¿Por qué cae el precio del oro si la guerra en Irán está escalando? ¿Ha dejado de ser refugio?

¿Por qué cae el precio del oro si la guerra en Irán está escalando? ¿Ha dejado de ser refugio?

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Este lunes el precio del oro está cayendo con fuerza. En el momento de escribir esta noticia, ya anda en torno a los 4.300 dólares/onza. En solo seis días, el oro ha caído desde los 5.000 dólares. Son más de 700 dólares menos por onza. Un 14% de bajada en menos de una semana.

No es solo que el oro esté cayendo fuerte esta semana. Es que la caída es histórica. Un -10,6% en siete días. Hay que remontarse a 1983 para encontrar una semana peor para el metal. Y en 1980 fueron varias seguidas, en plena crisis del precio del petróleo. Lo que está ocurriendo ahora tiene pocos precedentes en más de cuatro décadas.

El oro registra su mayor caída semanal en 43 años

El precio del oro marca sus mínimos de 2026 tras caer más de un 10% la semana pasada, la mayor bajada semanal desde 1983

XAU= (variación semanal %)

Mayores caídas semanales históricas   2026 — caída actual: −10,6% Fuente: LSEG / Swati Verma

Y lo curioso es que está pasando justo cuando más lo necesita el inversor como refugio. El contexto: Trump ha dado esta madrugada un ultimátum de 48 horas a Irán para que abra el estrecho de Ormuz. Si no lo hace, amenaza con destruir sus instalaciones energéticas. Irán ha respondido diciendo que si eso ocurre, cierra el estrecho por completo y ataca a sus vecinos árabes. El plazo vence esta noche.

Es decir, que estamos en uno de los momentos de mayor tensión geopolítica en mucho tiempo. Y el oro... baja. Si bien es cierto que ya estaba en niveles históricos (el inversor se acostumbra rápido a los 5.000 dólares por onza, pero hace un año eso era casi una quimera), lo cierto es que puede ser otra razón más básica la que esté detrás.

¿Y por qué cae el oro entonces?

La respuesta corta: que cuando el miedo es grande, la gente vende todo para tener liquidez. No hay activo refugio que valga. Así lo explica esta mañana Juan J. Fdez-Figares, director de Gestión de IICs de Link Gestión, en su comentario diario: "activos tan en principio poco correlacionados como las acciones, los bonos o el oro y la plata han sufrido ventas indiscriminadas por parte de los inversores". Nada está a salvo.

Y no es que el conflicto en sí sea lo único que asusta. Lo que de verdad está moviendo los mercados es lo que implica para la inflación y los tipos de interés. El Brent ya está por encima de los 110 dólares. Si el petróleo se queda ahí arriba, la inflación repunta. Y si la inflación repunta, los bancos centrales tendrán que subir tipos en lugar de bajarlos. El escenario que nadie quería: estanflación.

¿Y el bitcoin tampoco funciona como refugio?

Pues tampoco está ejerciendo como tal, no. Javier Molina, analista de mercados de eToro, lo dejaba muy claro esta mañana en su análisis semanal: "activos que deberían actuar como refugio, como el oro o incluso Bitcoin, no están respondiendo de forma clara, lo que sugiere que en fases de estrés real las correlaciones tienden a uno".

Que las correlaciones "tienden a uno" significa que en los momentos de pánico todo cae a la vez. Da igual que sea renta variable, renta fija, oro o cripto. Los inversores venden lo que pueden. Y eso es lo que está pasando ahora.

Molina también apunta que "la liquidación de posiciones en activos más sensibles —small caps, emergentes o incluso metales— indica que el desapalancamiento ya está en marcha". Es decir, no estamos solo ante una corrección: hay gente reduciendo riesgo de forma activa.

¿Entonces qué está protegiendo ahora?

El dólar. Hoy sí está cumpliendo su papel de refugio, apreciándose frente al resto de divisas. Y el petróleo, claro, que es el epicentro de todo esto. 

"El descenso en los precios de estos metales podría deberse en parte a la continua apreciación del dólar estadounidense, que históricamente ha mostrado una fuerte correlación inversa con los movimientos bruscos en el mercado del oro", destacan desde XTB.

Lo demás —bolsas, bonos, oro, plata— está aguantando mal la mañana. Las bolsas europeas han abierto con fuertes caídas, en línea con lo que pasó esta madrugada en Asia.

La clave de lo que pase en los próximos días no está ni en la Fed ni en los PMIs de mañana. Está en el estrecho de Ormuz. Cualquier movimiento allí —a mejor o a peor— va a mover todos los mercados de forma inmediata. Al menos a corto plazo. Molina lo resume así: "la cadena es clara: energía, inflación, bancos centrales, liquidez y, finalmente, riesgo. Entender ese orden es lo que permite no perderse en el ruido".

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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