En los últimos meses he venido comentando en este blog distintos datos económicos que me invitaban al optimismo, que apuntan a una recuperación del crecimiento. He apuntado a las tendencias que aportan motivos para la esperanza. Realmente lo creo, y no me paga ni un euro el PP ni Obama ni Merkel. O al menos, que yo sepa.

Mi optimismo sobre la recuperación, sin embargo, no reduce demasiado dos de mis principales preocupaciones, tanto por mi vertiente de comentarista de la economía y los mercados como por la personal. Una de ellas es la crisis de natalidad, la pirámide de población invertida, a la que se enfrentan las mayores economías mundiales.

La otra, la que voy a comentar en este post, los niveles extremos a los que está llegando la desigualdad en la riqueza mundial. 

Ojo, la desigualdad en sí misma no me parece mala. De hecho, me parece buena. Si tu trabajas más que yo, tienes más responsabilidad o lo haces mejor, mereces tener mejor salario que yo. O si arriesgas tu dinero en lanzar una empresa mientras yo lo guardo en el colchón, mereces tener más riqueza. El problema es, a mi juicio, cuando esta desigualdad crece demasiado y llega a niveles extremos.

El tema saltó ayer a los titulares de los medios a partir de un informe de Intermon Oxfam, que recoge distintos datos publicados por organismos y bancos. También muestra una encuesta realizada desde la propia ONG en la que España muestra un rasgo preocupante: es uno de los países donde más ciudadanos piensan que los ricos dominan el poder. 

Encuesta riqueza poder

Como decía arriba, la mayoría de los datos que se cita en el documento de Oxfam están elaborados, curiosamente, desde uno de los sectores que presta más servicios a los mayores patrimonios mundiales: el financiero. Puede parecer curioso, pero no lo es. Cuantos más ciudadanos ricos, más posibles clientes. Si no es así, si cada vez son menos, la competencia por captar cada uno de ellos será cada vez más feroz, la pelea por los márgenes mayor y muchos tendrán que cerrar.

¿Realmente está llegando la desigualdad a niveles extremos? Los datos así parecen reflejarlo. Por ejemplo, con esta pirámide del informe de riqueza anual de Credit Suisse Global Wealth.  Un 0,7% de la población mundial tiene un 41% de la riqueza. Y un 7,7% adicional, un 42,3%. En conjunto, el 8,4% de la población mundial tiene un 83% de la riqueza. 

En el otro lado de la pirámide, el 70% de la población mundial apenas tiene un 3% de la riqueza mundial.

 

No es de extrañar que este va a ser uno de los riesgos globales sobre los que se va a debatir en la próxima cumbre de Davos... En concreto, lo sitúan como el cuarto riesgo más importante para el desarrollo económico, aunque en mi opinión está intrinsecamente relacionado con todos los demás:

A priori, parece que el gran riesgo de la desigualdad económica extrema es que derive en un conflicto social, que los grupos con menos ingresos dentro de una sociedad se levanten contra los que están en la parte alta de la pirámide...  Así han llegado algunas de las revoluciones modernas más importantes. Esta reacción social tiene evidentes repercusiones económicas.

Pero, en mi opinión, más preocupante aún que la desigualdad de ingresos actual es la desigualdad de oportunidades. Los hijos de los más adinerados tienen más opciones de ir a los mejores colegios y poner en marcha negocios que el resto de ciudadanos.

"El sueño americano cada vez es más sueño y menos real", me decía esta mañana Robert F. Wescott, presidente de Keybridge Research y asesor de Pioneer Investments, durante un evento de esta gestora hoy en Madrid. "Y esto es muy importante, porque genera entre las clases más populares la sensación de que es imposible prosperar", que no vale la pena el esfuerzo.

Y aquí se aprecia otro riesgo económico. Así como quienes han creado las mayores fortunas pueden habérslas ganado con su trabajo, partiendo de las mismas oportunidades que otros, quienes las heredan parten ya de un escalón superior, lo que desincentiva al grueso de la pirámide.

¿Realmente se está reflejando la situación en los datos macro? Mirando por encima, parecería que no. El PIB de EEUU ha recuperado más de un 10% desde 2009, los beneficios de las empresas un 50% y el S&P 500, un 77%. No parece un mal resultado... ¿Pero esta mejoría la ha vivido todo el país o hay muchos que no han comido ningún pollo?

Más bien lo segundo, como se puede ver en este gráfico que ha mostrado hoy Wescott en el evento de Pioneer. El ingreso medio de los hogares no sólo no ha aumentado, sino que ha caído un 4%:

Y, claro, los que obtienen menos ingresos en su cuenta corriente cada mes, son mucho menos optimistas con la recuperación y están menos proclives a consumir que los más adinerados:

Optimismo sobre la recuperación económica en EEUU

"Esta bifurcación se traduce en una base de consumidores más reducida, lo cual para muchos economistas implica reducir el consumo global y el crecimiento económico", dice Wescott, que aunque destaca estos riesgos se muestra positivo para la economía americana en su conjunto este 2014. 

¿Pero está creciente desigualdad es excepcional o suele darse en los inicios de una recuperación? En  su opinión: "No, esta vez es especial. Estamos ante un problema actual. En parte, los desarrollos tecnológicos hacen que sea cada vez más difícil para los trabajadores poco cualificados encontrar trabajo. ¿Cómo pueden aumentar ahora sus ingresos estas clases? Sí se podría dar por ejemplo con una recuperación de la construcción", decía. 

Otros, como es el caso de la ONG, atribuyen más estos problemas a una política que en su opinión está enfocada a satisfacer a las rentas más altas y que tiene secuestrada la democracia. Esto último no lo creo y, además, creo que puede llevar a un error de bulto, por el posible riesgo de desenfocar el verdadero problema de fondo, que ha sido en buena parte el brutal aumento en la competitividad en los costes laborales (salarios sobre todo) a nivel mundial durante las últimas décadas.

¿Cómo lo veis? ¿Es un tema que os preocupa desde el punto de vista económico? ¿Qué soluciones buscamos? ¿De qué manera podríamos avanzar en esa igualdad de oportunidades tan esencial para el modelo de economía de mercado en la que vivimos?