La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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A la espera de las conversaciones entre Xi y Trump

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Sebastian PARIS HORVITZ, director de análisis de LBP AM, accionista de LFDE 

Visión de conjunto

El progresivo descenso de los precios de la energía ha insuflado cierto optimismo en el mercado, pese a que el crudo sigue rondando los 100 dólares por barril. Los rumores sobre nuevas conversaciones entre EE. UU. e Irán parecen explicar esta reducción de las tensiones en los mercados energéticos. Con todo, la vía que sigue pareciendo más prometedora es la posibilidad de un acuerdo entre los países del Golfo para abrir de forma duradera el estrecho de Ormuz. Sin embargo, en estos momentos mantenemos la hipótesis del statu quo, con precios que seguirán siendo elevados en el petróleo y el gas a corto plazo.

Eso explica, en parte, que los tipos de interés a largo plazo se hayan mantenido en niveles altos, a pesar de las fuertes variaciones de los últimos días. En paralelo, los desequilibrios presupuestarios también contribuyen a mantener la presión alcista sobre los tipos de los bonos.

Los bonos del Estado francés han sufrido especialmente durante los últimos días; así, por ejemplo, el diferencial entre la deuda pública francesa y alemana a 10 años superó los 100 puntos básicos (pb). Esta brecha es, a día de hoy, la más grande de un estado de la zona euro con Alemania. Obviamente, la posibilidad de que los presupuestos de 2027 no superen el trámite parlamentario y el cariz de las propuestas de los candidatos a las elecciones presidenciales del próximo año son factores que provocan inquietud en el mercado. En estos momentos, está plenamente justificada la prudencia en deuda pública francesa dentro de las exposiciones a renta fija.

Más allá de los precios de la energía, las nuevas noticias sobre la fuerte demanda registrada por el agente de inteligencia artificial (IA) desarrollado por Meta, denominado Muse, también dieron apoyo al mercado o, más concretamente, a las empresas que desarrollan la IA. Así, algunos fabricantes de semiconductores vinculados al desarrollo de Muse, como AMD e Intel, vieron cómo sus acciones experimentaban importantes ganancias. Este hecho contribuyó especialmente a tranquilizar al mercado sobre la continuidad de la demanda que registran las empresas que suministran las infraestructuras necesarias para el despliegue de la IA. También contrarrestó el nerviosismo desatado por los llamamientos de algunos directivos de empresas de IA a ralentizar el desarrollo de esta tecnología por los riesgos que podría plantear.

Estos llamamientos se toparon con los comentarios en sentido contrario realizados por los responsables políticos, en especial en EE. UU. y China. De hecho, algunos esperan que tenga lugar una conversación sobre este tema entre los presidentes Xi y Trump durante el encuentro que está previsto que celebren durante el fin de semana. En estos momentos, todo parece indicar que esta reunión entre ambos dirigentes se encamina, sobre todo, hacia la búsqueda de una distensión, más que un nuevo enfrentamiento. En este sentido, los responsables estadounidenses parecen dispuestos a retrasar la aplicación de los nuevos aranceles que contemplan y que, en su opinión, están justificados por el exceso de capacidad de producción de los chinos. Para los mercados, la ausencia de tensiones sería por sí sola una buena noticia.

Las conversaciones entre los presidentes de EE. UU. y China tendrán lugar coincidiendo con la celebración de la Asamblea General de la ONU. La reunión se inaugurará hoy, pero algunos países ya han querido poner de relieve sus diferencias. Concretamente, un grupo de países formado por Brasil, Canadá, la India, Australia y la Unión Europea ha elaborado un comunicado en defensa del multilateralismo ante la creciente polarización que se observa en el mundo. A pesar de las tensiones entre algunos países, también existe un hilo de esperanza de que se puedan lograr avances en determinados conflictos, especialmente en Oriente Medio.

Estas conversaciones podrían arrojar buenas noticias para los mercados, pero no conviene olvidar que acabamos de cerrar dos semanas en las que los bancos centrales han determinado en gran medida el sentimiento del mercado. En definitiva, el mensaje está claro para todo el mundo: los tipos de interés de referencia van a continuar subiendo. Al mismo tiempo, seguimos pensando que el mercado está descontando demasiadas subidas de tipos, tanto en Europa como en EE. UU. No obstante, estamos más acuerdo sobre la trayectoria de los tipos en Japón.

A pesar de las perspectivas de subida de los tipos de referencia nipones, no se ha consolidado la tendencia de revalorización que había descrito el yen desde las intervenciones en los mercados de divisas de las autoridades japonesas, con ayuda de EE. UU. Scott Bessent, el secretario del Tesoro de EE. UU., se mostró convencido de que «controlaba» la situación y había obligado al mercado a deshacer las presiones bajistas.

De hecho, el esperado anuncio de una subida de los tipos de referencia de 25 pb la semana pasada vino acompañado de un mensaje tan lleno de prudencia que el mercado puso en duda la velocidad de normalización de la política monetaria, lo que contribuyó a devolver a la moneda a una senda de depreciación. A pesar del discurso del gobernador Ueda, seguimos pensando que el Banco de Japón va a pisar ligeramente el acelerador en la normalización de su política monetaria.

Deberían producirse dos alzas de tipos de aquí a principios de 2027, a pesar de la reticencia que parece transmitir el gobierno. Las últimas cifras de inflación parecen apuntar a una tendencia que se mantiene en el 2 %, a pesar del control que se sigue ejerciendo sobre los precios de la energía. Este hecho debería colocar de nuevo al yen, que sigue moviéndose en su nivel más bajo frente al dólar desde finales de la década de 1980, en un nivel menos desestabilizador para la economía mundial.

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