El modelo concesionario de las autopistas en España, aporto en su dia competitividad y crecimiento en determinados territorios que a la vez demandaban unas vías de comunicación más rápidas que las simples carreteras, aunque fueran de pago.

Este modelo se rompió al financiarse con capital pública la construcción de nuevas vías rápidas y gratuitas que ha constituido un agravio ínterterritorial, a la vez que ha incurrido en desequilibrio de infraestructuras entre territorios, al construirse sin criterios sostenibles, ni rendimiento económico alguno. Justo cuando las directrices europeas van por el camino de asegurar una movilidad más sostenible, con tarificaciones que favorezcan un transporte más eficiente, homogeneizando las vías de gran capacidad a su pago por uso.

Si esto se implantase en España de una vez, se abandonaría la construcción de autopistas, sin ningún criterio de movilidad sostenible, rendimiento económico ni tampoco social, y se evitaría el derroche de ingentes cantidades de dinero público.