Francia ya paga más que Italia y Grecia por su deuda: "Se ha quedado sin margen de maniobra"

Francia ya paga más que Italia y Grecia por su deuda: "Se ha quedado sin margen de maniobra"

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Francia paga ya más que Italia y que Grecia por endeudarse a diez años, y lo hace cada vez más cerca de la barrera del 5%. Su bono a ese plazo llegó a cotizar este jueves en el 4,95%, frente al 4,72% del italiano, el 4,55% del griego y el 4,19% del español. Durante décadas, el mercado trató a París como un socio del núcleo duro del euro, con costes de financiación muy por debajo de los países del sur. Ese orden se ha dado la vuelta.

La prima de riesgo francesa frente al bono alemán cerró el jueves en 139,8 puntos básicos, 5,4 más que la víspera, en su nivel más amplio desde la crisis de deuda soberana de la zona euro. Y el deterioro llega en el peor momento: con un Gobierno en minoría que no consigue sacar adelante sus presupuestos, unas elecciones presidenciales a seis meses vista y una revisión de la calificación de Moody's prevista para el 23 de octubre.

DATOS DE MERCADO · 8 DE OCTUBRE DE 2026

Rentabilidad del bono soberano a 10 años (%)

Rentabilidad de la deuda pública a 10 años, jueves 8 de octubre de 2026 (13:30 h). Fuente: Estrategias de Inversión.

Más cara que el Estado: las empresas francesas se financian mejor que París

La anomalía va más allá de la comparación con Italia o Grecia. Cada vez más multinacionales francesas consiguen financiarse más barato que su propio Estado, sobre todo en los plazos largos. Según Goldman Sachs, citado por Julius Baer, el 27% de los bonos corporativos franceses no financieros con grado de inversión ofrece ya una rentabilidad inferior a la de la deuda pública de vencimiento comparable. Ese porcentaje solo se ha superado una vez, en noviembre de 2011, cuando llegó al 40%.

Desde Tressis aportan otra medida del mismo fenómeno. "Las emisiones soberanas ya son más arriesgadas que el 38% de compañías galas de grado de inversión", señala Samuel Pérez Ogayar, analista de fondos de inversión de Tressis, que cifra en cerca de 215.000 millones la deuda corporativa respaldada por empresas francesas que ofrece menos rentabilidad que una emisión pública.

"Resulta todavía más llamativo que un número creciente de multinacionales francesas pueda obtener financiación más barata que el propio Estado francés, especialmente en los vencimientos más largos", apunta Yves Bonzon, director de inversiones (CIO) de Julius Baer.

Una economía "sin red de seguridad"

El problema del bono es el reflejo de una economía que ha agotado sus colchones. Así lo ve Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum AM (gestora del grupo Natixis IM), que describe un cuadro de ingresos estancados, inflación energética, tipos altos y margen presupuestario agotado. "El peligro no reside tanto en la gravedad de cada uno de estos desequilibrios por separado como en el hecho de que todos ellos se produzcan simultáneamente", advierte.

En episodios anteriores de carburantes caros, el Estado amortiguaba el golpe con transferencias a los hogares. Esta vez no hay dinero para hacerlo. "Con un margen de maniobra presupuestario prácticamente inexistente, el Gobierno ya no dispone de recursos para sostener los ingresos de los hogares. Esta vez, serán las familias quienes tengan que absorber el impacto", explica Waechter. A eso se suma que la subida de tipos cierra la vía del crédito a las clases medias y que las empresas, a la espera de las elecciones, aplazan sus inversiones.

El economista jefe de Ostrum AM resume así el riesgo: "Una nueva subida de los tipos de interés o una perturbación energética no provocarían necesariamente una simple desaceleración, sino que podrían desencadenar efectos desestabilizadores".

Elecciones, Moody's y la pregunta sobre el BCE

El calendario no ayuda. El Gobierno en minoría de Sébastien Lecornu tiene dificultades para aprobar unos presupuestos que eviten que el déficit público pase del 5,4% del PIB en 2026 al 6% en 2027. Y en la carrera presidencial, las propuestas de los candidatos también pesan en el bono: Marine Le Pen defiende medidas costosas como rebajar la edad de jubilación, aunque se ha comprometido a recortar 140.000 millones de gasto en cinco años, mientras que Jean-Luc Mélenchon plantea cancelar los bonos franceses en manos del banco central.

"Esperamos que los inversores continúen reevaluando el riesgo político francés y la posibilidad de medidas de represión financiera en su mercado de deuda pública", señala Bonzon, que ve en la revisión de Moody's del 23 de octubre el próximo catalizador: "Una rebaja probablemente incrementaría todavía más la presión sobre los diferenciales soberanos franceses".

Sobre un posible rescate del BCE, el CIO de Julius Baer cree que ese apoyo "difícilmente llegaría sin condiciones" y que Francia tendría que demostrar primero una trayectoria creíble hacia unas finanzas más sostenibles. Con un matiz: "Francia no es Italia". Su condición de única potencia nuclear de la Unión Europea, añade, "podría dificultar la imposición de una condicionalidad estricta si una crisis acabara requiriendo la intervención del BCE".

Los análisis coinciden en el diagnóstico: el mercado ya cobra a Francia como a un emisor de la periferia, la economía tiene poco margen para absorber un nuevo golpe y las próximas semanas traen dos pruebas de fuego, la nota de Moody's y la negociación presupuestaria.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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