¿Y qué pasa con la renta fija tras conflicto de Irán? "Puede haber oportunidad de reentrada en próximas semanas"
La escalada geopolítica ha elevado la incertidumbre sobre inflación, tipos de interés y energía, aunque varios gestores apuntan a posibles oportunidades en crédito y deuda si se estabiliza el escenario
La escalada del conflicto en Oriente Medio ha introducido un nuevo foco de volatilidad en los mercados financieros globales y, en particular, en la renta fija. El encarecimiento del petróleo y el gas, junto con el aumento de las expectativas de inflación, ha provocado movimientos en las curvas de tipos y ha modificado las expectativas de política monetaria en las principales economías.
En este contexto, distintos gestores y casas de inversión coinciden en que el impacto se está dejando sentir tanto en la deuda pública como en el crédito corporativo, aunque también advierten de que la volatilidad podría abrir oportunidades de inversión si las tensiones geopolíticas se moderan. Todo ello pasando por esos movimientos en las curvas provocados por las diferentes expectativas sobre los tipos de interés que se vayan manejando.
Según explica Germán García Mellado, gestor de Paradigma Flexible Bonds y Paradigma High Income Bonds de A&G Global Investors, “el principal canal de transmisión económica del conflicto es el mercado energético”. En particular, recuerda que “el estrecho de Ormuz, punto estratégico del comercio global de energía, concentra aproximadamente entre el 20% y el 25% del petróleo transportado por vía marítima a nivel mundial”.
La reacción inicial de los mercados tras el conflicto ha sido un aumento de las expectativas de inflación y un ajuste en las curvas de tipos. “En Europa, esto ha provocado un ajuste al alza en los tipos de interés de mercado y una reducción de las expectativas de recortes de tipos por parte del Banco Central Europeo”, señala el gestor.
En línea con este diagnóstico, desde Ibercaja Gestión apuntan que para la renta fija “el principal riesgo vendría del repunte en la inflación y de la menor expectativa de bajadas de tipos de interés de los bancos centrales”. Según la firma, el mercado ya ha empezado a reflejar este escenario, penalizando especialmente a las economías más expuestas.
Impacto en la deuda pública y corporativa
La volatilidad también se ha trasladado a los distintos segmentos del mercado de bonos. Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, explica que “el actual conflicto en Irán está afectando de manera muy importante a toda la renta fija, tanto se trate de deuda soberana como deuda corporativa, en prácticamente todos los sectores”.
El aumento de las expectativas de inflación y de tipos de interés está presionando especialmente a la deuda pública. Según Del Pozo, “la deuda pública se ve muy afectada por las mayores expectativas de inflación y por ello de tipos de interés”, un movimiento que se traslada también al crédito corporativo.
En el caso de los bonos soberanos europeos, el gestor destaca diferencias entre tramos de la curva y geografías. “En los tramos más largos estamos viendo algo de diferenciación y en ese sentido los bonos alemanes lo están haciendo algo mejor que los bonos periféricos, como por ejemplo españoles, italianos y también franceses”.
Desde Muzinich & Co señalan que la reacción inicial del mercado siguió el patrón habitual en episodios de tensión geopolítica. “En el caso de los bonos soberanos, el patrón más habitual durante periodos de tensión geopolítica ha sido una caída de las rentabilidades debido a la demanda de activos refugio”, explican. Sin embargo, añaden que posteriormente “las rentabilidades aumentaron a lo largo de la semana”.
En el mercado de crédito, el comportamiento ha sido más contenido de lo que cabría esperar en un episodio de incertidumbre geopolítica. Luke Hickmore, director de inversiones de renta fija de Aberdeen, señala que el mercado está muy atento a la evolución de la energía. “El mercado de bonos está muy centrado en los problemas que podrían surgir a raíz del aumento de los precios de los hidrocarburos, en particular el impacto del precio del gas natural en Europa y el Reino Unido”.
Aun así, el crédito con grado de inversión ha resistido relativamente bien. “El crédito con grado de inversión no ha reflejado de manera significativa las tensiones económicas en los precios”, explica el gestor, que añade que los diferenciales “han variado ligeramente, pero siguen reflejando la excelente calidad fundamental de la mayoría de las grandes empresas”.
Por su parte, desde Muzinich & Co señalan que el comportamiento reciente del crédito ha sido desigual. “Las rentabilidades totales en los mercados de crédito son más bajas en lo que va de mes, aunque, curiosamente, el high yield ha superado ligeramente al grado de inversión”.
Daniel Loughney, responsable de renta fija de Mediolanum International Funds (MIFL), coincide en que el principal impacto del conflicto se está reflejando en la deuda pública: "La deuda soberana ha sido la que ha demostrado un desempeño inferior, ya que las preocupaciones por la inflación han provocado el desmantelamiento de las previsiones de reducción de tipos de interés”. En este contexto, añade que “los bonos a corto plazo han sido los más afectados, mientras que los de mayor vencimiento sufrieron menos”.
El experto también advierte de que el mercado empieza a reflejar riesgos adicionales para el crecimiento. “Los diferenciales de crédito de grado de inversión (IG) y high yield se mantuvieron estables durante la primera parte de la semana pasada, pero ahora han comenzado a ampliarse ante la preocupación de que un conflicto prolongado y la interrupción del suministro de petróleo afecten al crecimiento”.
En cuanto a la distribución geográfica del impacto, Loughney señala que “la mayor tensión se observa en aquellos países con menor autosuficiencia energética”. En este sentido, apunta que “Europa tiene un desempeño inferior al de Estados Unidos”, mientras que dentro del propio mercado europeo “Alemania está superando a los países semiperiféricos y periféricos”.
Prudencia en el corto plazo...
Pese a la volatilidad reciente, el gestor considera que los inversores conservadores deberían evitar reacciones precipitadas. “Los inversores conservadores no deberían reaccionar de manera exagerada”, afirma, recordando que “gran parte del riesgo a la baja ya ha sido descontado bajo la suposición de un conflicto prolongado”.
Por otro lado, algunos gestores consideran a su vez que todavía es pronto para aumentar el riesgo en las carteras. Mark Munro, director de inversiones de renta fija en Aberdeen, advierte de que el mercado aún no ha descontado plenamente un escenario adverso. “Es demasiado pronto para añadir riesgo”, afirma.
El gestor explica que para que cambie el escenario se necesitarían señales más claras de estabilización. “Se necesitan titulares que apacigüen la situación, tiempo suficiente para que se produzca un bucle de retroalimentación que apacigüe la situación o valoraciones extremas”. En su opinión, algunos factores que podrían deteriorar el panorama serían una subida prolongada de los precios energéticos o un endurecimiento de la política monetaria.
Rafael Valera, cofundador de Buy & Hold y gestor de fondos de renta fija de la firma, considera que la reacción más adecuada es adoptar una postura de cautela, aunque sin caer en el alarmismo. “Ahora toca estar en modo prudente, que no quiere decir en modo pánico. El mercado tampoco está en ese modo”, afirma en una reciente entrevista en Finect Focus.
En las carteras más conservadoras, esta prudencia se ha traducido en algunos ajustes tácticos. “En deuda lo que hemos hecho es aumentar la exposición a bonos flotantes y aumentar la liquidez”, explica Valera, que señala que este tipo de bonos permite reducir la sensibilidad de las carteras a posibles movimientos de tipos de interés.
Además, el gestor advierte de que el principal elemento de incertidumbre para los mercados sigue siendo la duración del conflicto y sus posibles implicaciones sobre la energía. “Lo que no sabemos es el tiempo que va a durar estas tensiones geopolíticas. Pero es que no me atrevo a decir que esto va a durar poco”, concluye.
... ¿oportunidad en las próximas semanas?
A pesar del aumento de la incertidumbre, algunos gestores consideran que la volatilidad actual podría generar oportunidades de entrada en renta fija si el conflicto no se prolonga excesivamente.
Del Pozo sostiene que el contexto actual requiere paciencia por parte de los inversores más conservadores. “Entendemos que el actual conflicto puede suponer una buena oportunidad de reentrada una vez que la situación desde el punto de vista geopolítico se modere”.
En su opinión, si el conflicto no se intensifica, los niveles de rentabilidad podrían resultar atractivos en las próximas semanas. “Los niveles de rentabilidad van a ser apreciables dentro de unos días o unas semanas, suponiendo que no estemos en un escenario de mayor enquistamiento del conflicto”.
Por su parte, desde A&G Global Investors también señalan que la volatilidad puede abrir oportunidades en crédito si los mercados continúan ajustando precios. En este contexto, García Mellado explica que la firma mantiene una gestión activa de duración y curvas, con el objetivo de aprovechar posibles movimientos del mercado.
“Mantenemos un enfoque de gestión activa de la duración y de las curvas soberanas, preservando flexibilidad para aprovechar posibles oportunidades en los mercados de crédito si la volatilidad continúa aumentando”, concluye.
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