En un contexto como el actual, los fondos de inversión de renta fija suelen ser una de las alternativas más utilizadas por los inversores que buscan un perfil conservador. Sin embargo, existe una idea muy extendida que conviene desmontar: conservador no significa exento de riesgo. De hecho, en los últimos años hemos visto cómo algunos fondos de renta fija llegaron a perder entre un 15% y un 20% como consecuencia de las fuertes subidas de los tipos de interés. Para muchos inversores fue una sorpresa descubrir que un fondo de renta fija también puede registrar caídas importantes.
La subida de tipos: el riesgo más conocido
Probablemente sea el riesgo más evidente, aunque no el único. Imaginemos que compras un bono que paga un interés del 3%. Si, poco después, los nuevos bonos comienzan a ofrecer un 5%, el tuyo pierde atractivo y, por tanto, disminuye su valor de mercado. Por este motivo, cuando los bancos centrales suben los tipos de interés, los fondos de renta fija suelen verse afectados. Además, cuanto mayor sea la duración media de los bonos que componen el fondo, mayor será su sensibilidad a esas subidas.
El riesgo de crédito
Otro aspecto fundamental es la calidad del emisor. No es lo mismo prestar dinero al Estado alemán que a una empresa con una calificación crediticia baja. Cuanto mayor es el riesgo asumido por el inversor, mayor suele ser la rentabilidad ofrecida como compensación. Por ello, siempre es recomendable revisar la calidad crediticia de los bonos que forman parte del fondo. Si la situación financiera del emisor empeora, el precio de sus bonos puede caer de forma significativa. En el escenario más extremo aparece el riesgo de impago o default, cuando el emisor deja de hacer frente al pago de los intereses o incluso a la devolución del capital, normalmente como consecuencia de un concurso de acreedores o una quiebra.
El riesgo de divisa
Cuando un fondo invierte en bonos denominados en dólares, libras, yenes u otras monedas, el comportamiento del tipo de cambio también influye en la rentabilidad obtenida. Si el fondo no tiene cubierta la divisa, las oscilaciones en el tipo de cambio puede reducir, e incluso anular, la rentabilidad obtenida.
El riesgo de gestión
No todos los fondos de renta fija son iguales. Dos fondos que invierten en renta fija pueden tener resultados muy diferentes porque cada gestor aplica una estrategia distinta: unos asumen más duración, otros buscan mayor rentabilidad comprando deuda de menor calidad, mientras que otros priorizan la máxima seguridad. Por este motivo, incluso dentro de una misma categoría, puede ser interesante combinar fondos gestionados con enfoques diferentes como parte de una estrategia de diversificación.
El efecto de la inflación
Aunque no se trata de un riesgo propio del fondo, sí afecta directamente al inversor. Obtener una rentabilidad del 2% cuando la inflación es del 3% supone perder poder adquisitivo. En otras palabras, el dinero crece, pero menos de lo que aumentan los precios. Por eso, además de controlar el riesgo, también es importante buscar inversiones capaces de preservar el valor real del patrimonio.
Lo que nos enseñan los últimos 30 años
Recurrir a la experiencia de lo ocurrido en los últimos 30 años también es importante para ayudarnos a no caer en los mismos errores del pasado. Ha habido varios episodios en los que los fondos de renta fija sufrieron pérdidas importantes, aunque en la mayoría de los casos, quienes mantuvieron la inversión terminaron recuperándose con el paso del tiempo.
1994 – Subida de tipos en Estados Unidos. La Reserva Federal elevó los tipos de interés con rapidez y muchos fondos de bonos registraron pérdidas de entre el 5% y el 15%.
1998 – Crisis rusa y quiebra de LTCM. Los bonos corporativos y la deuda emergente sufrieron fuertes caídas, mientras que la deuda pública de máxima calidad actuó como refugio.
2008 – Crisis financiera mundial. La deuda pública volvió a demostrar su carácter defensivo, mientras que los bonos corporativos experimentaron pérdidas importantes.
2011/2012 – Crisis de deuda soberana europea. La incertidumbre sobre países como Grecia, Portugal, Irlanda, Italia o España provocó una elevada volatilidad en los fondos con exposición a estos mercados.
2020 – Pandemia de COVID-19. Durante las primeras semanas de la crisis algunos fondos llegaron a caer entre un 5% y un 10%. Sin embargo, la rápida intervención de los bancos centrales permitió una recuperación igualmente rápida.
2022 – El peor año para la renta fija en décadas. La fuerte inflación obligó a los bancos centrales a subir los tipos de interés al ritmo más rápido de los últimos años. Como consecuencia, numerosos fondos de bonos gubernamentales y de larga duración perdieron entre un 10% y un 20%, e incluso más en algunos casos.
Lo realmente excepcional fue que, por primera vez en mucho tiempo, tanto la renta variable como la renta fija cayeron de forma simultánea. Habitualmente, los bonos ayudan a amortiguar las caídas de las bolsas; en 2022 ocurrió exactamente lo contrario.
La importancia de construir una cartera realmente diversificada
Los fondos de renta fija siguen siendo una herramienta muy útil para muchos perfiles de inversor, pero conviene conocer sus riesgos y no asumir que, por llamarse "renta fija", el capital está garantizado. A la hora de poder realizar una estrategia de diversificación efectiva y eficiente, se pueden usar otros instrumentos distintos a los fondos de inversión de renta fija que tienen un riesgo más controlado y remuneran más, las notas estructuradas que hemos comentado es uno de los ejemplos más destacados en este sentido.
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