Si analizamos el mercado muy a corto plazo corremos el riesgo de quedarnos rezagados
¿Está el mercado viviendo un momento de euforia? Depende de las lentes con las que se mire. Si se aplica una visión muy a corto plazo, es cierto que conflictos como el de Oriente Medio pueden provocar correcciones. Pero si se emplean unas lentes de largo plazo, lo que vemos es que estamos en plena revolución tecnológica. “Corremos el riesgo de posicionarnos excesivamente cautos”, advierte Javier de Berenguer, selector de fondos de inversión y analista de mercados de Mapfre Inversión.
Hemos visto cómo el mercado ha estado siempre por detrás de Nvidia, una compañía cuyos beneficios han superado de manera consistente, trimestre a trimestre, la valoración bursátil previa. “Corremos el riesgo de que nos pase lo mismo en otras compañías si aplicamos esas lentes de ciclo o los indicadores de sentimiento que en contextos económicos normales pueden funcionar, pero en plena revolución tecnológica pueden dejarnos rezagados”, advierte De Berenguer.
El mercado, hoy por hoy, no está descontando que el conflicto de Irán y el Estrecho de Ormuz se alarga mucho más. El riesgo que sí están teniendo en cuenta los inversores es el de quedarse fuera de la IA, y es al que le están dando preferencia. “Si esto se prolonga más allá de julio o agosto, ya no estaríamos en un escenario de riesgo de precio del petróleo, sino en un riesgo de escasez, que conllevaría una recesión económica. Todo va a depender de cuánto se alargue el conflicto”, opina De Berenguer.
En cuanto a la inflación, en Estados Unidos se espera algún repunte, que no tiene por qué ser muy grande. Pero al ser el país más expuesto a la IA y a sus ganancias de productividad, no se espera tanto un impacto en el crecimiento. Cualquier potencial subida de tipos dependerá de lo que pase en Ormuz, y de hasta cuándo se extienda el conflicto. Puede haber una subida a final de año, no tanto porque la Fed piense que es una medida efectiva, como por mandar un mensaje de credibilidad.
También está en juego la credibilidad del BCE en Europa. La Eurozona está más expuesta al impacto de los precios petrolíferos, de manera que la subida de tipos llegará antes. Tampoco tendrá efecto en la caída de la inflación, pero la medida cumplirá otros objetivos: mandar también un mensaje de credibilidad y ayudar al euro.
Como recomendación general, De Berenguer advierte contra los posicionamientos excesivamente cautos. “Hay que estar en Bolsa a medio y largo plazo. En el corto plazo todo depende más de Ormuz”, concluye.