Qué es un contrato de arras y qué debes saber antes de firmar
Si estás pensando en comprar una vivienda, hay un documento que casi seguro aparecerá en el camino: el contrato de arras. Es uno de los momentos más delicados del proceso, porque aquí ya no hablamos solo de intenciones, sino de dinero y de compromisos legales.
Como planificador financiero, mi objetivo es que entiendas exactamente qué estás firmando, qué riesgos asumes y cómo encaja este paso dentro de tu planificación económica global, porque una decisión mal tomada aquí puede costarte miles de euros.
Qué es un contrato de arras de una vivienda
El contrato de arras es un acuerdo privado entre comprador y vendedor. Sirve para dejar por escrito que ambas partes se comprometen a cerrar la compraventa en un plazo determinado. Al firmarlo, el comprador entrega una cantidad de dinero como señal, y ese importe se descuenta después del precio final de la vivienda.
En la práctica, es una forma de “bloquear” el piso o la casa mientras se preparan todos los trámites: hipoteca, documentación, mudanza, cancelaciones, etc. Pero no es solo una reserva, es un compromiso con consecuencias económicas si una de las partes se echa atrás.
Ahorra tiempo y evita dudas. Planifica tu hipoteca y asegúrate de que todo encaje con tu presupuesto. Después, aprende a negociarla porque la diferencia entre una buena y una mala hipoteca se traduce en pagar miles de euros extra.
Para qué sirve un contrato de arras
Este contrato se utiliza cuando hace falta tiempo antes de firmar la escritura: para que el comprador consiga la hipoteca, para que el vendedor compre otra vivienda o para resolver cargas, herencias o trámites pendientes.
Durante ese plazo, la vivienda deja de ofrecerse a otros compradores. A cambio, tú te comprometes de verdad, y por eso es tan importante no verlo como un simple trámite, sino como una decisión financiera relevante.
Qué debe incluir un buen contrato de arras
Un contrato de arras bien hecho debe dejar todo claro desde el principio, incluyendo:
- Datos completos de comprador y vendedor
- Identificación exacta de la vivienda
- Precio final acordado
- Importe entregado como arras
- Plazo máximo para firmar la compraventa
- Qué pasa si una de las partes incumple
- Reparto de gastos
- Firmas de ambas partes
Cada cláusula tiene impacto económico, y muchas veces el comprador firma sin entender del todo lo que implica.
Quién suele redactar el contrato
Puede hacerlo el propio comprador o vendedor, una inmobiliaria o un profesional especializado en contratos inmobiliarios. Aquí conviene ser prudente, porque muchos contratos estándar están pensados para proteger más al vendedor que al comprador, y eso, desde el punto de vista de tu planificación financiera, es un riesgo que conviene revisar con lupa.

Tipos de contrato de arras que existen
No todos los contratos de arras funcionan igual. Existen tres modalidades principales, y cada una tiene consecuencias distintas.
- Arras confirmatorias: Sirven como prueba de que hay un acuerdo. Si alguien incumple, la otra parte puede exigir que se cumpla la compraventa o reclamar una compensación. La indemnización no está fijada de antemano y puede acabar decidiéndose en un proceso judicial.
- Arras penales: Aquí la penalización ya queda establecida en el propio contrato. Si una parte incumple, paga lo que se haya pactado, además de otras posibles compensaciones. Son menos habituales, pero económicamente más contundentes.
- Arras penitenciales: Son las más comunes y permiten que cualquiera de las dos partes se retire, pero pagando un precio: si tú, como comprador, te echas atrás, pierdes las arras; si el vendedor incumple, debe devolverte el doble. Este punto es clave, porque hablamos normalmente de un 5% a un 10% del precio de la vivienda. En un piso de 200.000€, podrían ser 20.000€, una cantidad nada menor.
Cuánto dinero se entrega en unas arras
No hay un porcentaje fijo por ley. Lo habitual es entre el 5% y el 15%, siendo el 10% lo más frecuente. Ese dinero sale de tu ahorro, se descuenta del precio final y queda en riesgo si no cumples los plazos o condiciones. Por eso, antes de firmar, conviene tener muy clara tu capacidad real para llegar hasta el final de la operación.
Plazos habituales del contrato de arras
El plazo también se pacta entre las partes. Lo más común es entre uno y tres meses. Ese tiempo suele ser necesario para: tramitar la hipoteca, revisar cargas, coordinar notaría y preparar la escritura.
En el caso de que surjan imprevistos, es posible pedir una prórroga, pero debe quedar por escrito y firmada por ambas partes.
Si estás considerando una hipoteca al 100%, conviene conocer bien los plazos y cómo impactan en tu financiación.
Cómo encajan las arras en tu planificación financiera
Desde el punto de vista de tus finanzas personales, las arras suponen tres cosas muy claras:
- Un adelanto importante de liquidez
- Un riesgo real de pérdida si algo falla
- Un compromiso que condiciona el resto de tus decisiones
No solo se trata de “tener el dinero”, sino de saber si ese paso encaja con tu estabilidad, tu margen de seguridad y tu capacidad de asumir imprevistos. He visto casos en los que el problema no fue la vivienda, sino una planificación incompleta.
Por qué hay que leer cada cláusula con calma
El contrato de arras te obliga y las penalizaciones pueden ser elevadas. Algunos documentos no protegen adecuadamente al comprador, otros fijan plazos poco realistas y otros no contemplan qué ocurre si el banco no concede la hipoteca.
Todo eso puede acabar en pérdidas importantes. Por eso, antes de firmar, asegúrate de entender cada condición y cómo afecta a tu situación económica. Además de ser una cuestión legal, es una decisión que impacta directamente en tu patrimonio.
En definitiva, firmar un contrato de arras no es un simple formalismo, es uno de los momentos más críticos de toda la operación. Aquí es donde conviene parar, analizar y planificar.
Porque comprar una vivienda no es solo elegir un piso bonito, es tomar una de las decisiones financieras más grandes de tu vida. Y como planificador financiero, mi trabajo es ayudarte a que lo hagas con seguridad, sin sobresaltos y con una visión global de tus números.