¿Cansado de mirar la Bolsa a diario? El capital privado se abre al inversor minorista para huir del ruido
Muchos inversores tienen la necesidad de revisar su cartera varias veces al día. Algunos se sienten obligados a tomar decisiones después de cada decisión de un banco central o cada dato macroeconómico. Un reflejo de los movimientos de la Bolsa, que cotiza en tiempo real. Sin embargo, existe una clase de activos que opera con una lógica completamente distinta, que no tiene precio de mercado cada segundo y que ha generado históricamente retornos superiores a la renta variable. Se trata del capital privado (private equity, en inglés), que consiste en invertir en una empresa no cotizada.
Invertir en private equity ha sido un privilegio reservado a grandes fondos de pensiones, oficinas de gestión del patrimonio familiar (family offices) e inversores institucionales durante décadas. Esto se debía a que las barreras de acceso eran elevadas: compromisos mínimos de cientos de miles de euros, requisitos de inversor profesional, acceso a gestoras de primer nivel prácticamente imposible para el común de los inversores. Afortunadamente, ese escenario ha empezado a cambiar y Renta 4 ha dado un paso significativo en esa dirección con el reciente lanzamiento de Renta 4 Private Equity Selección I, un fondo que pone al alcance del inversor minorista y profesional una clase de activo antes inaccesible, desde solo 10.000 euros.
Un activo que mira hacia adelante
Una diferencia fundamental entre invertir en Bolsa e invertir en capital privado es la filosofía de inversión. Cuando un inversor compra acciones en un mercado cotizado, está sometido al precio diario. El mercado puede castigar ese valor por los resultados trimestrales, una decisión, una declaración o, simplemente, miedo. El inversor y el gestor del fondo tienen que tomar decisiones de forma acelerada.
En cambio, el capital privado funciona con un ritmo diferente. El gestor de un fondo de private equity tiene un mandato de inversión a largo plazo, lo que le permite comprar buenos negocios, impulsar su mejora —optimizando su estructura o impulsando su expansión— y venderlos cuando sea el momento adecuado. Esta desconexión estructural del ruido de corto plazo genera una baja correlación del capital privado con los mercados bursátiles.
Ante un escenario de incertidumbre como el actual, con la volatilidad en los mercados y las tensiones geopolíticas, esa descorrelación tiene un valor adicional. Estos activos pueden servir de protección frente a las caídas bruscas que puede sufrir la renta variable.
¿Cómo funciona realmente una inversión en Private Equity?
El funcionamiento del capital privado es diferente al del fondo convencional. Existen tres fases diferentes en el proceso de inversión:
- Compromiso: El inversor se compromete a invertir una determinada cantidad total —en este caso, desde 10.000 euros—, pero no se abona todo el dinero al inicio, sino de forma gradual. Una característica adecuada para los perfiles que gestionan sus propias inversiones.
- Inversión: El gestor emite llamadas de capital a medida que identifica oportunidades y realiza adquisiciones. Ante esas capital calls, los inversores tienen que desembolsar su compromiso de manera escalonada.
- Distribución: Cuando las empresas en cartera maduran y se venden, el fondo devuelve a los inversores el capital invertido más las plusvalías generadas. Al igual que en los pagos, las distribuciones también se producen de forma progresiva.
La selección, el verdadero valor añadido
No todo el capital privado es igual, ya que existe una gran dispersión de resultados. La selección de los activos o de los gestores resulta fundamental. El fondo Renta 4 Private Equity Selección I aporta ese valor diferencial al inversor minorista.
Este vehículo de inversión funciona como un fondo de fondos: invierte en una cartera de alrededor de 10 fondos de private equity de primer nivel mundial, con foco en estrategias de buyout —la compra de participaciones mayoritarias en empresas ya consolidadas con potencial de crecimiento— en Europa y Estados Unidos. El vehículo de inversión ofrece exposición a más de 200 empresas.
Los criterios de selección son rigurosos: se priorizan gestoras con más de 15 años de experiencia demostrada y con una mayoría de sus fondos anteriores situados entre el 25% más rentable de su categoría. Un inversor minorista no podría acceder fácilmente a estos fondos subyacentes sin la gestión profesional del producto por una entidad.
Según explica Juan Carlos Ureta Estades, director de Desarrollo de Negocio de Renta 4, el valor de esta propuesta está en ese proceso: "realizar esa selección rigurosa, ofreciendo un vehículo robusto y diversificado que busca mitigar la dispersión y acceder a rentabilidades consistentes". Además, el fondo cuenta con unas comisiones muy competitivas, no teniendo comisión de suscripción y con 1,40 % de comisión de gestión para minoristas, pudiéndose formalizar su contratación 100% online.
Con una sola inversión, el partícipe obtiene exposición a múltiples gestoras, múltiples geografías, múltiples sectores y un gran número de empresas subyacentes. Logra una diversificación de alta calidad institucional, concentrada en un único vehículo accesible.
Ahora bien, la inversión en capital privado no es apta para todos los públicos. La inversión en capital privado lleva asociada unos riesgos, siendo el principal: la iliquidez. Los inversores se comprometen a aportar el capital durante 10 años de duración estimada del fondo. Por este motivo, el producto de Renta 4 tiene un indicador de riesgo de 6 sobre 7. Es decir, no es apto para aquellos inversores de mentalidad conservadora.
Teniendo esto en cuenta, aquellos inversores que buscan añadir a su cartera un motor de rentabilidad independiente del vaivén diario de los mercados pueden considerar incorporar private equity en sus carteras. El capital privado para inversores minoristas ha dejado de ser una quimera para convertirse en otra alternativa de inversión disponible.
Este contenido puede ser catalogado como material de marketing. No constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.