A Donald Trump hay que prestarle más atención por lo que hace que por lo que dice. Pero el presidente de EEUU no da puntada sin hilo en sus declaraciones desde hace dos años. Entre la doble intención y el cinismo, el mandatario ha hecho referencia a las fuertes caídas de las bolsas mundiales en las últimas horas y ha encontrado un culpable: su banco central. “Están siendo demasiados duros… Creo que la Fed se ha vuelto loca”, en referencia al actual ciclo de alzas de los tipos de interés en EEUU, movimiento que ya calificó como “demasiado rápido" 24 horas antes.

“La corrección de los mercados la estábamos esperando desde hace mucho tiempo”, zanjó sobre el actual descalabro bursátil. En Asia, las caídas han superado el 4% esta noche después del desplome de Wall Street registrado el miércoles en los principales índices. El Dow, el S&P y el Nasdaq registraron caídas del 3% al 4% el miércoles en su peor sesión en lo que va de 2018 y abandonan de golpe la zona de máximos históricos. Este jueves han profundizado en sus caídas y reducen las ganancias que acumulaban en 2018. 

Las bolsas europeas -que ya vivieron caídas del 1% y 2% el miércoles- vuelven a registrar descensos, en especial, en los valores más expuestos al comercio internacional y que dependen de las exportaciones. En el Ibex 35 se ha quedado al borde de perder los 9.000 puntos, la constructora ACS y la petrolera Repsol son los valores más perjudicados, sin olvidar a Aena, que sigue sufriendo la desconfianza de los inversores a sus planes.

"Lo que todo el mundo temía y estaba esperando sucedió; Wall Street, mercado que había sido capaz de obviar muchos de los factores de incertidumbre que habían penalizado al resto de bolsas mundiales, cayó ayer con fuerza en una de sus peores sesiones del año (...) Como comentamos hace un par de días, sólo vemos un catalizador que a corto plazo pueda acabar con la sangría que está experimentando la renta variable mundial: la temporada de presentación de resultados trimestrales que comienza oficiosamente mañana en Wall Street y la semana que viene en las principales plazas europeas", explican desde Link Securities.

 

¿Debe parar la Fed las subidas de tipos?

 

Pese a lo que diga Trump, la guerra comercial que ha emprendido con la mayoría de países con los que comercia en EEUU ha comenzado a ralentizar el crecimiento económico. Sin embargo, el presidente estadounidense tiene razón en una cosa: la velocidad de las subidas de tipos en este 2018 comienzan a pasar factura.

Si en el segundo trimestre se encendieron crisis financieras en economías emergentes como Argentina o Turquía, ahora la inestabilidad se ha contagiado a los activos principales. El pasado 26 de septiembre, la Reserva Federal (Fed) elevó los tipos de interés en un cuarto de punto, hasta el rango del 2% y 2,25%, su nivel más alto en diez años. Se trata de la tercer subida en lo que va de 2018 y queda margen para que vuelva a subirlos antes de que termine el año una vez más.

Los datos económicos en EEUU respaldan este camino. La economía crece a ritmos superiores al 4%, la tasa de desempleo está por debajo del 4%, la inflación se sitúa en el 2,7%... Nada que objetar. Pero el debate se está centrando ahora en la velocidad de subidas y sus consencuencias.

La rentabilidad del bono a 10 años de EEUU se sitúa en el 3,15% (lo que implica ventas de bonos y bajadas de precios). Es su nivel más alto desde 2011 y en su escalada está arrastrando a la baja a los activos con más riesgo, como las bolsas.

El bono soberano actúa como referencia a la hora de valorar acciones, bonos corporativos o el coste de endeudarse para familias y empresas. La Fed tiene otras dos reuniones por delante en noviembre y diciembre, ¿pulsará el botón de pausa en el endurecimiento monetario?