El aumento de los rendimientos de los bonos reduce el margen de error
El ascenso de los rendimientos de los bonos está elevando el listón para las rentabilidades bursátiles en un contexto marcados por un liderazgo de mercado estrecho
Septiembre vino a recordarnos una vez más que el coste del capital importa. El S&P 500 solo registró una caída moderada que, no obstante, ocultó una mayor debilidad bajo la superficie, ya que el Russell 2000 se dejó un 5,3%, mientras que el Nasdaq 100 subió un 3,3%. A tenor de la solidez de las expectativas de beneficios y la moderada ampliación de los diferenciales de deuda corporativa, esta evolución no pareció tanto un susto en el crecimiento como un ajuste de la tasa de descuento.
El bono a 10 años del Tesoro estadounidense subió 54 puntos básicos hasta el 5,29%, lo que refleja las persistentes presiones inflacionistas, el aumento de los precios de la energía y la creciente compensación que demanda el mercado por el riesgo de las cuentas públicas y el riesgo de duración. La presión no se limita a EE.UU.: los costes de financiación a largo plazo han aumentado en varios mercados desarrollados en un momento en el que los inversores están reevaluando el precio por poseer activos de larga duración.
En el caso de la renta variable, el aumento de los rendimientos no impide las ganancias, pero eleva el listón. Cuando la liquidez y la deuda pública ofrecen rentabilidades significativas, los inversores están menos dispuestos a recompensar la duración sin la correspondiente confianza en los beneficios y los flujos de efectivo.
Las grandes empresas tecnológicas han seguido sosteniendo los grandes índices, pero las rentabilidades más sólidas de estos ocultan una dispersión mucho mayor en el fondo. El liderazgo concentrado también crea inestabilidad; así, las decepciones en un número relativamente pequeño de empresas podrían tener un efecto desproporcionado en el índice.
En Asia se observa una dinámica similar. Alrededor de tres cuartas partes de los componentes del MSCI Asia-Pacific menos Japón se han comportado peor que el índice durante los últimos 12 meses, lo que pone de relieve un liderazgo inusualmente concentrado. Los mercados con un gran componente tecnológico, como Corea y Taiwán, siguen beneficiándose del fuerte gasto en inversión, mientras que el aumento de los costes energéticos y la fortaleza del dólar plantean retos a algunas economías del sur de Asia que dependen de las importaciones. Para los inversores con enfoque ascendente, esta dispersión está creando oportunidades que las rentabilidades generales del mercado pueden ocultar.
Por otra parte, la política de China para su mercado inmobiliario está evolucionando. Las reformas en el plano de la oferta anunciadas en agosto endurecieron las normas relativas a las ventas sobre plano y fomentaron la venta de viviendas ya terminadas, lo que podría mejorar con el tiempo la confianza en la entrega, la disciplina de la oferta y los niveles de existencias, aunque a corto plazo supone una carga para la tesorería y la actividad de las promotoras.
La subvención hipotecaria nacional de septiembre aportó un estímulo de demanda focalizado: los compradores de primera vivienda que cumplan los requisitos pueden recibir una subvención del 1% de los intereses durante un máximo de cinco años, sobre un importe máximo de principal de 1 millón de yuanes, para viviendas de no más de 120 m² y con un valor inferior a 1,5 millones de yuanes. En conjunto, estas medidas representan un enfoque más equilibrado de la oferta y la demanda, aunque todavía no las consideramos suficientes para marcar un punto de inflexión decisivo en el ciclo inmobiliario.
De cara al futuro, la interacción entre los rendimientos de los bonos y los beneficios será fundamental. Unos rendimientos más bajos y una generación de beneficios más amplia podrían ensanchar el liderazgo del mercado hacia las empresas más pequeñas, los valores cíclicos y esas áreas de Asia que han quedado fuera de foco. De mantenerse en el tiempo los rendimientos altos, la tasa de rentabilidad mínima exigida seguiría siendo elevada, lo que reforzaría la importancia de la calidad, los balances sólidos y la generación de efectivo a corto plazo.
Gary Monaghan
Responsable de Dirección de Inversiones en Renta Variable para Asia-Pacífico menos Japón