SpaceX, de estrenarse a "estrellarse": cae un 48% desde máximos y pulveriza en semanas todo lo que subió

SpaceX, de estrenarse a "estrellarse": cae un 48% desde máximos y pulveriza en semanas todo lo que subió

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Ha sido un viaje corto y de vértigo. SpaceX cerró la sesión del 22 de julio en 115,26 dólares, un 6,7% menos, y se movía en torno a los 116-117 dólares al día siguiente. La compañía de Elon Musk acumula ya una caída cercana al 48% desde el máximo de 225,64 dólares que marcó pocos días después de estrenarse en bolsa, y cotiza por debajo de su precio de OPV, fijado en 135 dólares.

El contraste con el estreno es brutal. El 12 de junio, SpaceX protagonizó la mayor salida a bolsa de la historia, con una colocación cercana a los 86.000 millones de dólares. La acción subió un 19% el primer día hasta los 161 dólares y llegó a rozar los 225 en apenas un mes. Poco más de un mes después, ese recorrido se ha borrado por completo: en la jerga de Wall Street, SpaceX es ya un broken IPO, una salida a bolsa que cotiza por debajo de su precio de colocación.

SPACEX (SPCX) · JUNIO-JULIO 2026

Del récord al desplome: la acción devuelve toda la subida en cinco semanas

Precio en dólares. La línea discontinua marca el precio de salida a bolsa (135 $). Fuente: datos de mercado (Investing.com, TipRanks, CNN) a 22 de julio de 2026.

La caída no solo afecta a quien compró la acción directamente. Desde su entrada en el Nasdaq-100 el 7 de julio, SpaceX forma parte de la cesta que replican decenas de fondos y ETFs indexados al Nasdaq. Su peso inicial es reducido, pero cualquier inversor con exposición pasiva al Nasdaq tiene ya una pequeña porción de este culebrón bursátil en su cartera, muchas veces sin saberlo.

Qué hay detrás del desplome

Los analistas apuntan a una combinación de factores que se han sumado casi a la vez. El primero es la toma de beneficios tras uno de los estrenos más publicitados que se recuerdan: quien entró en la OPV y vendió en el máximo se llevó un 67% en cuestión de días, y muchos han corrido a asegurar esas plusvalías.

A eso se le añade una revisión de la valoración. La acción llegó a cotizar a múltiplos difíciles de justificar para una compañía con ingresos todavía modestos frente a su capitalización, que ronda los 1,59 billones de dólares. El detonante técnico más reciente fue el intento fallido de lanzamiento de la Starship V3 el 16 de julio, cuando cuatro de los 33 motores del propulsor no se encendieron un segundo antes del despegue.

Starship es el pilar central de la tesis de inversión —de ella dependen el programa Artemis de la NASA, el despliegue de Starlink V3 y la promesa de abaratar los lanzamientos—, de modo que cada aplazamiento retrasa esos ingresos futuros. Este 23 de julio estaba previsto un nuevo intento, el vuelo 13.

Sobre la cotización pesan además dos citas señaladas en el calendario. La compañía anunció la compra de la firma de IA Cursor por 60.000 millones de dólares en una operación íntegramente en acciones, que diluye a los accionistas actuales. 

 el 6 de agosto expira el primer lock-up: unos 911 millones de títulos, valorados en hasta 116.000 millones de dólares, podrán salir al mercado. A todo ello se suma la primera presentación de resultados, prevista para el 4 de agosto, y un interés bajista que ha escalado hasta el 32%, pese a que Musk ha advertido a los cortos de que sus probabilidades de sobrevivir son "muy bajas".

Antes del debut en bolsa, Finect entrevistó al analista Bernardo de García en el pódcast Finect Talks, y su lectura anticipaba buena parte de lo que ha terminado pasando. "Tendemos a confundir mucho el 'buena compañía' y 'buena inversión'", advertía, para recordar acto seguido que, "históricamente hablando, los [estrenos bursátiles] tienden a comportarse no muy bien, sobre todo después de los primeros días".

Sobre la valoración era aún más explícito: "el mercado está valorando SpaceX (...) en un percentil 85 [de los escenarios posibles]", explicaba, antes de concluir que veía "más riesgo que posible beneficio en la situación actual". De García apuntó además a un factor que hoy vuelve al primer plano con el vencimiento del lock-up: la presión vendedora de los primeros inversores.

Los accionistas privados que llevan dos décadas en el capital "ahora tienen una ventana de liquidez bastante grande a través del mercado", señalaba, y recordaba que una empresa sale a bolsa "porque necesita dinero (...) o porque quiere que sus insiders acaben vendiendo".

Más allá del ruido bursátil: el espacio como temática de inversión

Conviene separar la volatilidad de la acción de la historia industrial que hay detrás. Y esa historia, aunque se ha visto arrastrada a la baja en las últimas semanas por SpaceX, sigue su curso al margen del vaivén de la cotización. Elvira Kuramshina, directora adjunta de Investigación Cuantitativa de WisdomTree, recordaba estos días —coincidiendo con el 57º aniversario de la llegada del hombre a la Luna— hasta qué punto SpaceX ha transformado el acceso al espacio: "SpaceX ha conseguido reducir el coste de acceso al espacio muy por debajo del registrado durante la era de los transbordadores espaciales e incluso por debajo de sistemas gubernamentales anteriores".

Las cifras dan la medida del salto. Medido en coste por kilogramo puesto en órbita terrestre baja, la NASA calcula que el transbordador espacial costaba 61.720 dólares, frente a los 5.200 del Saturn V y los apenas 1.410 del Falcon Heavy (en dólares de 2018).

WISDOMTREE · JULIO 2026

El derrumbe del coste de llegar al espacio

Sistema Coste por kg a órbita baja (dólares de 2018)
Transbordador espacial (Shuttle)61.720 $
Saturn V5.200 $
Falcon 92.720 $
Falcon Heavy1.410 $

Fuente: WisdomTree, a partir de Harry W. Jones, "The Recent Large Reduction in Space Launch Cost", NASA Ames Research Center (2018).

Ese abaratamiento es lo que ha hecho económicamente viable un mercado que apenas empieza. McKinsey y el Foro Económico Mundial estiman que la economía espacial podría crecer desde los 630.000 millones de dólares de 2023 hasta los 1,8 billones en 2035.

Para Kuramshina, el espacio "está dejando de ser únicamente un lugar al que llegar y observar, para convertirse también en un entorno donde mantener, ensamblar y, eventualmente, producir, procesar datos, generar energía y extraer recursos". La analista matiza, eso sí, que "la mayoría de estas ideas se encuentran todavía en una fase inicial, y algunas aún no han sido demostradas".

Por lo pronto, la foto de hoy con SpaceX es la de un broken IPO: una acción que ha devuelto toda su subida en semanas y que afronta un agosto cargado de citas —el vencimiento del lock-up y los primeros resultados como cotizada— que pueden mover mucho el precio en ambas direcciones.

Con todo, el consenso de Wall Street sigue siendo mayoritariamente alcista a medio plazo, con un precio objetivo medio por encima de los 290 dólares recogido por Visible Alpha, y algunos inversores de referencia han aprovechado la caída para comprar. La distancia entre esa cotización castigada y una tesis industrial que sigue avanzando es, precisamente, lo que convierte a SpaceX en uno de los valores más observados del año.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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