El primer semestre del año ha concluido con importantes retornos para la mayoría de inversores que han invertido en cualquier activo financiero, renta variable y renta fija pública o privada. Especialmente llamativo ha sido el fuerte estrechamiento de rentabilidad en la deuda pública española que ha seguido los pasos de Francia o Alemania, cotizando hasta 5 años toda su deuda con tipos negativos. Esta anomalía ha sido provocada por el mensaje del BCE que,  ante la desaceleración económica de la que de momento se ha librado España, considera necesarias nuevas medidas de estímulo monetario lo que ha alterado la asignación de riesgos por parte de los inversores. La Reserva Federal en EEUU también ha señalado recientemente que la economía americana está perdiendo tracción como consecuencia de las tensiones comerciales con sus principales socios. Trump quiere ser reelegido en 2020 y sigue presionando para que se bajen los tipos de interés. Resulta curioso el intercambio de opiniones entre ambos dirigentes en las últimas semanas. En suma, ambos Bancos Centrales amparándose en una débil inflación, han regresado al mercado para inyectar confianza y aumentar el múltiplo de cualquier activo cotizado. Quizás sea pronto para pensar en el año que viene pero una reevaluación de riesgos sería cuanto menos  prudente dada la situación actual. Siempre hay oportunidades en el mercado pero no hay que olvidar cuál es la temperatura actual.

 

 

Javier Alfonso Rillo Sebastián

Gestor de fondos de inversión

Ibercaja Gestión