2020 pasará a la historia como el año del Covid-19, una pandemia en cuya expansión, tal y como advierte la OMS, ha contribuido la mala calidad del aire. Pero también será recordado como el año en el que se logró el mayor descenso de contaminación. Según el Informe de Evaluación de la Calidad del Aire en España, del Ministerio de Transición Ecológica, se produjo una bajada media del 38% del dióxido de nitrógeno y de partículas en suspensión, culpables de muchas enfermedades respiratorias y pulmonares. En este contexto se celebra la Semana de la Movilidad, una iniciativa que nació en Europa en 1999 y que desde el año 2000 cuenta con el apoyo de la Comisión Europea, y que esta edición tiene como objetivo destacar la relación entre la movilidad sostenible y la salud.

Como recoge BNY Mellon Investment Management, el transporte representa un 28% de todas las emisiones de GEI, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos y la realidad es que las perspectivas futuras podrían empeorar la situación actual: Para 2050 se espera que el 68% de la población mundial viva en áreas urbanas, una población que las Naciones Unidas estima que llegue a las 9.800 millones de personas para ese mismo año. Unos datos que se traducen en una mayor necesidad de movilidad. Si ahora hay 1.200 millones de vehículos en las carreteras del mundo, en 2035 habrá 2000 millones, según Navigant Research. 

Ante estos datos, no es de extrañar que la presión regulatoria esté obligando a los grupos de automoción a desarrollar más vehículos eléctricos a fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Un hecho que, como señala BNY Mellon Investment Management, está impulsando la innovación y no hará más que intensificarse con el tiempo, gracias a planes gubernamentales para el abandono de los motores de combustión interna. Eso, sin olvidar que, a medida que los vehículos eléctricos se hacen más eficientes y asequibles, ganan aceptación entre el público en general, elevando las ventas y los beneficios de las primeras empresas en adaptarse. Para 2040, el 55% de todas las ventas de automóviles nuevos y el 33% de la flota global serán eléctricos, según la previsión de Bloomberg.

En este contexto, los inversores tienen la oportunidad de invertir no solo en compañías relacionadas con el vehículo eléctrico, sino también en el mundo de la movilidad desde su punto de vista más amplio: el 5G, la nube, la ciberseguridad y el edge computing son áreas cruciales, por ejemplo, para el futuro de la movilidad y el desarrollo de los vehículos autónomos. Según BNY Mellon Investment Management, todas ellas son áreas de crecimiento futuro que se encuentran en un momento de entrada temprano, y en un momento en el que la escala de la transformación que se avecina en el segmento de la movilidad inteligente todavía no está reflejada en las cotizaciones. Además, según la gestora se trata de un sector que “ofrece una verdadera diferenciación respecto a los índices de renta variable globales y a otros productos de renta variable temática”. 

Cómo invertir en movilidad

Un vehículo que permite la entrada al sector de la movilidad es el BNY Mellon Mobility Innovation Fund. Se trata de un fondo temático de renta variable concentrado en la disrupción del transporte y áreas afines. Su interpretación del tema de la movilidad es suficientemente exhaustiva como para crear una cartera amplia y bien diversificada en términos sectoriales y de selección de valores. Su estricta preselección y clasificación de acciones asegura que no existe deriva alguna y que todas las posiciones estén muy integradas en el tema o en el proceso de cambio de su negocio para lograrlo. 

La rentabilidad del fondo se mide frente a la del índice MSCI AC World Mid Cap NR (el “Índice de referencia”). Eso sí, se trata de un fondo de gestión activa en el que la estrategia de inversión no limita la medida en que el gestor puede desviarse del Índice de referencia.

El equipo tras este fondo proporciona soluciones temáticas dedicadas desde 2011 e invierte más de 7.500 millones de dólares en su gama de fondos temáticos. La gestión del Fondo corre a cargo de un equipo muy experimentado, con una media de 25 años en el sector y un sólido historial de análisis fundamental. 

El proceso permite al equipo concentrarse en ideas temáticas como la movilidad, que presentan potencial a largo plazo a través de ideas existentes y en evolución en toda la cadena de suministro, desde las mineras que extraen las materias primas para baterías eléctricas y las empresas que las fabrican hasta los grupos de automoción que distribuyen el producto final al consumidor.