El 'momento Apple' de Nvidia: ¿por qué cae en bolsa si destroza sus resultados cada trimestre?
Nvidia ingresó 81.620 millones de dólares en su último trimestre fiscal, superando los 79.190 millones que esperaba el consenso. El BPA ajustado se situó en 1,87 dólares, frente a los 1,76 estimados, y el margen bruto aguantó en el 75%, ligeramente por encima de las previsiones. Pero el dato que lo eclipsó todo fue el del negocio de Data Center: 75.200 millones, un +92% interanual y un +21% respecto al trimestre anterior.
Números que deberían haber disparado la cotización, ¿no? Pues... la acción en la apertura de la bolsa norteamericana cae alrededor de un 2%. Esa paradoja —resultados récord, reacción tibia en bolsa— no sorprende a quienes llevan tiempo siguiendo la compañía. El listón que se había puesto el mercado era tan alto que incluso superarlo no bastó para mover el precio.
Nvidia lleva varios trimestres batiendo expectativas con tanta consistencia que el consenso ha dejado de ser una estimación y se ha convertido en un listón cada vez más alto. Cuando el posicionamiento de los inversores ya descuenta lo extraordinario, lo extraordinario deja de mover el precio. El mercado se hace "yonki" de las sorpresas: cada vez necesita que la sorpresa sea más al alza para poder subir, y cualquier duda es interpretada como un potencial revés a futuro.
Más allá de su precio en bolsa, lo que está generando debate en el mercado es todo lo que rodea a los números de Nvidia: la magnitud del programa de retribución al accionista, la nueva estructura de reporting, el avance hacia los CPUs y, sobre todo, si Jensen Huang, CEO de la compañía, ha dicho lo suficiente como para que el mercado empiece a ver Nvidia como lo que él quiere que sea: una empresa de plataforma, no de chips.
¿El momento Apple de Nvidia?
La analogía que más circuló tras la presentación de resultados fue la de Apple en 2012. Aquel año, Tim Cook anunció un programa de retribución al accionista —recompra de 10.000 millones y dividendo trimestral— cuando el mercado debatía si Apple sería la próxima Nokia. Y funcionó: Apple pasó de cotizar con descuento respecto al S&P 500 a hacerlo con prima.
Nvidia acaba de hacer algo parecido, pero en una escala muy diferente, comentan los expertos. Generó casi 50.000 millones de dólares en flujo de caja libre en un solo trimestre, y con ese músculo anunció una recompra adicional de 80.000 millones, elevando la autorización total pendiente a 118.500 millones. El dividendo se multiplicó por 25, hasta 1 dólar anual.
Richard Clode, gestor de cartera del equipo de Global Technology Leaders de Janus Henderson, describe la situación en estos términos: "Asistimos a una transferencia de flujo de caja libre única en la vida desde los hiperescaladores y los constructores de centros de datos de IA hacia los proveedores, con Nvidia liderando entre los beneficiarios del sector de los semiconductores".
La lectura de Clode es que el mercado aún no ha terminado de actualizar su visión de Nvidia. "Al transmitir al mercado su convicción de un crecimiento y unos márgenes más duraderos, Apple logró finalmente convencer al mercado de que era una empresa de plataforma con una ventaja competitiva duradera, lo que acabó traduciéndose en una prima de valoración", señala el gestor. "Nvidia espera emprender un camino similar".
Una demanda parabólica
Huang no escatimó en ambición en la conference call. "La demanda se ha disparado. La razón es simple: ha llegado una IA gigantesca. Ahora puedo realizar un trabajo productivo y valioso. Los tokens son ahora rentables, por lo que los creadores de modelos compiten por producir más en la era de la IA. La capacidad de cálculo es sinónimo de ingresos y beneficios. NVIDIA es la plataforma de esta era", afirmó el CEO de Nvidia. También apuntó que "la construcción de fábricas de IA, la mayor expansión de infraestructura de la historia, se está acelerando a velocidad extraordinaria".
Los datos respaldan esa narrativa. El negocio de Data Center fuera de China creció a más del 100% interanual, impulsado por Blackwell —el ramp más rápido de la historia de la compañía— y por el despliegue de redes Ethernet. La guía para el próximo trimestre apunta a 91.000 millones de ingresos, incluso por encima del denominado whisper number, es decir, las estimaciones más altas del mercado.
El margen bruto del 75% en pleno despliegue masivo de Blackwell llama especialmente la atención. Normalmente, cuando una arquitectura nueva escala, los márgenes se resienten. Aquí no está ocurriendo. Clode apunta que Nvidia está "flexibilizando su balance para asegurar el suministro actual, además de animar a los proveedores a ampliar su capacidad mediante pagos anticipados y participaciones en el capital de proveedores clave", con compromisos de suministro que ascienden a 145.000 millones de dólares.
Más allá de los hiperescaladores
El cambio más significativo de la presentación fue estratégico. Nvidia anunció una nueva estructura de reporting que divide su negocio en Data Center y Edge Computing; dentro del primero, distinguirá entre Hyperscale y ACIE (AI Clouds, Industrial y Enterprise). Los números ya reflejan el desplazamiento: 38.000 millones en Hyperscale, 37.000 millones en ACIE. La segunda categoría tiene casi el mismo tamaño que la primera, y Huang la señaló como la de mayor potencial de crecimiento.
Según el análisis de Clode, el mercado llevaba demasiado tiempo obsesionado con los hiperescaladores. "La mitad de su negocio de centros de datos actual proviene de fuera de los grandes hiperescaladores estadounidenses y las principales empresas de internet", apunta. El auge de los modelos de IA de frontera, los neoclouds, la IA soberana y la IA empresarial está generando "un crecimiento significativo, duradero y diversificado, menos limitado por la atención exclusiva del mercado hacia los flujos de caja de un puñado de hiperescaladores".
Sobre la pérdida de cuota de mercado ante chips personalizados de Alphabet y Amazon —otro de los argumentos recurrentes de los escépticos—, Nvidia respondió con un dato concreto: ahora está ganando negocio también con Anthropic, que históricamente se había apoyado en esos competidores para entrenar sus modelos.
Una de las revelaciones más inesperadas fue la magnitud de los compromisos en CPUs independientes. Nvidia divulgó por primera vez que tiene compromisos por valor de 20.000 millones de dólares en ingresos por la CPU Vera —de forma autónoma, no integrada con GPUs— solo para este año. Eso la convertiría en el mayor proveedor de CPUs para IA, por delante de Intel y AMD. Jensen Huang cifró el nuevo mercado que abre Vera en 200.000 millones de dólares.
Por tanto, la caída en bolsa post-resultados refleja que el mercado ya había descontado estos números, y que la barra sigue subiendo con cada trimestre. Nvidia lleva meses construyendo su argumentario: no es una empresa de chips en un ciclo, sino una empresa de plataforma en la base de una transición estructural. Si el mercado termina aceptando ese rerating — como lo aceptó con Apple hace una década — la reacción de hoy quedará como una anécdota. Si no, la pregunta sobre la sostenibilidad de estos márgenes volverá a plantearse con cada trimestre.
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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