Algo está cambiando en el S&P 500 en 2026: casi la mitad de sus empresas ya baten al índice
El mercado alcista que arrancó en Wall Street hace casi cuatro años empieza a cambiar de fisonomía. Durante buena parte de ese periodo, apenas un tercio de las acciones del S&P 500 lograba batir al propio índice, con las grandes tecnológicas concentrando la práctica totalidad de las subidas. En lo que va de 2026, esa proporción se ha disparado: alrededor de la mitad de los componentes del S&P 500 supera ya la rentabilidad del índice, una señal de lo que en la jerga de mercado se conoce como broadening, o ampliación del liderazgo bursátil.
Técnicamente, se habla de mercado alcista cuando un índice sube un 20% o más desde su mínimo de 52 semanas y marca un nuevo máximo. Con esa definición, el S&P 500 lleva instalado en ese terreno desde 2022 y acumula una revalorización superior al 100% en el tramo. El problema es que, hasta hace poco, esa subida dependía de un puñado de valores. Entre 2023 y 2025, menos de un tercio del índice conseguía superar su comportamiento.
Ahora, el 47,3% de las acciones del S&P 500 está batiendo la rentabilidad del propio índice en lo que va de año. Es el porcentaje más alto desde el mercado bajista de 2022, y confirma algo que muchos inversores llevan meses intuyendo: la bolsa estadounidense ya no la mueven solo las Magnificent Seven. El gráfico, de Callie Cox, estratega de Ritholtz Wealth Management, deja ver eso que decíamos: entre 2023 y 2025, menos de un tercio de las acciones del S&P 500 lograba batir al índice. Pero todo ha girado:
El dinero se reparte fuera de la tecnología
El cambio más visible se produce en la composición del liderazgo. El S&P 500 excluyendo a las Magnificent Seven está superando este año, y por un margen amplio, al comportamiento del grupo tecnológico que dominó el ciclo anterior. Small caps, valores value —compañías que cotizan más en función de beneficios reales que de expectativas— y mercados emergentes figuran entre los segmentos que más están aportando a esa ampliación.
Este tipo de rotación no es inédito. Suele producirse cuando cambian las condiciones económicas de fondo: giros en el ciclo de crecimiento, movimientos en los tipos de interés o algún evento que reordene el escenario macro. Y coincide, a menudo, con los tramos posteriores a una crisis económica, cuando la actividad toca fondo y el mercado, tras el golpe, arranca de forma más generalizada.
Es decir, que los valores de semiconductores y hardware tecnológico han contribuido, pero también lo han hecho el petróleo —las acciones energéticas del S&P 500 acumulan una subida del 30% en el año, según los datos de Cox—, los servicios de salud y otros sectores que hasta hace poco apenas figuraban en las conversaciones sobre mercado.
Detrás de la ampliación hay datos económicos que apuntan a una aceleración. Según estimaciones de la Reserva Federal de Atlanta, el gasto de consumidores y empresas del último trimestre podría haber sido el más fuerte en dos años. La actividad manufacturera se recupera y los beneficios empresariales alcanzan niveles históricos, con avances repartidos entre prácticamente todos los sectores, algo poco habitual en ciclos anteriores.
Ese contexto explica que, entre los valores del S&P 500 con mejor comportamiento este año, aparezcan compañías industriales, bancos y del sector inmobiliario, segmentos que suelen beneficiarse de un ciclo económico en expansión más que del ciclo tecnológico.
También dentro de la inteligencia artificial se aprecia un giro. Mientras las Magnificent Seven atraviesan un año flojo, semiconductores y fabricantes de hardware se han colocado entre los valores más destacados del índice. Sigue siendo una apuesta por la IA, pero desplazada hacia los proveedores de la infraestructura —los llamados "picos y palas" del sector— y no hacia las plataformas que hasta ahora concentraban el interés inversor.
Un toro que sigue siendo delgado
Pese a esta ampliación, la participación diaria del mercado sigue siendo estrecha. En lo que va de año, solo 292 valores se han movido en la misma dirección que el S&P 500 cada jornada, la media más baja registrada en al menos 30 años.
Es decir, un número reducido de acciones sigue marcando el paso del índice sesión a sesión, lo que implica que quien invierte de forma indexada no se está beneficiando de esta ampliación tanto como podría sugerir el dato agregado. Ganar terreno frente al índice a lo largo del año no es lo mismo que moverse con él día a día, y esa segunda métrica sigue siendo estrecha.
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