El nuevo mapa de la energía: Wellington Management desvela dónde se esconde el valor de la transición energética
La gestora identifica redes eléctricas y almacenamiento como activos clave
Los precios negativos de la luz no indican electricidad barata
Cuando la electricidad tiene precio negativo, no significa que sea barata. En realidad quiere decir que el sistema no puede absorberla, según ha explicado Sascha Hasterok, asesor de carteras en Wellington Management, en una tribuna publicada en Finect. El experto ha señalado que los episodios de precios negativos en los mercados eléctricos europeos son una señal de que la transición energética está cambiando el mapa de la creación de valor.
El modelo clásico situaba la escasez —y, por tanto, la inversión— en la generación de energía. Para Hasterok, ese paradigma ha cambiado. El sistema se ha vuelto más descentralizado, variable e impredecible.
El directivo ha incidido en que la energía no siempre se produce donde se consume. Además, en momentos de mayor generación solar o eólica la oferta puede superar la capacidad del sistema para gestionarla. Esto se traduce en precios negativos en algunos momentos y picos de escasez en otros, es decir, un sistema que oscila entre extremos.
Dónde se desplaza el valor en la transición energética
La implicación para los inversores es directa. El asesor ha desplazado el foco desde la generación hacia la infraestructura. Redes eléctricas, sistemas de almacenamiento y soluciones de flexibilidad son los elementos que permiten que la energía generada llegue a ser utilizable. Sin ellos, cualquier capacidad adicional de generación renovable queda atrapada en el sistema sin poder aprovecharse.
Si lo miramos desde una perspectiva de inversión, este segmento ofrece marcos de rentabilidad regulados, alta visibilidad de flujos de caja, vinculación a la inflación y exposición a un crecimiento estructural de largo plazo, según la opinión de este.
Además, la tendencia no es exclusivamente europea. Estos patrones también emergen en Estados Unidos, Asia y Australia. El denominador común no es la política energética de cada país, sino las limitaciones físicas y operativas del sistema.
"La volatilidad se convierte en una señal clara de dónde falta capacidad en el sistema y dónde es necesario invertir", ha señalado Hasterok.
El coste oculto de un sistema bajo presión
Más allá de los titulares sobre precios negativos, existe otro mecanismo menos visible. Se trata de la redistribución de generación. La firma ha señalado que los operadores de red deben intervenir constantemente para mantener la estabilidad. Esto reduce la producción en unas zonas y la aumenta en otras. Ahora bien, conlleva unos costes que ascienden a miles de millones de euros al año en los principales mercados europeos.
Lo que antes era una medida de emergencia puntual se ha convertido en la norma. El sistema oscila cada vez más entre extremos y requiere una intervención permanente para sostenerse. Para Hasterok, esta volatilidad es una señal de dónde faltan recursos y dónde hay que invertir.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.