"Hay que romper una lanza a favor del sistema privado de pensiones como instrumento más que válido"

 

Por Óscar Moreno Andrés, del equipo de Renta 4 Banco

Uno de los temas que más me gusta tratar es el de la jubilación y el derecho que tiene toda persona a mantener un nivel de vida digno cuando se acabe su periplo laboral. O al menos, similar al de los últimos años trabajados.

Como bien es sabido, en el área de la OCDE y en particular en España, hay dos maneras de tener una recurrencia de ingresos, una pública y otra privada. Así el artículo 50 de la Constitución española comienza de la siguiente manera: “Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad”.

La vía pública es la que históricamente más peso ha tenido en nuestros ingresos en la jubilación, sin embargo, las tensiones vividas en los últimos años en las finanzas públicas (déficits sobre déficit, acumulación de deuda Pública e ingresos cada vez más exiguos), junto con un hecho objetivo como es el envejecimiento de la población ha hecho ver la necesidad cada vez mayor: completar esos ingresos que se “recibirán” por parte de los estados, con una aportación privada, sea esta la que sea.

Es en este sentido donde entran los planes de pensiones (hay otras formas obviamente) en las que es el individuo el que decide en función de sus conocimientos, posibilidades de inversión, horizontes y necesidades lo qué hacer en cada momento con su dinero.

Por eso quiero romper una lanza a favor del sistema privado de pensiones como instrumento más que válido para ese objetivo que comentaba al principio. Mantener un nivel de vida digno es un derecho al que nadie debería renunciar en esa etapa en la que se dispone de más tiempo.

Más allá de los beneficios fiscales, que los tiene, y de la dilatación en la tributación de impuestos -que existe- el plan de pensiones es un instrumento de canalización de inversiones desde el ahorrador (en la medida de sus posibilidades) a la economía real.

El plan de pensiones es un instrumento de canalización de inversiones desde el ahorrador (en la medida de sus posibilidades) a la economía real"

Así, mis colegas que gestionan los diferentes planes, cuando invierten ponen el dinero de los partícipes al servicio de la economía real, de esta manera, cuando compran un bono de cualquier empresa, están financiando a esa empresa ayudándola a conseguir una estructura financiera más óptima, a cambio de una remuneración pactada que ira en beneficio del partícipe.

Por otro lado, cuando se invierte en acciones de otra compañía se convierten en accionistas de la misma. Son decisores de los más importantes proyectos de inversión que llevan a cabo las empresas a cambio de un dividendo y una mejora en la valoración de las empresas, que redunde en un beneficio para el partícipe que ha depositado su confianza en un vehículo de inversión y previsión como es el Plan de Pensiones.

Por tanto, como se puede ver, la labor de un plan de pensiones es doble:

  • Canalizar inversiones desde los partícipes a la economía real (con los evidentes beneficios que ello conlleva no solo para el partícipe sino también para la sociedad), generando un beneficio no solo para el partícipe, sino contribuir a la mejora de la economía en su conjunto.
  • Ayudarnos en la consecución de un nivel de vida digno completando la pensión pública, con las inversiones que se han ido realizando durante todo el periodo de aportaciones.

Así pues, todo el mundo quiere tener acceso a ese nivel y si las cuentas públicas sufren como es en este momento, ¿por qué no utilizar otros instrumentos que nos aporten utilidad en un futuro? Yo sí lo hago.

Disfruten de su periodo vacacional.

 

Este artículo se ha publicado originalmente en el blog El color de los mercados de Cinco Días.