Las perspectivas económicas para el segundo semestre siguen siendo francamente positivas sobre el papel. La Eurozona está previsto que crezca por encima del 4.5%, con España a la cabeza registrando un crecimiento del PIB superior al 6%. EEUU, en una gran mayoría de sectores económicos, ha recuperado la velocidad de tracción previa al inicio de la pandemia lo que supone, tras una ingente cantidad de estímulos fiscales, ver a su producto interior bruto con un crecimiento cercano al 6%. China atendiendo a todos los indicadores oficiales ya registra niveles riqueza por encima del año 2019, incluso sectores tan devastados como restauración, ocio y turismo.

¿Qué puede salir mal entonces? Quizás la pregunta sería qué está puesto en precio o descontado en el mercado para saber a qué atenernos. Los mercados ya han asimilado que a final de año en occidente más del 80% de la población tendrá la pauta completa y seguiremos cohabitando con variantes de covid19 que no supongan un elevado volumen de hospitalizaciones. Los mercados también han asimilado que el sector del turismo no recuperará los niveles previos de beneficios hasta el año 2023-2024, saliendo mejor paradas aquellas compañías con elevadas cuotas de mercado y no intensivas en capital que han sido capaces de sobrevivir con la persiana cerrada durante casi doce meses, sin olvidar prestar atención como accionistas (no como bonistas) a las ampliaciones de capital masivas que han diluido los beneficios por acción. También los mercados han interiorizado que los bancos centrales no van a cometer un error de política monetaria bajo los nuevos parámetros que han establecido, permitiendo niveles de inflación por encima del 2% de forma temporal sin alterar al alza los tipos.

Nadie espera ver subidas de tipos ni retiradas de estímulos en Europa antes del año 2023, dejando el protagonismo a la FED para el año 2022, si el ritmo de recuperación lo permite. Por otro lado, los mercados todavía no se acaban de creer los efectos positivos que puede tener para el crecimiento estructural los fondos europeos aprobados, recordemos que una parte corresponde a subvenciones y otra a préstamos que no se incluirán en la contabilidad de la deuda pública. Ésta es la gran baza de Europa para los próximos 18 meses. Los mercados ignoran también en este momento el problema de los niveles de deuda que se sitúa de forma generalizada por encima de una vez el PIB en casi todos los países occidentales, más si cabe con cifras de doble digito en el déficit público durante dos años seguidos.

Con todas estas suposiciones tenemos que jugar en el tablero a la hora de invertir con un horizonte de corto plazo, donde la posibilidad de errar es muy elevada. No hay que olvidar que tras la mayor caída en tan poco espacio de tiempo en el año 2020 en los mercados de renta variable, la recuperación ha sido igual de extraordinaria, pero todo ello ya está en precio, gracias en gran parte al milagro de la ciencia con las vacunas. De nuevo el largo plazo suavizará los retornos positivos, pero también las pérdidas si alguno de las cuestiones que hemos tratado empiezan a quebrar el escenario de recuperación actual presente en los precios de los activos financieros.

 

Javier Rillo Sebastian, CFA

Gestor de Ibercaja Alpha

Jefe de Análisis Ibercaja Gestión

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