Los fondos alternativos incorporan una serie de activos que no suelen ser los ordinarios, por lo que requieren estrategias propias para conseguir una rentabilidad más atractiva.

Estos activos varían desde el capital de riesgo hasta los proyectos energéticos, pasando por los inmobiliarios o por la financiación de medios de transporte como aviones o barcos.

“Las estrategias más clásicas se utilizan sobre activos que están tradicionalmente invertidos en las carteras de una forma distinta”, explica Alfonso Benito, director de gestión de activos de Dunas Capital, en este capítulo de la Escuela de Finanzas.