La guerra con Irán puede disparar energía, inflación y frenar el crecimiento, según Abante
Todo si el mercado interpreta complicaciones en el suministro de petróleo
Según la experta, la tendencia a reducir riesgo explica las caídas en Bolsa
Este sábado se cumple una semana del inicio del ataque conjunto por parte de Estados Unidos e Israel a Irán. Esta escalada del conflicto en Oriente Medio ha acaparado el foco en el inicio de este mes de marzo. Por ello, existe la posibilidad de que se dispare el precio de la energía, la inflación y, además, se frene el crecimiento, según ha señalado Marta Campello, socia y gestora de fondos de Abante Asesores, en este artículo publicado en Finect.
La gestora explica que el conflicto geopolítico se ha convertido en el principal factor que está marcando el pulso de los mercados financieros. Esto desplaza temporalmente a otros elementos habituales como los datos macroeconómicos o los resultados empresariales.
La reacción inicial de los mercados ha sido una caída generalizada de las bolsas, especialmente en Europa. Según ha apuntado la experta, esto se debe en parte a que la región es más dependiente de las importaciones energéticas. Por ello, también es más sensible a posibles tensiones en el suministro de petróleo.
Ante este escenario, muchos inversores han optado por reducir exposición al riesgo ante la incertidumbre sobre cómo puede evolucionar el conflicto. "Cuando hay un conflicto geopolítico, lo habitual es que cunda el pánico y que muchos inversores den al botón de vender", ha explicado Campello.
Además, la gestora ha explicado que, cuando surgen episodios de tensión geopolítica de este tipo, el mercado suele reaccionar primero con ventas generalizadas mientras intenta evaluar las posibles consecuencias económicas.
Energía más cara, inflación y crecimiento
El principal foco de preocupación de los mercados está actualmente en el petróleo. Oriente Medio es una región clave para la producción y el transporte de crudo a nivel global, según Abante. Por ello, cualquier interrupción o amenaza sobre el suministro puede tener un impacto directo en los precios energéticos.
Un aumento sostenido del precio del petróleo podría traer varias consecuencias en lo macroeconómico. En primer lugar, elevaría la inflación. Esto se debe a que la energía es uno de los principales componentes de los índices de precios, según ha explicado la experta. En segundo lugar, podría frenar el crecimiento económico al encarecer los costes para empresas y consumidores.
"Si el mercado interpreta que puede haber problemas en el suministro de petróleo, empieza a descontar un encarecimiento de la energía, más inflación y un posible impacto en el crecimiento", señala Campello.
Por este motivo, los inversores están pendientes de si llega a afectar a infraestructuras energéticas o a rutas estratégicas para el comercio del crudo. Según la gestora, la evolución del precio del petróleo, del dólar o de los activos considerados refugio también puede ofrecer pistas sobre cómo está interpretando el mercado el alcance del conflicto.
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