La nueva Fed de Warsh: adiós al 'forward guidance' y una promesa clara de estabilidad de precios
Tras la decisión de la Reserva Federal (Fed) de dejar quietos los tipos en el rango del 3,5%-3,75%, Kevin Warsh ha salido a su primera rueda de prensa posterior. Y lo ha hecho con un mensaje que no deja mucho margen a la interpretación. El mandatario ha fijado tres coordenadas que definen cómo va a gobernar el banco central más influyente del mundo: compromiso inequívoco con la estabilidad de precios, fin del forward guidance y una batería de reformas internas que van desde las comunicaciones hasta los marcos de inflación. Todo en una hora.
"En cualquier institución, un cambio de liderazgo es una oportunidad natural y oportuna para reafirmar su misión, revisar las prácticas actuales y considerar si estas cumplen nuestros objetivos", ha dicho Warsh ante los periodistas. El tono no era el de alguien que llega a calentar el asiento.
La frase más repetida de la rueda de prensa —y la que figura también en el comunicado del FOMC— es una declaración que Warsh ha convertido en mantra: "Este comité cumplirá con la estabilidad de precios". Una afirmación en tiempo futuro simple que, según el propio Warsh, es el mensaje que "la Fed lleva cinco años sin enviar" con suficiente claridad.
"Los precios persistentemente altos son una carga para el pueblo americano. Pero el pasado reciente no tiene por qué ser un prólogo", ha señalado. Y ha subrayado que el comité es "inequívoco y unánime" en su compromiso. Sobre las proyecciones, que sitúan la inflación PCE en el 3,6% para 2026, Warsh reconoció que el comité debatió en profundidad los efectos de primera y segunda ronda del shock energético, sin llegar a una resolución definitiva. "Nos reunimos en seis semanas. Creo que sabremos más entonces", dijo.
Sobre el mercado laboral, el diagnóstico del comité es de estabilidad: la creación de empleo se mueve en la dirección correcta y el crecimiento liderado por la productividad "no es algo que temamos, sino algo que abrazamos". Y sobre si los tipos actuales son restrictivos, Warsh ha elegido una sola palabra: "desigual". Restrictivos en el mercado inmobiliario, difícilmente calificables así si se miran los mercados financieros.
¿Adiós al forward guidance?
El segundo gran anuncio de la rueda de prensa es la supresión del forward guidance en el comunicado de junio. El texto ya no incluye ninguna orientación prospectiva sobre tipos, y Warsh ha explicado el porqué con una lógica que va más allá de la coyuntura: "Los mercados financieros funcionan mejor cuando reaccionan a los datos que llegan. Funcionan con menos eficiencia cuando se preguntan cómo reaccionará la Fed a esa información."
Ahora bien, Warsh ha sido honesto sobre el debate interno: no todos los miembros del FOMC lo han suprimido por las mismas razones. "Algunos lo han eliminado porque en este momento no parece adecuado. Otros tienen una visión distinta y consideran que, como proposición general, el forward guidance no es algo en lo que deberíamos estar", ha explicado. En otras palabras: hay quien lo ve como una decisión táctica y quien lo ve como un cambio doctrinal permanente. Ese debate queda abierto y será uno de los asuntos que abordará el grupo de trabajo sobre comunicaciones que Warsh ha anunciado hoy.
Cinco task forces para reformar la Fed desde dentro
Otro anuncio de la tarde ha sido la creación de cinco grupos de trabajo internos para revisar en profundidad el funcionamiento del banco central. Warsh los ha presentado como una iniciativa de "primeros principios": partir de cero, hacer preguntas difíciles y proponer cambios concretos antes de que termine el año. Las cinco áreas son las comunicaciones de la Fed, la política de balance, las fuentes de datos, la productividad y el empleo en la era de la transformación tecnológica, y los marcos de inflación.
Sobre las comunicaciones —que incluye el futuro del propio dot plot—, Warsh ha sido explícito: "No voy a prejuzgar los resultados, pero tengo la mente abierta sobre lo que podrían ser." Cuando un periodista le señaló que el dot plot de junio, con nueve miembros proyectando subidas, estaba funcionando de facto como forward guidance, Warsh bromeó con una imagen gráfica: "Revisé los puntos. Cuando vi las presentaciones, noté que todos venían con lápices... de esos con goma de borrar grande." Su lectura: los miembros del FOMC no se sienten vinculados por sus propias proyecciones.
El grupo de trabajo sobre datos ha generado también expectación. Warsh ha criticado abiertamente que la mayoría de la información que consume la Fed proviene de "métodos de encuesta anticuados" que "se parecen muy poco a la economía estadounidense de 2026". Su objetivo es incorporar fuentes de datos en tiempo real del sector privado y nuevas técnicas analíticas. "Casi todos los consejeros delegados de empresas privadas gestionan su negocio con información en tiempo real que no está sujeta a revisiones. Eso es lo que necesitamos."
La IA, entre la oportunidad y el riesgo
Warsh ha reservado un espacio explícito para la inteligencia artificial, tanto como factor económico como herramienta para mejorar la propia Fed. Su posición es optimista a largo plazo pero cautelosa sobre el timing. "La inteligencia artificial es quizás el cambio más importante en la economía, los negocios y los hogares que he visto en mi vida adulta", ha dicho, añadiendo que ve a Estados Unidos como "ganador neto" de esta transformación a largo plazo.
Pero sobre el impacto inmediato en la política monetaria, Warsh ha planteado la tensión que el comité está tratando de resolver: "Hay una carrera entre la oferta y la demanda. La demanda del lado de la IA ya está apareciendo en las cifras del PIB. Podemos ser menos seguros sobre cuándo y en qué medida crecerá la oferta." Hasta que esa carrera no tenga un ganador más claro, la Fed tendrá dificultades para calibrar cuánta presión inflacionaria es estructural y cuánta es transitoria. Para eso, también hay un grupo de trabajo.
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