De récord a frenazo: la guerra de Irán ralentiza el inicio de año récord de los ETFs europeos
La guerra de Irán ha provocado un seísmo en los mercados financieros. El conflicto bélico en Oriente Próximo ha afectado a los mercados de renta variable y de renta fija, ha provocado un aumento de los precios del petróleo y ha reavivado las preocupaciones sobre la inflación. Ante esta situación, muchos inversores se han replanteado sus estrategias.
La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha frenado en seco el apetito de los inversores por los ETF en Europa. En concreto, los fondos cotizados en Bolsa domiciliados en el Viejo Continente registraron entradas netas por valor de solo 10.600 millones de euros durante el mes de marzo, según el informe de flujos mensuales de Amundi, elaborado con datos de Bloomberg Finance LP y de su base de datos interna.
Esta cifra de entradas netas de 10.600 millones si situó muy por debajo de los niveles alcanzados en los meses previos, cuando las entradas netas ascendieron a los 48.000 millones en febrero y 46.900 millones en enero. Estos fueron meses récord en entradas para estos vehículos de inversión en Europa.
A pesar del frenazo en marzo tras el estallido del conflicto bélicos, los ETFs europeos acumularon 105.800 millones de euros en nuevos activos netos el primer trimestre del año. Se situó así por encima de los 87.100 millones captados en el mismo periodo de 2025. Esta situación evidencia que la aversión al riesgo es un fenómeno reciente vinculado directamente al estallido de la guerra.
Los inversores recurren a la diversificación en la Bolsa
Los ETFs europeos de renta variable captaron 9.500 millones en marzo, alrededor de una cuarta parte de las entradas registradas en febrero en esta clase de activos. La nota dominante fue la búsqueda de diversificación. Los inversores mostraron una clara preferencia por las exposiciones amplias y temáticas, en lugar de las asignaciones específicas por países o más cíclicas.
Las estrategias globales, que abarcan todos los países, concentraron más de la mitad de las entradas totales del mes, con 6.000 millones, en un intento de los inversores de buscar esa diversificación.
Los mercados desarrollados de Europa les siguieron con entradas de 3.700 millones, de los cuales 2.100 millones se destinaron a la Europa no perteneciente a la zona del euro.
Por el contrario, se registraron salidas en los índices bursátiles estadounidenses (-543 millones) y en los mercados desarrollados de Asia (-823 millones, estos últimos especialmente expuestos al bloqueo del estrecho de Ormuz.
Los mercados emergentes, que habían captado 9.500 millones de euros en febrero, apenas sumaron 29 millones de euros en marzo, lastrados por la fortaleza del dólar estadounidense.
Por sectores, los inversores se decantaron por áreas vinculadas al contexto macroeconómico y geopolítico: la energía captó 1.900 millones y el sector industrial, 1.400 millones. Asimismo, los ETFs temáticos de defensa ganaron 885 millones, reflejando políticas más amplias en virtud de las cuales los países buscan reforzar su seguridad y resiliencia en un contexto de mayor riesgo geopolítico.
En el lado opuesto, el sector financiero registró importantes salidas (-3.400 millones), en un entorno de estanflación en el que el aumento de los costes y la menor demanda de los consumidores pueden ejercer presión sobre la rentabilidad.
La renta fija se vuelve defensiva: deuda de duración corta
El comportamiento de los inversores en bonos fue todavía más prudente. Los inversores adoptaron una postura más defensiva en respuesta a la incertidumbre y a una fuerte revalorización de las expectativas sobre los tipos de interés, ante la previsión de que la Reserva Federal estadounidense hiciera una pausa en las bajadas de tipos y de que tanto el Banco Central Europeo como el Banco de Inglaterra subieran los tipos de interés.
Los fondos de renta fija apenas registraron un saldo neto positivo de 500 millones, frente a los 8.500 millones de febrero. Esto se debió principalmente a las fuertes salidas de los segmentos de mayor riesgo.
En esta situación de incertidumbre, los inversores se decantaron por activos alternativos al efectivo (2.500 millones) y por bonos del Estado de duración ultracorta (1.700 millones). También hubo interés por los bonos del Estado estadounidenses y europeos, con 1.300 millones y 932 millones, respectivamente, con la mayor parte de los flujos concentrados en exposiciones con vencimientos más cortos.
¿Qué bonos del Estado a muy corto plazo generaron más interés entre los inversores? La deuda pública estadounidense a muy corto plazo atrajo 1.200 millones, mientras que la europea de similares características sumó 567 millones.
En el extremo opuesto, los inversores redujeron su exposición a los segmentos de mayor riesgo: las salidas de crédito corporativo de alto rendimiento ascendieron a -2.000 millones y las de deuda de mercados emergentes, a -1.300 millones.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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