busan', que expiraba el 10 de noviembre. Para unos mercados que ya lidian con el crudo por encima de los 105 dólares y con los bonos en plena venta, que no haya sobresaltos ya sería una buena noticia.

Con la tregua comercial ya encarrilada, lo que queda sobre la mesa se presta poco a una foto de acuerdo: Taiwán, los controles a la exportación de tecnología, la carrera por la inteligencia artificial y las compras chinas de petróleo iraní. Gestoras como PIMCO, Aberdeen Investments y LFDE coinciden en que la cita dejará buenas palabras y pocos compromisos concretos, aunque cada una pone el foco en un riesgo distinto.

La reunión llega con los mercados de deuda bajo presión. Los rendimientos de los bonos europeos y estadounidenses repuntaron ayer hasta niveles que no se veían en más de dos décadas, después de unos PMI de septiembre más fuertes de lo esperado y de una subasta floja de bonos del Tesoro a cinco años, según el comentario diario de Link Securities. Juan J. Fernández-Figares, director de Gestión IICs de la firma, sitúa hoy la atención de los inversores tanto en la cumbre como en "la evolución de los mercados de bonos, que será clave para determinar el comportamiento de la renta variable".

"La reunión es el resultado"

Libby Cantrill, responsable de políticas públicas de PIMCO, rebaja las expectativas desde el primer momento. "Se espera que la reunión entre el presidente Trump y el presidente Xi sea un encuentro con poco contenido pese a la expectación generada, dado que ambos países parecen querer estabilidad ante sus propios problemas internos. De hecho, se puede considerar que la 'reunión es el resultado'", explica.

Que ninguna de las dos partes busque el choque no significa que el terreno esté despejado. Cantrill advierte de que "hay muchas cuestiones latentes entre Estados Unidos y China que aparentemente podrían estallar en cualquier momento". Entre ellas cita las objeciones de Washington a las compras chinas de petróleo ruso e iraní, el superávit comercial de China, los próximos aranceles estadounidenses sobre el exceso de capacidad y la carrera por la IA.

Su escenario central es el de un empate técnico: "Aunque la reunión entre ambos líderes pueda generar algunas palabras conciliadoras y promesas de seguir dialogando, no se espera que produzca ningún avance importante ni, al mismo tiempo, una ruptura".

Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista de LFDE, lee la cita en clave de mercado. En un análisis publicado el martes, antes de conocerse la prórroga de la tregua, apuntaba que "todo parece indicar que esta reunión entre ambos dirigentes se encamina, sobre todo, hacia la búsqueda de una distensión, más que un nuevo enfrentamiento" y que "los responsables estadounidenses parecen dispuestos a retrasar la aplicación de los nuevos aranceles que contemplan". La extensión del acuerdo de Busan ha ido en esa dirección.

Con el crudo todavía rondando los 100 dólares por barril y los tipos de interés a largo plazo en niveles altos, Paris Horvitz ve suficiente con que no haya sobresaltos: "Para los mercados, la ausencia de tensiones sería por sí sola una buena noticia".

La tecnología desplaza al comercio como gran línea de fractura

Robert Gilhooly, economista sénior especializado en mercados emergentes de Aberdeen Investments, comparte el diagnóstico de fondo: "No espero que de la reunión entre los presidentes Xi y Trump salgan muchas medidas concretas". Su análisis va un paso más allá y sitúa el conflicto en otro terreno. "La tecnología, más que el comercio, se está convirtiendo en la principal línea de fractura en las relaciones entre EEUU y China", sostiene.

Gilhooly contempla que la IA tenga su hueco en la agenda. "Es plausible que se produzca un diálogo o se firme un memorándum sobre la seguridad de la inteligencia artificial, pero probablemente carecerá de detalles", apunta. Encaja con el "mecanismo de notificación" mutua sobre IA que Bessent ha propuesto a Pekín. Lo que no espera es que China consiga lo que más le interesa: "China buscará garantías de que EEUU no impondrá más controles a la exportación para frenar su desarrollo, pero es poco probable que obtenga algo más que un consuelo de poco valor".

El economista ve incluso un nuevo choque en el horizonte: "Los avances de China en el desarrollo de modelos de lenguaje a gran escala (LLM) de vanguardia (...) sugieren que ambas partes se encaminan hacia un nuevo choque".

Taiwán, petróleo iraní y aviones de Boeing

El resto de frentes geopolíticos, según Aberdeen, se tratarán lejos de los focos. "Es poco probable que se mencione a Taiwán en ningún comunicado oficial, aunque a puerta cerrada se harán hincapié en las «líneas rojas»", señala Gilhooly. Lo mismo ocurre con Oriente Medio: "Cualquier intento de Trump de presionar a China para que deje de comprar petróleo iraní (...) se encontrará con un firme rechazo". La Casa Blanca tampoco tiene interés en forzar ese punto, porque un cambio brusco en las compras chinas de crudo podría disparar los precios antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.

En lo comercial, las reuniones preparatorias entre Bessent y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, dejan margen para algún anuncio. "Esto podría allanar el camino para una reducción de los aranceles sobre algunos productos no sensibles, mientras que China podría ofrecerse a comprar más productos agrícolas estadounidenses, exportaciones energéticas y aviones de Boeing", explica el economista.

Eso sí, sin cambios de calado: "Ninguna de las partes parece dispuesta a reajustar de forma radical la relación comercial, ya que las amenazas de restringir las exportaciones de minerales críticos contrarrestan el deseo de la Administración estadounidense de volver a los aranceles".

Lo que vigilarán los mercados

Las tres gestoras parten de la misma premisa: ni Washington ni Pekín quieren una escalada ahora, con los problemas internos de ambos y las elecciones estadounidenses a la vuelta de la esquina. Las diferencias están en dónde ven el riesgo.

PIMCO y Aberdeen coinciden en señalar la IA y el petróleo iraní como los asuntos con más capacidad de torcer la relación, y Aberdeen añade los controles a la exportación de tecnología como el punto en el que China tiene menos que ganar. LFDE, por su parte, se queda con la lectura más inmediata para las bolsas: sin tensiones nuevas, el mercado ya sale ganando.

La visita de Estado de Xi se prolonga durante tres días, así que el contenido real de la reunión, si lo hay, se irá conociendo a lo largo de la semana.

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