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Mutuactivos Semanal | Crudo, economía y por qué es clave tener renta variable
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Mutuactivos Semanal | Crudo, economía y por qué es clave tener renta variable

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Por Ignacio Dolz de Espejo. Director de Soluciones de Inversión y Producto de Mutuactivos.

La guerra en Oriente Medio ha provocado un shock de oferta de petróleo durante meses. Una perturbación tan importante y larga podría haber sido suficiente para provocar una recesión. Sin embargo, la economía la está absorbiendo bastante mejor de lo que cabría esperar. ¿Por qué?

Porque ha golpeado una economía fuerte. Estados Unidos crece a un ritmo cercano al 2,5% y Europa alrededor del 1%. El gasto público y la IA tiran de la economía. Solo los grandes hyperscalers tecnológicos estadounidenses están en camino de invertir cerca de 700.000 millones de dólares este año. El PMI compuesto es una encuesta mensual realizada a los Gerentes de Compras de EEUU que mide la salud de la economía según los propios directivos de las empresas. El dato de septiembre de 2026 ha sido extraordinariamente fuerte y positivo: un crecimiento histórico, porque ha llegado a 58,4 puntos, lo que supone que la actividad económica crece al nivel más fuerte desde julio de 2021 superando todas las previsiones de los analistas.  Los beneficios empresariales también acompañan, con un crecimiento esperado de casi el 30% año sobre año.  Una perturbación de oferta no produce los mismos efectos cuando llega en mitad de un ciclo expansivo, actúa inicialmente como un freno: resta crecimiento y añade inflación, pero encuentra suficientes motores como para que la economía continúe avanzando.

Porque el proceso es paulatino. El proceso de transmisión de la subida del precio se produce poco a poco. Primero se encarecen las materias primas directamente afectadas, después aumentan los costes de transporte y producción; luego entra en los costes industriales.

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Como consecuencia las empresas intentan trasladar esos incrementos a sus clientes y aparece en la inflación. Un trabajo del Banco de Pagos Internacionales (BIS), elaborado con datos de tráfico marítimo, concluye que buena parte del daño económico llega con retraso (6-18 meses) y con un efecto no lineal.  Si los bancos centrales consiguen impedir que el encarecimiento de la energía se traslade de forma permanente a salarios, servicios y expectativas de inflación, podríamos asistir a una desaceleración controlada: algo menos de crecimiento, una inflación descendente y una economía todavía en expansión. El riesgo es que confundan una inflación de oferta con un exceso generalizado de demanda y endurezcan demasiado la política monetaria. En ese caso estarían añadiendo un segundo freno al provocado por la propia crisis energética. 

Por la diversificación de fuentes energéticas. En 1973, una reducción proporcionalmente menor de la oferta contribuyó a que el precio del petróleo se multiplicase aproximadamente por cuatro. En 1979 y 1980, la revolución iraní y el comienzo de la guerra entre Irán e Irak provocaron un nuevo shock que llevó a la recesión de comienzos de los años ochenta. 2026 comparte elementos con estas crisis, pero tiene una gran diferencia. la economía mundial necesita mucho menos petróleo para producir cada unidad de riqueza. La cantidad de petróleo necesaria para generar una unidad de PIB mundial ha caído aproximadamente un 60% desde 1970. La mejora de los motores y de los procesos industriales, la sustitución por gas, energía nuclear y renovables, el crecimiento del sector servicios y la electrificación han debilitado progresivamente la relación entre petróleo y actividad económica. 

Porque hoy el mercado energético dispone de una capacidad de adaptación mucho mayor. La Agencia Internacional de la Energía coordinó la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas. Arabia Saudí utilizó parcialmente el oleoducto East-West para llevar crudo al mar Rojo, productores de fuera del Golfo aumentaron sus exportaciones, las refinerías modificaron sus mezclas y los inventarios actuaron como colchón. Los consumidores también reaccionaron. La demanda mundial de petróleo llegó a situarse durante el segundo trimestre casi cinco millones de barriles diarios por debajo del nivel de un año antes. La economía respondió al encarecimiento del petróleo consumiendo menos petróleo.

China representa probablemente el ejemplo más avanzado de esta transformación. Importa alrededor del 70% del petróleo que consume y aproximadamente la mitad procede del Golfo. Sobre el papel debería ser una de las economías más expuestas a una interrupción de Ormuz. Sin embargo, ha resistido bien. Parte de la explicación se encuentra en sus reservas, próximas a 1.400 millones de barriles, y en la diversificación de rutas y proveedores. Pero está electrificando rápidamente el transporte y otros sectores de su economía. Los vehículos eléctricos representaron más del 60% de las ventas durante la primera mitad de 2026.

Porque un vehículo eléctrico puede utilizar electricidad generada con carbón, energía nuclear, hidráulica, solar, eólica o gas. Ningún estrecho controla todas esas fuentes. La electrificación se convierte en un arma de seguridad energética y estabilidad macro. Pero electrificar exige construir redes, baterías, motores, transformadores, sistemas electrónicos y capacidad de generación. Todo ello necesita cobre, litio, níquel, grafito, cobalto y tierras raras. China representa aproximadamente el 91% del refinado mundial de las tierras raras utilizadas en imanes y cerca del 94% de la producción de imanes permanentes sinterizados. También es el principal “refinador” de 19 de los 20 minerales estratégicos relacionados con la energía con una cuota media cercana al 70%. La electrificación reduce una dependencia geopolítica, pero crea otra.

La respuesta debería ser electrificar y diversificar al mismo tiempo: desarrollar proveedores alternativos, aumentar la capacidad propia de refinado, invertir en reciclaje, mantener inventarios estratégicos y evitar concentraciones extremas en tecnologías cuya producción dependa de un único país.

Y, desde el punto de vista del inversor hay otra gran lección. En una economía que crece con fuerza hay que diversificar. Incluso para un inversor conservador no es bueno concentrar el 100% en renta fija. Porque el peligro es que el crecimiento sobrepase las expectativas, impulse la inflación y genere subidas de tipos más fuertes de lo esperado. Teniendo un peso razonable en bolsa se evita ese riesgo.

 

 

El contenido del presente documento tiene una finalidad meramente informativa, no es y no puede considerarse asesoramiento en materia de inversión u opinión legal, no pretendiendo reemplazar al asesoramiento necesario en esta materia y no constituyendo una oferta de compra o venta.

Todas las opiniones y estimaciones facilitadas están elaboradas en base a fuentes consideradas como fiables. No obstante lo anterior, Mutuactivos no puede garantizar que sean exactas o completas y no asume responsabilidad alguna por cualquier pérdida, directa o indirecta, que pudiera resultar del uso de las informaciones facilitadas en este documento.

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