La Financière de l'Echiquier (LFDE)
La Financière de l'Echiquier (LFDE)
La actividad es sólida, pero el empleo estadounidense no emite señales de recalentamiento

La actividad es sólida, pero el empleo estadounidense no emite señales de recalentamiento

Me gusta
Comentar
Compartir

Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista de LFDE

A pesar de que algunos observadores han pronosticado un aumento considerable del volumen de petróleo que cruza el estrecho de Ormuz, los precios del crudo y el gas no decaen. La temeridad de algunos transportistas y la protección que estaría proporcionando la marina estadounidense explicarían esta evolución. Sin embargo, el mercado mantiene la prudencia y aplica una prima elevada sobre el precio de los hidrocarburos; así, el precio del barril de Brent sigue por encima de los 100 dólares. Sin un acuerdo que garantice la seguridad del paso, esta prima debería mantenerse.

En paralelo, se buscan medidas paliativas para reducir las facturas energéticas. Esa es la meta del acuerdo del G7: liberar 100 millones de barriles de diésel y de crudo de las reservas estratégicas durante los próximos cuatro meses. La elevada contribución de los países europeos a esta decisión habría suavizado la amenaza del presidente estadounidense de dejar de exportar diésel producido en EE. UU., donde el precio se mantiene cerca de máximos históricos (muy por encima de los 6 dólares por galón).

Los nuevos volúmenes procedentes de las reservas deberían aportar cierto alivio, pero no alterarán de forma duradera la dinámica de los precios. Nuestro escenario principal sigue siendo un conflicto estancado en Oriente Medio, pero con una salida de este impasse durante el mes de noviembre, lo que debería dar lugar a un descenso más acusado de los precios energéticos.

Los precios de la energía seguirán erosionando el poder adquisitivo. Las cifras de inflación de la zona euro correspondientes al mes de septiembre han recogido las nuevas alzas de los precios de los hidrocarburos. Así, la inflación total aumentó hasta el 3,8 % interanual y la inflación subyacente registró una ligera aceleración, hasta el 2,5 %, debido sobre todo a los efectos de base relacionados con los precios de algunos servicios, como los billetes de avión. Más allá de eso, no apreciamos efectos indirectos que pongan de relieve unas presiones inflacionistas descontroladas. Esta evolución supone un factor tranquilizador para el BCE. Seguimos estando del lado de los que piensan que el banco central mantendrá la prudencia y no esperamos más que dos subidas de los tipos de referencia entre finales de año y comienzos de 2027.

Aunque la incertidumbre sobre el impacto de los costes energéticos contribuye a mantener altos los tipos de interés, parece que las perspectivas de crecimiento más elevadas desempeñan también un papel importante: la financiación de este crecimiento, impulsada por el sector público y el privado, parece tirar al alza de los tipos.

Aunque la economía mundial está resistiendo a todas luces ante el encarecimiento de la energía y el fuerte aumento de los tipos de interés, consideramos que los niveles actuales en prácticamente toda la curva de rendimientos, sobre todo en el segmento intermedio (bonos con vencimiento a 5 años, que descuentan políticas mucho más restrictivas que nuestras hipótesis), son atractivos a ambos lados del Atlántico, con preferencia por Europa.

Este contexto demanda agilidad y prudencia en la gestión de activos. De hecho, las estadísticas de actividad mundial siguen sorprendiendo positivamente. La última hornada de encuestas PMI mundiales del mes de septiembre se acercó mucho a las estimaciones preliminares. El índice compuesto mundial calculado por JP Morgan alcanzó su nivel más elevado desde la primavera de 2023, lo que sigue poniendo de relieve la solidez del ciclo industrial (sobre todo con las inversiones en la IA) y el rebote sostenido de la actividad en los servicios, principalmente a empresas.

En la zona euro, la actividad total se sitúa por debajo de la media del resto del mundo, pero apunta a un crecimiento sólido durante el segundo trimestre de 2026 y pinta una dinámica positiva a corto plazo. Se observan fuertes disparidades entre países; así, la actividad se desaceleró claramente en Italia, mientras que España mantiene el dinamismo. Aquí también, como en todas partes, el aumento de los costes de la energía amenaza con obstaculizar la actividad, sobre todo si las empresas ven limitada su capacidad para aumentar los precios de venta.

En EE. UU., las encuestas del ISM de septiembre han transmitido un mensaje algo más moderado que las encuestas de S&P. Según el ISM, el índice de actividad en los servicios cayó ligeramente en septiembre, pero sigue siendo elevado. El índice de S&P marcó su nivel más alto desde 2022. Sin embargo, el mensaje sobre las alzas de costes fue poco tranquilizador, ya que estas fueron considerables. El índice de precios se encaramó a su nivel más alto desde noviembre de 2022. Por otro lado, la encuesta ofreció un diagnóstico muy favorable del empleo en los servicios, como también se había observado en el índice ISM del sector manufacturero.

Sin embargo, este mensaje no se vio refrendado en el informe de empleo del mes pasado: la creación total de empleo en septiembre fue más baja de lo previsto al otro lado del Atlántico con 29.000 puestos de trabajo (46 000 en el sector privado), frente a los 90.000 esperados. Además, los dos meses anteriores también se revisaron a la baja en 60.000 empleos. No obstante, la dinámica trimestral sigue siendo sólida gracias a una media de 50.000 empleos creados, cifra cercana al crecimiento necesario para absorber a los recién incorporados al mercado laboral y mantener estable la tasa de desempleo. De hecho, esta registró una subida muy leve, del 4,1 % al 4,2 %, según la encuesta a hogares.

En cualquier caso, estas cifras relativamente sólidas son peores que las del mes anterior y el número de sectores que participó en la creación de empleo se redujo notablemente. A pesar de que la tasa de desempleo es baja, las presiones salariales, según la encuesta a empresas, parecen muy contenidas: el salario por hora se ralentizó hasta el 3 % interanual, su nivel más bajo desde 2021. Habrá que esperar a las cifras de la Fed de Atlanta para confirmar la ausencia de presiones salariales. Unas presiones salariales contenidas serían una buena noticia para la Fed.

0 ComentariosSé el primero en comentar