Este banco está apostando contra el petróleo pese a la guerra de Irán: ve el Brent en 70 dólares
El petróleo Brent cerró mayo con una caída del 17%, su peor mes desde el desplome de 2020, y cotiza estos días en torno a los 94 dólares por barril. El detonante: el principio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán para prolongar el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, la ruta por la que circula cerca de una quinta parte del crudo y el gas mundiales. En pleno repliegue del precio, Julius Baer ha movido ficha en la dirección contraria al consenso comprador: rebaja su visión sobre el crudo y se pone corto en los futuros.
La tesis del banco suizo es que el mercado, lejos de instalarse en un nuevo régimen de precios altos, va a volver a lo de siempre —exceso de oferta— y que esta vez el excedente podría ser incluso mayor que antes de la crisis. Un giro que choca de frente con el posicionamiento alcista que ha dominado los últimos meses.
Sobre esa base, Julius Baer ha rebajado su visión sobre el crudo de Neutral a Cautious y reitera su previsión de un precio cayendo hacia los 70 dólares a final de año. El banco señala dos vectores que apuntan en la misma dirección bajista: una mejora de los fundamentales —ya sea gradual o más rápida— y el probable enfriamiento de un ánimo de mercado sobrecalentado.
Ese sobrecalentamiento es precisamente lo que Julius Baer cree que puede deshacerse. Norbert Rücker, responsable de Economía y Next Generation Research de Julius Baer, advierte de que el "crowded trade" —la apuesta saturada por precios más altos— podría revertirse en las próximas semanas, y que históricamente ese tipo de giros en el posicionamiento presiona los precios a la baja en el corto plazo.
La entidad por tanto ha abierto una posición corta más adelante en la curva de futuros, al considerar que su escenario no está recogido en los contratos a más largo plazo. "Nuestra visión de este nuevo-viejo orden mundial no parece estar reflejada en los futuros del petróleo a más largo plazo", explica Rücker, justificando así el respaldo de su tesis con dinero sobre la mesa.
El núcleo de la tesis es estructural. Julius Baer cree que el mercado "muy probablemente volverá a un superávit de oferta duradero, que podría ser incluso más pronunciado" que el del año pasado. Y enumera tres razones de fondo: la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP, el desplazamiento de la demanda petroquímica asiática desde materias primas basadas en el petróleo hacia el gas natural, y la transición energética acelerada en algunas regiones.
Tres meses de shock: más duradero pero menos amenazante de lo temido
El análisis parte de un balance del conflicto en Oriente Medio. Para Rücker, el shock del crudo ha resultado a la vez más persistente y menos dañino de lo que se anticipó: "El shock del petróleo ha demostrado ser tanto más duradero de lo inicialmente esperado como menos amenazante de lo temido dada su prolongada duración", señala en su último informe.
La clave, según Rücker, es que la pregunta sobre si el crudo de Oriente Medio vuelve al mercado este año ha dejado de ser un "si" para convertirse en un "cómo" y un "cómo de rápido". Y aporta una lectura contraintuitiva del bloqueo negociador: cuanto más se alarga el impasse entre Washington y Teherán, menores son los riesgos de una escalada, porque sus costes aumentan con el tiempo —no en último término ante la proximidad de las elecciones estadounidenses—. El propio hecho de que no se haya materializado una escalada a gran escala, apunta el analista, "debería ser una señal de tranquilidad por sí misma".
Por qué la oferta volverá: pragmatismo y un interés compartido
El argumento central de Julius Baer es que la normalización del suministro no necesita una solución diplomática duradera. Basta con que prevalezca el pragmatismo. Rücker sostiene que el comercio energético a través del estrecho de Ormuz se está recuperando de forma incremental y que existe un interés común en reanudar los flujos, compartido por los exportadores del Golfo, los compradores asiáticos y la propia Irán, dependiente de múltiples socios comerciales más allá del petróleo.
Hay además un factor físico que acelera el regreso de la oferta: la ausencia de daños relevantes en las infraestructuras. Como apunta Rücker, "sin daños significativos en infraestructuras y con la mayoría de los pozos petrolíferos de Oriente Medio todavía produciendo, una recuperación a los niveles de oferta previos a la crisis podría producirse de forma comparativamente rápida".
"El petróleo tiende a encontrar su camino de los vendedores a los compradores con el tiempo, especialmente cuando los precios son elevados", resume el analista. A su juicio, cuanto más comercio fluya por Ormuz, más interés atraerá para aprovechar esa oportunidad, en una dinámica que se retroalimenta. Mientras tanto, gracias a un comercio sin restricciones, los riesgos de desabastecimiento regional de combustible se han reducido.
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