El mercado ya ha descontado todas las buenas noticias de las últimas semanas
El mercado ya ha descontado todas las buenas noticias que se han producido las últimas semanas, como son el alto el fuego y unos resultados empresariales del primer trimestre mejores de lo esperado. “A rabioso corto plazo, estamos como en una situación de tregua en la que el conflicto de Irán continúa sin una guerra, sin una paz y sin petróleo, con un estancamiento de las negociaciones y a la espera de ver cómo evoluciona todo”, opina Ismael García Puente, director adjunto de Estrategia de Inversión de Mapfre AM, en una entrevista en Radio Intereconomía.
En este contexto, los bancos centrales están a la espera de que lleguen nuevos datos más micro. En general, para el mercado “es normal entrar en un nuevo escenario de esperar y ver hasta comprobar si aparecen catalizadores a la baja o al alza”, añade García Puente.
El petróleo será clave los próximos meses. La agencia internacional de la energía constata un descenso de las reservas a una velocidad récord. “Al ritmo de consumo actual, y dado que hay unas reservas de unos 1.800 millones de barriles, contando con toda la capacidad de los oleoductos, a mediados de julio podríamos tener problemas reales de abastecimiento y de racionamiento de productos derivados del petróleo e incluso del crudo en sí”, anticipa.
Si no se produce una recuperación rápida, este estrangulamiento del mercado petrolífero podría llevar a una destrucción de demanda que provocaría un menor crecimiento y que podría “alterar muy mucho el escenario que tenemos para el resto del año”, señala García Puente.
La inflación en EEUU ha sorprendido con un nivel más alto de lo esperado el mes pasado, aunque la mayor parte del efecto se explica por las subidas de los precios petrolíferos y de sus derivados. Por ahora no se perciben efectos de segunda ronda en los precios que podrían forzar a la Fed y a otros bancos centrales a subir tipos.
El tono del BCE, por su parte, está siendo más duro. La institución, a diferencia de otros bancos centrales, no solo tiene que cumplir con el mandato de la estabilidad de precios, sino también tiene que tratar de evitar errores del pasado, como cuando en 2022 tardó en reaccionar ante las subidas de precios provocadas por la guerra de Ucrania. “Nosotros esperamos que haya una subida de tipos preventiva en junio, acompañada de una explicación extensa por parte de Lagarde, hablando de que no hay una senda pactada de subidas. Si seguimos sin petróleo, la situación macro puede complicarse más”, analiza García Puente.