Noqueado por su procastinación, por la incapacidad de hacer frente a la crisis, el presidente se ha visto obligado hoy a anunciar algunas de las drásticas medidas de recorte del gasto público que desde hace tanto tiempo se le viene reclamando.

Lo ha hecho obligado por el FMI, por Merkel, por Obama, por los inversores (o especuladores)... Mal y tarde. Sin duda, desde mi punto de vista, hoy ha muerto políticamente hablando el presidente. 

Ahora falta por llegar la reforma laboral, que sin duda será más dura porque los sindicatos van a estar mucho más de morros... Hasta en eso se han manejado mal los tiempos.

Por lo menos, los mercados sí toman de buena gana el plan y el Ibex repunta más de un 1%, muy por encima del resto de Europa.