La gran paradoja del inversor: quiere ganar un 7,9% al año, pero tiene el 22% del dinero en efectivo

La gran paradoja del inversor: quiere ganar un 7,9% al año, pero tiene el 22% del dinero en efectivo

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La paradoja del inversor: quiere altas rentabilidades, pero guarda un 22% en efectivo

El inversor global sabe perfectamente lo que quiere: ganar de media un 7,9% anualizado en sus inversiones a cinco años vista. Lo que no hace es actuar en consecuencia. Según el nuevo '2026 Be Invested Global Study' de Fidelity International, un 22% de la cartera media de inversión permanece aparcado en efectivo, uno de los activos que históricamente peor rentabilidad ofrece, especialmente si se descuenta la inflación.

La gestora ha bautizado este fenómeno como "aspiration-action gap" (la brecha entre la aspiración y la acción): la distancia entre lo que el inversor dice que quiere conseguir y lo que realmente hace con su dinero. El estudio, elaborado junto a Opinium, recoge las respuestas de 13.000 inversores en 13 mercados de Europa y Asia-Pacífico.

FIDELITY INTERNATIONAL, OPINIUM · MAYO 2026

Objetivo: 7,9% de rentabilidad. Plan: quedarse en liquidez.

7,9%

rentabilidad anualizada media que el inversor global espera obtener a 5 años

22%

de su cartera de inversión permanece, de media, en efectivo

43%

planea aumentar aún más esa posición en efectivo

Fuente: Fidelity International, Opinium, mayo 2026.

En el prólogo del informe, Samantha Ricciardi, responsable de Europa, Oriente Medio y África de Fidelity International, y Damien Mooney, responsable de Asia-Pacífico ex Japón de la gestora, resumen así el problema: "los inversores son claros sobre lo que quieren. Pero eso no siempre se refleja en sus acciones". Y advierten de las consecuencias de no corregirlo: "con el tiempo, pequeños desajustes pueden acumularse hasta generar resultados materialmente distintos, sobre todo en objetivos a largo plazo como la jubilación".

Son dos magnitudes que no se restan entre sí, pero que conviven en la misma cartera: la rentabilidad que se persigue y el peso muerto que la frena. Fidelity ha puesto cifra a esa distancia con sus propias proyecciones a 10 años, y el resultado es elocuente.

Una cartera 100% en liquidez habría convertido 10.000 euros en 9.802 euros reales al cabo de una década, con la inflación ya descontada. Sustituir ese efectivo por una cartera equilibrada (60% renta variable global / 40% renta fija global) habría dejado, en cambio, 13.180 euros: más de 3.000 euros de diferencia sobre la misma inversión inicial. Y la brecha se estrecha de forma progresiva a medida que baja el peso del efectivo, no de golpe.

FIDELITY INTERNATIONAL · PROYECCIONES A 10 AÑOS

El coste real de quedarse en liquidez (cartera en euros)

Retorno real (ajustado por inflación) de 10.000 € invertidos durante 10 años, según el peso del efectivo en la cartera. La rentabilidad pasada no es un indicador fiable de resultados futuros. Fuente: Fidelity International, mayo 2026.

Fidelity respalda esta cuenta con sus propias capital market assumptions (proyecciones de rentabilidad a 10 años elaboradas por la gestora), que sitúan el retorno nominal anualizado del efectivo en dólares en apenas un 3,0%, muy por debajo de la renta variable de mercados desarrollados (6,7%), la renta variable emergente (8,0%) o incluso la renta fija global de alto rendimiento (6,1%).

Pese a esta cuenta, el estudio detecta que un 43% de los encuestados planea aumentar aún más su exposición a efectivo en los próximos meses, un porcentaje solo superado por el 49% que planea aumentar su exposición a renta variable. Y entre quienes sí piensan mover parte de ese dinero, un 29% optaría por productos equivalentes al efectivo, como fondos monetarios o depósitos a plazo, en lugar de activos con mayor potencial de revalorización.

Pese a la brecha entre aspiración y acción, el estudio detecta que la confianza del inversor en alcanzar sus objetivos a largo plazo es elevada, y aumenta cuanto mayor es su tolerancia al riesgo: entre quienes declaran alta tolerancia al riesgo, un 79% se siente confiado al hacer una nueva inversión, frente a solo un 56% entre quienes tienen baja tolerancia al riesgo, una diferencia de 23 puntos porcentuales.

En Europa, entre los inversores que no se sienten del todo seguros invirtiendo sin asesoramiento profesional, lo que más ayudaría a ganar confianza es contar con explicaciones más claras y sencillas de las opciones de inversión (51%), seguido de acceso a información de confianza procedente de instituciones financieras establecidas (46%), herramientas o plataformas digitales que guíen la decisión (34%) y contenido educativo sobre inversión (30%).

El estudio también recuerda que, aunque los ETFs se han convertido en una vía habitual para invertir, buena parte del inversor todavía no distingue bien entre sus variantes: un 69% de quienes han invertido en ETFs no sabe diferenciar entre un ETF activo y uno pasivo, pese a que las razones para elegirlos —facilidad para comprar y vender (45%), acceso a una cartera diversificada (43%) y menores comisiones (41%)— están claras.

El estudio dedica un apartado a lo que llama la "paradoja de la IA": un 44% de los inversores se muestra preocupado por unas valoraciones de las compañías de inteligencia artificial demasiado elevadas y anticipa una corrección relevante. Sin embargo, ese temor convive con el optimismo: un 43% planea aumentar su inversión en IA en los próximos doce meses, y un 56% espera que sea precisamente la tecnología y la IA el sector que impulse las rentabilidades del próximo año.

Quien más necesita crecer, menos riesgo asume

Uno de los hallazgos más llamativos del estudio tiene que ver con la relación entre nivel de ahorro y aversión al riesgo. Fidelity constata que los inversores que ahorran menos o tienen ingresos más bajos son, precisamente, los que más probabilidad tienen de priorizar minimizar pérdidas y volatilidad, los que declaran menor tolerancia al riesgo y los que mantienen un mayor porcentaje de su cartera en efectivo. Son, a la vez, el grupo menos proclive a priorizar "hacer crecer las inversiones a un ritmo superior al del ahorro en efectivo".

El informe señala que la aversión al riesgo es un sesgo de comportamiento habitual, pero advierte de que, para quien necesita que su dinero crezca para construir patrimonio a largo plazo, "priorizar la preservación de capital genera un déficit estructural que empeora con el tiempo".

Sesgo doméstico: la diversificación que falta

Además del exceso de liquidez, el estudio identifica un segundo obstáculo para el inversor: la concentración geográfica de sus carteras. El inversor medio destina la mayor parte de su cartera a su mercado doméstico, muy por encima del peso que ese mismo mercado tiene en el índice MSCI All Country World Index, donde Estados Unidos concentra un 63,2% de la capitalización global, seguido de Europa ex Reino Unido (11,2%) y Reino Unido (3,4%).

FIDELITY INTERNATIONAL · CASO PRÁCTICO A 20 AÑOS

El coste del sesgo doméstico: cartera 100% local vs. 100% global

Cartera equilibrada (60% renta variable / 40% renta fija) en euros, con distintas combinaciones de mercado doméstico y global. Rentabilidad acumulada sobre 10.000 € a 20 años (hasta el 31/03/2026) y caída máxima registrada en el periodo. Rentabilidades pasadas no son un indicador fiable de resultados futuros. Fuente: Fidelity International, MSCI, Bloomberg, mayo 2026.

Fidelity ilustra el coste de ese sesgo con un ejemplo concreto para un inversor en euros: una cartera equilibrada (60% renta variable / 40% renta fija) 100% invertida en el mercado doméstico habría generado un retorno acumulado de 25.951 euros sobre una inversión inicial de 10.000 euros a 20 años (hasta el 31 de marzo de 2026), con una rentabilidad anualizada del 5,6% y una caída máxima del -34,2%. La misma cartera, pero con 0% en el mercado doméstico y 100% global, habría alcanzado 33.543 euros, con una rentabilidad anualizada del 6,1% y una caída máxima menor, del -29,8%.

"Reducir el sesgo doméstico puede ampliar el universo de inversión, aumentar el potencial de rentabilidad, reducir la volatilidad de la cartera y mitigar el riesgo de caídas", concluye el informe sobre este punto.

Cuando el mercado se mueve, el inversor se divide

El estudio también analiza cómo reaccionan los inversores ante episodios de volatilidad. Ante caídas o movimientos bruscos de mercado, la mayoría opta por mantener su estrategia (respuesta que Fidelity califica de "racional"), aunque un porcentaje relevante decide pausar sus aportaciones a la espera de que la situación se aclare, y una minoría prefiere vender de inmediato los activos afectados, una reacción que el informe define como "emocional" y que, según sus datos históricos, tiende a consolidar pérdidas justo antes de que el mercado se recupere.

En este contexto, el informe recuerda que perderse solo los cinco mejores días de una recuperación bursátil puede tener un impacto significativo en la rentabilidad final de una cartera, un argumento clásico a favor de mantener la inversión también en las fases más volátiles.


Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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