La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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La paradoja germana

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Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE)

Tras los reveses electorales sufridos en varios estados, la CDU de Friedrich Merz —el partido sobre el que pivota la coalición en el poder— queda tocada y proyecta un halo de incertidumbre sobre Alemania. Sin embargo, en un segundo plano la economía germana emite señales alentadoras.

Un buen ejemplo de ello es la confianza de las empresas. En la última encuesta sobre el clima empresarial del IFO (Instituto de Estudios Económicos de Alemania), la confianza de las empresas se situó en su nivel más alto desde mayo de 2023, aupada sobre todo por una valoración de la situación actual que llevaba más de tres años sin ser tan positiva. Entre los diferentes macrosectores económicos, el sector manufacturero —crucial para la economía alemana— registra una de las mejorías más sensibles. Esta se ha dejado sentir primordialmente en los pedidos, cuya tendencia avanza y se hace eco de las últimas cifras de pedidos industriales, que muestran una recuperación sostenida, en especial en lo que respecta a los bienes de equipo. Semejante nivel de pedidos podría traducirse en un importante giro al alza de la producción industrial, que de momento sigue de capa caída. También debería traer consigo un aumento del empleo. Este es, de hecho, el mensaje que transmiten las empresas: las perspectivas de contratación en el sector manufacturero han mejorado ostensiblemente, recuperando también en este caso niveles que no se veían desde hace aproximadamente tres años.

La encuesta del IFO no es la única que evidencia este claro repunte del optimismo en la industria alemana. La encuesta PMI del sector manufacturero transmite una imagen similar, ya que se mueve en máximos desde mediados de 2022. Aunque la confianza de los hogares se mantiene en cotas bajas y las tribulaciones del sector automovilístico siguen pintando un cuadro poco halagüeño, la mejora de la situación económica es evidente.

El crecimiento del PIB se cifra ahora en el 1,3 % en 2026, muy por encima de las previsiones de comienzos de año, y esta aceleración podría no detenerse ahí. De hecho, después de haber provocado no pocas decepciones, los planes de estímulos presupuestarios alemanes parecen cobrar impulso por fin. El gasto en defensa ha aumentado claramente y supera en más de un 30 % el dato correspondiente al mismo periodo de 2025 (según datos de agosto de 2026). Por su parte, las inversiones en infraestructuras deberían aumentar notablemente durante los próximos meses, sobre todo gracias a la ley sobre el futuro de las infraestructuras, la Infrastruktur-Zukunftsgesetz, que entró en vigor a finales de julio. Esta norma pretende reducir considerablemente los plazos de puesta en marcha de los proyectos, especialmente en ámbitos como el ferrocarril, las carreteras, las vías navegables, la aviación o incluso la ordenación del territorio. En este sentido, ha introducido cambios (calificación de «interés público prioritario» para un gran número de proyectos, supresión de procedimientos duplicados, exención del procedimiento completo de planificación y fechas límite, entre otros) destinados a acelerar la puesta en marcha del plan de infraestructuras de 500.000 millones de euros, cuya ejecución ha sido hasta ahora insuficiente.

Esta perspectiva constituiría un fuerte impulso para una economía alemana donde se acumulan las señales de recuperación. Si esta resulta ser lo bastante fuerte, quizá podría incluso disipar los nubarrones políticos que se han formado recientemente.

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