El oro recupera terreno tras las caídas de 2026: ¿es momento de invertir?
El precio del oro ha protagonizado uno de los movimientos más comentados del año. Tras marcar máximos históricos a comienzos de 2026 y corregir posteriormente, ha repuntado en agosto y hoy cotiza en torno a los 3.750 euros por onza. Ante este escenario de volatilidad, muchos inversores se repiten la misma pregunta: ¿se ha agotado la escalada del oro o estamos ante una oportunidad de entrada? Para responder, conviene mirar las previsiones de los analistas.
El oro empezó el año 2026 con una subida vertical, cotizando cerca de los 3.700 euros por onza. Una subida que, impulsada por la incertidumbre geopolítica, llegó a alcanzar los 4.500 euros. A partir de ahí llegó la corrección: el metal marcó pico y encadenó una caída que lo llevó a cotizar por debajo de los niveles con los que había abierto el año, situándose a comienzos de julio por encima de los 3.500 euros la onza.
Conviene, eso sí, poner esa caída en contexto. El retroceso se mide desde el pico de los 4.500 euros. Lejos de agravarse y desde los mínimos marcados en el mes de julio, el oro ha repuntado en agosto hasta situarse de nuevo en torno a los 3.750 euros. Más que un desplome, el año dibuja tres fases: un fuerte rally, una corrección desde máximos y una recuperación posterior.
Previsiones del oro: qué esperan los analistas
Pese a la corrección, el tono de fondo entre los analistas sigue siendo constructivo. La perspectiva para la segunda mitad del año se mantiene predominantemente alcista, según recogen fuentes del sector. Lo hace sostenida por unas condiciones macroeconómicas que siguen favoreciendo al metal.
La visión de Amundi es un buen ejemplo. La gestora está sobreponderada en oro y, aunque reconoce que valorar el metal es difícil, ve los fundamentales a favor: una producción muy limitada y una demanda de los bancos centrales capaz de absorber grandes cantidades. Su responsable, Víctor de la Morena, apunta a 5.100 dólares por onza para este año y 5.500 dólares para 2027.
Además, defiende que el oro debe estar "muy presente" en las carteras en los próximos meses. De la Morena sitúa además los puntos de entrada más atractivos en el momento en que la inflación toque máximos, previsiblemente antes de que acabe el año, cuando "las coberturas se vuelven estratégicas para evitar la volatilidad y reforzar la resiliencia de las carteras".
Bank of America aporta una visión alcista sobre el oro, según destaca en su último informe sobre el sector minero. Ahora bien, con objetivos más contenidos que los de Amundi: calcula un precio medio de unos 4.360 dólares por onza en 2026 y en torno a los 4.800 dólares en 2027.
También describe el metal como un activo "sobrecomprado, pero infrainvertido" y atribuye la corrección reciente a que se moderaron las fuertes compras a través de ETFs del sector oro. Pese a ello, considera que el entorno macroeconómico sigue siendo favorable, hasta el punto de ver riesgo al alza sobre sus propias estimaciones.
Bancos centrales, dólar y tipos: los tres apoyos del oro
Más allá del precio a corto plazo, hay tres factores estructurales que se repiten en el análisis. El primero son las compras de los bancos centrales: las instituciones monetarias siguen acumulando oro a un ritmo elevado, según la encuesta del World Gold Council. En concreto, el 45% de las distintas autoridades monetarias prevé aumentar sus reservas el próximo año.
Un buen termómetro de esa tendencia es el Banco de España, que ha elevado el valor de sus reservas de oro y divisas por encima de los 94.000 millones de euros. A ello se suma la diversificación fuera del dólar, ya que el progresivo movimiento de los mercados emergentes por reducir su dependencia del billete verde ofrece un soporte de fondo del precio del oro.
El oro también puede actuar como cobertura frente a la inflación y la pérdida de valor de las divisas, especialmente ante la perspectiva de que la política monetaria termine relajándose, según explica Nicolas Cracco, CEO de Gold Avenue. Aunque ese giro no sería inmediato. El BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón todavía subirán los tipos una vez más antes de que termine el año, según prevé De la Morena (Amundi). Mientras que la Reserva Federal (Fed) y los principales bancos centrales de los países emergentes optarían por mantenerlos sin cambios.
La clave está en lo que ocurriría después. El experto espera que parte de esas subidas se reviertan relativamente pronto: Europa comenzaría a recortar tipos en 2027 y la Fed realizaría dos bajadas ese mismo año. Ese eventual escenario de tipos más bajos podría convertirse en un viento de cola para el oro. Al tratarse de un activo que no genera intereses, una reducción de los tipos disminuye el coste de oportunidad de mantenerlo en cartera.
Además, una política monetaria más acomodaticia en Estados Unidos podría ejercer presión sobre el dólar, lo que normalmente favorece al oro al estar denominado en esta divisa.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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