Ni truco ni trato. Sólo susto, por desgracia. 

Los accionistas de Santander se habrán quedado hoy temblando al ver la caída del 4,4% que se ha pegado el valor. De hecho, alguno se habrá inquietado todavía más si mira las cotizaciones en aplicaciones que no ajustan por dividendos, porque verá en la pantalla un descenso cercano al 7%. 

El palme de hoy ha llegado tras publicar esta mañana unos resultados que no invitan al optimismo. Caída del 35% del resultado en los nueve primeros meses del año, pero aún peor en el último trimestre, en el que el beneficio atribuido se ha reducido a apenas 500 millones de euros, frente a los casi 2.000 millones de euros del mismo periodo del año pasado. 

El banco explica este retroceso por los ajustes que ha tenido que hacer por el Brexit y el Popular. Y señala que sin estos extraordinarios el beneficio habría aumentado un 4% tanto respecto al mismo periodo de 2018 como sobre el segundo trimestre de 2019. 

En la parte negativa, el ratio de solvencia no ha mejorado... Lo que lleva a pensar en nuevos ajustes de costes, adicionales a los cierres de oficinas y reducción de plantilla que la firma está desarrollando. 

El susto que proveoca una caída así en Santander es gordo, porque afecta a mucha gente. La entidad financiera cuenta con cerca de 4 millones de accionistas y también es uno de los valores españoles que más pesa en las carteras de los fondos de inversión. A cierre del segundo trimestre estaba en casi 240 fondos españoles, con una inversión total superior a los 700 millones de euros.

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