¿Suben los tipos de interés? Estas son las oportunidades que empiezan a aparecer

¿Suben los tipos de interés? Estas son las oportunidades que empiezan a aparecer

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Hace no demasiado tiempo, el mercado discutía cuándo llegarían las próximas bajadas de tipos. Hoy la conversación empieza a ser bastante diferente.

La inflación vuelve a preocupar, el petróleo y el gas han recuperado protagonismo y los bancos centrales tienen menos margen del que parecía hace unos meses. En Europa, el mercado contempla una posible subida de tipos del BCE, mientras que en Estados Unidos la Reserva Federal también vuelve a tener sobre la mesa un escenario más restrictivo.

¿Es una mala noticia para los inversores? No necesariamente.

Los cambios de escenario generan incertidumbre, pero también oportunidades. Y después de muchos años en los que prácticamente había que asumir riesgo para encontrar rentabilidad, volvemos a tener algo que me parece especialmente interesante: alternativas.

La renta fija vuelve a pagar

Probablemente aquí esté una de las oportunidades más claras.

Con los tipos en los niveles actuales, podemos encontrar deuda corporativa de compañías de elevada calidad crediticia ofreciendo rentabilidades que hace unos años eran difíciles de imaginar.

Y esto cambia bastante la construcción de una cartera.

Ya no necesitamos acudir necesariamente a bonos de muy largo plazo ni asumir un riesgo de crédito excesivo para buscar una rentabilidad interesante. Podemos encontrar oportunidades en crédito corporativo de calidad y vencimientos relativamente cortos, reduciendo además la sensibilidad de nuestra cartera ante nuevas subidas de tipos.

Incluso existen estrategias de crédito a tipo variable cuyos cupones se ajustan a los tipos de referencia. En determinados escenarios, una subida de tipos puede jugar precisamente a favor de este tipo de inversiones.

Por supuesto, mayor rentabilidad nunca significa riesgo cero. Pero hoy el inversor vuelve a cobrar por prestar su dinero, y eso es algo que no siempre hemos podido decir durante la última década.

Un 4% cambia mucho más de lo que parece

Aquí está, para mí, una de las claves del mercado actual.

Cuando los activos más conservadores apenas ofrecían rentabilidad, era relativamente sencillo justificar una mayor exposición a bolsa. Si queríamos obtener rentabilidad, prácticamente estábamos obligados a asumir riesgo.

Pero imaginemos que podemos construir una parte de nuestra cartera con renta fija de calidad ofreciendo rentabilidades cercanas al 4%, dependiendo del vencimiento y del emisor.

De repente, una acción que cotiza a una valoración muy elevada tiene que convencernos mucho más.

Eso no significa que la bolsa deje de ser atractiva. Significa que el listón ha subido.

Las compañías con poca deuda, generación recurrente de caja, buenos márgenes y capacidad para trasladar precios tienen más argumentos para desenvolverse bien en un entorno de tipos elevados. En cambio, empresas muy endeudadas o cuyas valoraciones dependen de beneficios esperados dentro de muchos años pueden tenerlo más complicado.

Por eso creo que este mercado puede premiar cada vez más la selección y menos el simple hecho de estar invertido.

Incluso esperar tiene premio

Hay algo más que ha cambiado radicalmente.

La liquidez vuelve a tener valor.

Fondos monetarios, letras y determinados instrumentos de muy corto plazo permiten actualmente obtener rentabilidad sin asumir el riesgo de la bolsa.

Esto puede parecer poco emocionante, pero desde el punto de vista de gestión de una cartera es tremendamente útil.

Podemos mantener una parte del patrimonio en posiciones conservadoras, obtener cierta rentabilidad y, al mismo tiempo, disponer de liquidez para aprovechar oportunidades si aparecen correcciones en los mercados.

Hace unos años, esperar tenía un coste. Hoy, en cierta medida, nos pueden pagar por esperar.

Entonces, ¿hay que cambiar la cartera?

No porque pensemos que el BCE o la Fed puedan subir los tipos deberíamos empezar a vender y comprar compulsivamente.

Pero sí creo que hay momentos en los que merece la pena revisar las decisiones que tomamos en un escenario completamente diferente.

Una cartera diseñada cuando los tipos estaban cerca de cero puede no ser necesariamente la mejor cartera cuando la renta fija vuelve a ofrecer rentabilidades atractivas.

Y aquí está precisamente la oportunidad.

Hoy podemos combinar renta fija corporativa de calidad, estrategias de corta duración, liquidez remunerada y renta variable de buenas compañías. Podemos buscar rentabilidad sin concentrar todo nuestro riesgo en una única clase de activo.

Quizá por eso la pregunta para estos últimos meses del año no debería ser si los tipos van a subir una vez más.

La pregunta realmente importante es mucho más personal:

¿Estoy aprovechando las oportunidades que ofrece el mercado actual o sigo teniendo una cartera diseñada para el mercado de hace unos años?

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