Los materiales críticos, en el centro de la nueva economía: la clave que destaca LFDE

Los materiales críticos, en el centro de la nueva economía: la clave que destaca LFDE

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La transición energética, el desarrollo de la inteligencia artificial o la evolución de los sistemas de defensa comparten un mismo punto de partida. Este es la dependencia de determinados materiales. En los últimos años, el cobre, níquel, uranio, tierras raras o platino se han convertido en piezas esenciales de la economía global, según ha destacado Céline Sustandal, gestora de fondos de La Financière de L´Échiquier (LFDE), en una nota de prensa.

Sin ellos, muchas de las grandes transformaciones tecnológicas actuales simplemente no serían posibles. La experta ha subrayado que el verdadero terreno de la soberanía económica ya no está solo en la superficie, sino en el subsuelo. "Sin ellos no habría transición energética", ha aseverado.

En concreto, en el acceso a estos recursos, cada vez más estratégicos para el poder económico, tecnológico y militar. Por ello, Sustandal ha considerado que esta temática genera oportunidades en el largo plazo dentro de la economía mundial.

Más allá de la escasez: qué hace "crítico" a un material

El carácter crítico o estratégico de estos materiales no depende tanto de su abundancia geológica, sino de su papel imprescindible en la economía, según la gestora de la firma. En concreto, de la fragilidad de su suministro. Factores como la concentración de la producción en pocos países, las tensiones geopolíticas o los riesgos climáticos pueden generar cuellos de botella relevantes.

La experta ha justificado esta vulnerabilidad atendiendo a la sequía que afectó al Canal de Panamá entre los años 2023 y 2024. Entonces, se redujo el tráfico marítimo y ralentizó el suministro global de materias primas como cobre, plata o bauxita. Un evento localizado que tuvo un impacto global.

A ello se suma la presión de la demanda. El neodimio, clave para fabricar imanes permanentes utilizados en motores eléctricos o aerogeneradores, registró una subida del 55% en 2025, impulsado por el crecimiento de la electrificación y la energía renovable.

La soberanía se juega en la cadena de suministro

El dominio de China en gran parte de la cadena de valor —desde la extracción hasta el refinado— ha elevado la preocupación de gobiernos y empresas occidentales. Para Sustandal, la cuestión ya no es solo económica, sino estratégica.

Sectores como la defensa dependen directamente de estos materiales. Aviones de combate, submarinos o sistemas de comunicaciones incorporan grandes cantidades de metales críticos. "Sin un acceso seguro a estos materiales, no es posible la autonomía militar", ha señalado.

No es casualidad que Estados Unidos y Europa estén moviendo ficha. Desde políticas para relocalizar producción hasta inversiones privadas para asegurar el suministro. También se están implicando empresas como Apple, que ha invertido en la empresa productora en tierras raras estadounidense, MP Materials, la única activa en el país americano. Todo con el objetivo de garantizar el acceso a estos recursos.

En paralelo, surgen alternativas como el reciclaje. En Francia, Solvay ha puesto en marcha una línea de producción basada en la reutilización de imanes, una muestra de cómo la economía circular puede contribuir a reducir dependencias.

Una oferta limitada frente a una demanda creciente

El gran reto estructural está en la oferta. Para la gestora de la compañía, abrir una nueva mina puede requerir entre 10 y 15 años. También exige fuertes inversiones y un entorno regulatorio estable. Esto es cada vez menos frecuente. Además, las exigencias medioambientales añaden complejidad al proceso.

Mientras tanto, la demanda sigue creciendo impulsada por múltiples tendencias: electrificación, digitalización, infraestructuras críticas o defensa. Incluso sin grandes picos de consumo, la acumulación de necesidades genera una presión constante sobre unas cadenas de suministro ya tensionadas.

"El reto para los inversores reside en comprender que la oferta sigue siendo limitada", ha comentado.

Invertir en materiales críticos: una cuestión de selección

Además, ha lanzado un aviso a inversores. Sustandal ha destacado que el enfoque no consiste en invertir directamente en materias primas, sino en identificar compañías bien posicionadas en la cadena de valor: desde la extracción hasta el procesamiento o el reciclaje.

La clave, según la experta, está en la selección activa. Elegir empresas con activos de calidad, disciplina financiera y posicionamiento estratégico puede marcar la diferencia. Sobre todo en un universo heterogéneo y cíclico. Frente a ello, los enfoques indexados pueden diluir riesgos y perder de vista a los verdaderos actores clave.

Los materiales críticos han pasado de ser un elemento invisible a convertirse en un eje central de la economía global. Son esenciales para la competitividad, la transición energética y la seguridad de los Estados, según ha aseverado.

En este contexto, representan una temática de inversión con potencial a largo plazo. "Para los inversores a largo plazo, estos materiales constituyen una temática de diversificación en pleno auge que encierra numerosas oportunidades", ha concluido.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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