MiFID II ya ha tenido impacto en el modelo de negocio de la Banca Privada, pero tendrá aún más en los próximos meses, cuando las exigencias de transparencia comiencen a ser efectivas. El sector es consciente y lleva tiempo preparándose para ofrecer servicios de valor añadido a sus clientes que justifiquen la percepción de comisiones o retrocesiones de las que el consumidor va a tener pleno conocimiento. Los especialistas coinciden en que el cliente va a aumentar notablemente su nivel de exigencia y demandará más y mejores servicios o, en caso contrario, optará por las ofertas que tengan un coste menor.

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