El Niño pone más presión sobre los precios: el fenómeno climático podría disparar la inflación alimentaria

El Niño pone más presión sobre los precios: el fenómeno climático podría disparar la inflación alimentaria

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Un ciudadano paga la compra en el supermercado. Foto: Kampus Production (Pexels).

El fenómeno climático de El Niño, que se espera sea "potencialmente intenso" en 2026, podría desencadenar una nueva oleada de inflación impulsada por el encarecimiento de las materias primas agrícolas, según ha advertido David Rees, director de economía global de Schroders, en un artículo publicado en el grupo de la gestora en Finect.

El experto de la gestora británica ha señalado que la combinación de condiciones meteorológicas extremas, la escasez de fertilizantes derivada del conflicto en Oriente Medio y el aumento de la demanda de biocombustibles podría llevar la inflación de los alimentos a cifras de dos dígitos en los países del G7 durante 2027.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya ha alertado de que el fenómeno, que se espera que llegue entre junio y agosto, tiene una probabilidad del 90% de persistir hasta noviembre. "Debemos prepararnos para un fenómeno de El Niño potencialmente intenso que agravará la sequía y las lluvias torrenciales y aumentará el riesgo de olas de calor", ha subrayado la OMM.

La correlación entre El Niño y los precios de los alimentos

Rees ha explicado que, aunque no existe una relación directa y sólida entre los indicadores de El Niño y los precios agrícolas, la correlación mejora notablemente si se excluyen los efectos de los precios de la energía. "Históricamente ha existido una estrecha relación entre los precios de los alimentos y los de la energía, debido tanto a los costes de transporte como al elevado consumo energético de la producción de fertilizantes", ha señalado.

El análisis de Schroders ha mostrado que si las correlaciones históricas se mantuvieran, un episodio de El Niño muy intenso implicaría que los precios mundiales de los alimentos se duplicaran con respecto a los niveles actuales a lo largo del próximo año. Aunque Rees ha reconocido que "ninguna de estas relaciones es exacta", ha subrayado que los factores adicionales que confluyen en esta ocasión refuerzan el riesgo.

Un aumento del Índice Oceánico de El Niño suele provocar un aumento de los precios mundiales de los alimentos. Fuente– LSEG Datastream. Gráfico: Schroders.

Fertilizantes, biocombustibles y sequía: una tormenta perfecta

El cierre del estrecho de Ormuz ha tenido un fuerte impacto en el suministro mundial de fertilizantes. Aproximadamente un tercio de la urea mundial procede de esa región. Desde que comenzó el conflicto, los precios de la urea se han duplicado. "El repunte de los precios de los fertilizantes apunta a un aumento considerable de los precios de los cereales", ha advertido el informe.

A esto se han sumado las condiciones meteorológicas adversas: más del 50% del territorio estadounidense ya se encontraba en situación de sequía a finales de mayo, con unos 250 millones de acres de cultivos afectados. Una ola de calor sin precedentes ha azotado también el continente europeo en mayo, mientras que en algunas regiones de la India las temperaturas han superado los 40°C.

El «U.S. Drought Monitor» es elaborado conjuntamente por el Centro Nacional de Mitigación de la Sequía de la Universidad de Nebraska-Lincoln, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio. Mapa cortesía del NDMC. Schroders.

El azúcar parece especialmente vulnerable. En episodios anteriores de El Niño, la producción en la India y Tailandia se redujo entre un 20% y un 30%. En esta ocasión, el impacto podría ser aún mayor, ya que "una proporción creciente de las reservas de azúcar se destina a la producción de etanol", impulsada por la demanda de biocombustibles ante la crisis energética.

Inflación alimentaria de dos dígitos en 2027

Rees ha estimado que una combinación de factores que impulse un aumento del 50% en el índice de precios de los alimentos de la FAO para finales de año implicaría que la inflación alimentaria en el G7 podría alcanzar cifras de dos dígitos en 2027, sumando más de un punto porcentual a la inflación general.

Una ola de inflación de los alimentos podría afectar a la economía mundial justo cuando la crisis de los precios de la energía comience a remitir. Fuente: LSEG Datastream. Gráfico: Schroders.

"Aunque los alimentos representan una proporción diferente del gasto según los mercados —desde solo un 10 a 15% en los mercados desarrollados hasta un 25% o más en los mercados emergentes—, una ola de inflación en los alimentos, justo cuando la actual crisis de inflación energética comienza a remitir, mantendría la presión sobre los ingresos reales y frenaría el consumo durante más tiempo", ha añadido.

"Cuanto más tiempo se mantenga elevada la inflación, mayor será la probabilidad de que se produzcan efectos de segunda ronda sobre los salarios, lo que podría terminar consolidando las presiones inflacionistas", ha concluido Rees.

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