Paul Brain, BNY MellonEstán los mercados en una fase muy compleja, llena de trampas. Especialmente, en la parte de las carteras más sensible a la volatilidad, la que no puede permitirse pérdidas, por pequeñas que sean. La crisis política de Italia ha sido el último susto, por la fuerte caída que provocó en los bonos del país y, como consecuencia, a muchos fondos que intentaban encontrar aquí algo de rentabilidad. 

No fue el caso del BNY Mellon Global Dynamic Bond, el fondo que gestiona Paul Brain, gestor de Newton, del grupo BNY Mellon, que de hecho se había puesto corto en deuda italiana antes de la escalada de tensión. Pero sí una muestra más del riesgo político que sobrevuela los mercados y que a Brain preocupa sobre todo en el caso de Trump y sus amenazas de guerra comercial. Lo repasamos todo en esta entrevista que le realicé la semana pasada aprovechando su visita por Madrid: 

- Pregunta: Hasta hace nada se hablaba en mercado de crecimiento económico mundial sincronizado, pero se empieza a oír cada vez más que se acerca una recesión… ¿Estás de acuerdo? 

Paul Brain: “Es muy pronto para decirlo. Todavía hay políticas monetarias muy expansivas en la mayoría de economías, tipos en mínimos en Europa, en Japón,  aumento del gasto en infraestructuras.... En EEUU ya se ha empezado a subir tipos, pero está el estímulo de la política fisca Esto hace que sigamos teniendo números positivos de crecimiento para este año. 

- ¿Y qué podría hacerlos cambiar?

P. B.: "Por un lado, menos estímulos monetarios, que derive en una menor liquidez global y un fortalecimiento del dólar. Esto empieza a ocurrir pero de un modo muy gradual; por otro, la amenaza de guerra comercial, que puede afectar a las inversiones empresariales.    Pero todo está ocurriendo de una manera muy lenta. Creo que pasaremos de los ritmos de crecimiento global actual del 3-4% a otros del 2-3%, pero sin recesión. 

La economía más sensible a estos cambios podría ser EEUU, por los efectos de la subida de tipos en la deuda de los consumidores y las empresas, que podrían sentirse hacia estas alturas del año que viene. Y esto podría llevar el crecimiento de EEUU cerca del 0%. Si de pronto entramos en un contexto de pánico, este 0% se convertiría en negativo. Pero a esta opción le damos una probabilidad del 30%, sigue sin ser nuestro escenario principal".

- ¿Pero puede crecer el mundo sin que lo haga EEUU? ¿No tendría un efecto contagio?

P. B.: "Inevitablemente, tendría un impacto, por eso creemos que las cifras de crecimiento global se moderarán también".

- ¿Esta gradualidad en los cambios estructurales que vemos en el crecimiento económico lo estás reflejando también en la gestión de la cartera?

P. B.: "Sí, gradual es la palabra. No vamos a tener grandes cambios en los rendimientos de de la deuda. Cuando ves que el bono a 10 años de EEUU se va al 3,3% ó 3,4%, tienes que comprarlo, pero no te puedes quedar esperando sin mirar otras oportunidades. En nuestro fondo podemos invertir en muy distintos mercados, donde hay tipos positivos, como Australia, en bonos de buenas empresas atractivos... Con la subida de tipos hay empresas que quebrarán, pero otras seguirán creciendo. Buenas historias, buenas ideas, como las que se benefician de las tendencias en energías limpias, infraestructuras, vehículos eléctricos… Nuestra exposición general al crédito, en todo caso, es menor ahora que hace un año porque los márgenes se han reducido mucho".

- ¿Cómo ves los emergentes, después de la fuerte corrección de los últimos meses? 

P. B.: "Creemos que puede continuar los próximos meses. El dólar podría seguir fortaleciéndose desde aquí hasta el tercer-cuarto trimestre, creemos que un 4-5% adicional, y cuando el billete verde se fortalece suele ser negativo para los emergentes. En el cuarto trimestre, se anticipará el pico en tipos de interés en EEUU y se frenará el avance del dólar. Muchos emergentes se endeudan en dólares, donde están subiendo los tipos, y por lo tanto les suben los costes. Tienes que ser muy selectivo en emergentes, donde además hay países con elecciones pronto y tensiones en el sistema político. También los hay con superávits de capital, sin elecciones…"

- ¿Estáis aprovechando las caídas de los emergentes para comprar? 
P. B.:  "Todavía no. Pensamos que es pronto, ante la perspectiva de que siga fortaleciéndose el dólar hasta el verano al menos".

- ¿Cómo veis los bonos de periféricos después de la crisis de Italia? ¿Cómo la habéis sorteado? 
P.B.: "Es una historia muy interesante. La gente se había acostumbrado a la idea de que el BCE siempre estaba ahí para comprar y tomar posiciones bajistas tenía un coste muy alto. Al mismo tiempo asistimos a cambios en el escenario político importantes, tanto en Europa como a nivel mundial, con tintes populistas, que dicen que el pasado no es bueno y hay que cambiarlo. Y cualquier cambio de este estilo, ya sea por Trump, por el Brexit o lo visto en Italia, es negativo para los mercados de renta fija, porque suele suponer más oferta de bonos, como consecuencia de mayor gasto y menos ingresos fiscales. En el caso de Italia, habíamos tomado una posición corta en sus bonos gubernamentales, pero después de las elecciones los cerramos. Fue una operación rentable para nosotros, pero sólo suponía un 3% de la cartera. Cualquier proceso de ruptura de Italia con Europa tardaría varios años… También hemos comprado bonos de España en el momento de la subida de rendimientos por la crisis italiana. 
El populismo es una preocupación, pero la volatilidad que genera puede crear oportunidades".

- ¿El cambio de gobierno en España supone algún cambio en vuestra visión sobre los bonos españoles?
P.B.: “No, hasta donde hemos visto”.

- ¿Y cómo está la situación con el Brexit?
P.B.: “No es sencillo. Puede alargarse mucho la solución. A lo mejor, para la fecha en que Reino Unido debería dejar del todo la Unión Europea, en 3 o 4 años, quizá haya leyes más restrictivas en la movilidad del mercado laboral en Europa… Y éste era precisamente uno de los motivos que llevó a mucha gente a votar Brexit. Estamos bajistas sobre libra esterlina, pero por la fragilidad del sistema político y porque la economía se está moderando. El consumo está bajando y las inversiones empresariales también se están resistiendo. El crecimiento del PIB va a caer del 3% al 1% y la libra esterlina debería estar más abajo”.

- ¿Cómo estás gestionando la cartera ahora?
P.B.: "Con muy bajo riesgo. Un fondo de renta fija puede hacer dinero de dos formas: por tipo de interés y por crédito. En los últimos dos años estamos manteniendo muy bajo el riesgo de tipos de interés, por los bajos niveles en los que están los tipos, mientras que en crédito vemos muy limitado el valor y pensamos que los márgenes podrían seguir ampliándose, con potencial de impagos al alza. Dicho esto, vemos oportunidades específicas: en Australia, en buenas ideas en crédito, en bonos ligados a la inflación en EEUU, en áreas muy selectas de emergentes… Nos estamos centrando en proteger capital más que en buscar rendimientos. El objetivo en estos momentos es hacerlo un poco mejor que el cash". 

- "Hay inversores que dicen que, para optar sólo a un poco más de rentabilidad que el efectivo, prefieren no asumir más riesgos después de lo visto con los bonos italianos y quedarse en liquidez. ¿Qué les dirías?" 
P.B.: "Creo que esta forma de verlo no durará mucho. Cuando los mercados se calmen, este dinero volverá a los mercados. La decisión de perder dinero quedándote en liquidez es muy dolorosa, si no hay otra nueva crisis. A partir de los próximos meses veremos menos problemas y cambios más graduales. Vemos que los clientes han empezado a pensar que este mercado se ha vuelto muy difícil, que han ido de desastre en desastre, y no quieren tomar decisiones, apenas mueven las carteras ahora. Es cierto que es muy difícil ganar dinero ahora mismo en renta fija y cada vez más fácil perderlo, como hemos visto desde febrero. Pero la realidad es que tanto en Europa como en Japón quedarte en liquidez no es una opción, estás perdiendo dinero. Te están obligando a tomar decisiones". 

- Para terminar, ¿cuál consideras actualmente el mayor riesgo en mercado?
P. B.: “La retórica de la guerra comercial. Sus efectos en las inversiones. Ya podríamos empezar a ver compañías que cambian sus planes de inversiones por esta tensión y por el temor a que escale. Tenemos un presidente de EEUU que su forma de negociar es lanzar mensajes muy duros, luego cambiar, luego doblar la amenaza… Y la otra parte va respondiendo. Al final, es una estrategia política, pero que puede afectar a los planes de inversión de las empresas y esto es lo preocupante”.