El roboadvisor invierte por ti, pero no piensa por ti

El roboadvisor invierte por ti, pero no piensa por ti

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Invertir nunca ha sido tan fácil. Abres una cuenta, haces un test de perfil, respondes unas preguntas sobre tu edad, horizonte temporal, experiencia y tolerancia al riesgo, y en pocos minutos tienes una cartera automatizada con fondos indexados o ETFs.

Los roboadvisors han acercado la inversión a muchas personas que antes tenían el dinero parado, invertían sin criterio o acababan contratando productos caros y poco transparentes. Suelen ofrecer carteras diversificadas, costes contenidos, rebalanceos periódicos y una forma sencilla de empezar a invertir sin tener que elegir fondo por fondo.

El problema es que el inversor confunde comodidad con planificación.

Porque una cartera automatizada puede ser eficiente, barata y razonablemente diversificada, pero eso no significa que responda bien a toda tu situación financiera. 

Automatizar una cartera no es planificar una vida financiera

Un roboadvisor suele partir de un cuestionario donde pregunta cuánto riesgo estás dispuesto a asumir, durante cuánto tiempo quieres invertir y cómo reaccionarías ante una caída. Con esa información te asigna una cartera modelo.

Pero tu vida financiera no cabe entera en un test.

Antes de invertir, deberías tener claro cuánto dinero debe estar en liquidez, qué parte puedes asumir con riesgo, qué objetivos tienes, qué plazo tiene cada uno, qué fiscalidad te afecta, qué deudas tienes, qué seguros necesitas y qué riesgos tienes ya fuera de la cartera.

 

El test de riesgo no siempre mide el riesgo real

Una de las partes más delicadas de cualquier inversión es medir el riesgo y aquí hay una diferencia clave entre el riesgo que una persona dice poder asumir y el riesgo que realmente puede soportar.

Cuando el mercado está tranquilo, casi todo el mundo se siente más valiente. Es fácil decir que mantendrías la inversión si cae un 15% o un 20%. Otra cosa es vivirlo con dinero real, titulares negativos, incertidumbre económica y la sensación de que “esta vez es distinto”.

Para una familia, riesgo puede ser no tener liquidez suficiente. Para un empresario, puede ser tener todo su patrimonio demasiado vinculado a su negocio. Para alguien cercano a la jubilación, puede ser sufrir una caída fuerte justo antes de necesitar el dinero. Para una persona joven, puede ser invertir demasiado poco por miedo.

Un roboadvisor puede clasificarte en un perfil y un asesor debe comprobar si ese perfil tiene sentido en tu vida real.

Los costes bajos ayudan, pero no resuelven todo

Pagar menos comisiones, a largo plazo, puede marcar una diferencia relevante. 

Una cartera barata puede estar mal dimensionada para ti. Puede tener más renta variable de la que realmente puedes soportar, no contemplar tus necesidades de liquidez, no integrar bien tu fiscalidad, no coordinarse con tu plan de jubilación y no considerar que ya tienes mucho riesgo concentrado fuera de los mercados financieros.

Tu cartera no vive aislada

Muchas veces se analiza la cartera como si fuera una isla. Pero tu cartera forma parte de algo más grande: tu patrimonio completo.

Y ese patrimonio puede incluir vivienda, negocio, planes de pensiones, fondos antiguos, cuentas corrientes, seguros, deuda hipotecaria, préstamos, herencias futuras, ingresos variables u obligaciones familiares.

En ese contexto, una cartera financiera no debería diseñarse como si fueras una persona con ingresos estables, bajo riesgo profesional y patrimonio perfectamente diversificado.

Tiene que compensar, equilibrar y proteger.

Un roboadvisor puede ofrecerte una cartera global diversificada, pero no sabe de tu trabajo, negocio, los tipos de interés, el turismo, la construcción, la tecnología, el crédito o un sector muy concreto.

Y si no conoce esa parte, puede construir una cartera que, sin parecerlo, aumente riesgos que ya tienes.

Entonces, ¿los roboadvisors son malos?

No. Sería absurdo plantearlo así.

El problema es creer que sustituye a una planificación financiera completa.

Puede ser una buena herramienta. Incluso puede formar parte de una estrategia patrimonial bien diseñada. Pero la herramienta no debe confundirse con el mapa.

 

Aviso: Este artículo tiene carácter meramente informativo y no constituye una recomendación personalizada de inversión. Antes de contratar cualquier roboadvisor, cartera automatizada, fondo o producto financiero, conviene analizar la situación patrimonial, fiscal, familiar y profesional de cada inversor.

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