Las valoraciones de la renta variable estadounidense siguen elevadas, lo que refleja un periodo prolongado de sólido crecimiento de los beneficios
En el gráfico de la semana de Capital Group nos centramos esta vez en las valoraciones de la renta variable estadounidense, que siguen siendo elevadas, lo que refleja un periodo prolongado de sólido crecimiento de los beneficios, así como la confianza de los inversores en un conjunto relativamente reducido de compañías con gran crecimiento estructural. No obstante, esta generalización enmascara importantes diferencias entre sectores y empresas. El mercado actual se define en menor medida por la uniformidad de valoración y más por la dispersión, lo que crea un contexto de gran diversidad en lo que respecta a las valoraciones, los fundamentales y las perspectivas de crecimiento a largo plazo.
Algunos segmentos del mercado han registrado unas valoraciones elevadas, pero normalmente por motivos justificados. En los ámbitos relacionados con la inteligencia artificial, el nivel de valoración refleja una tendencia excepcional de beneficios, unos balances sólidos y la posibilidad de un incremento sostenido de la productividad en toda la economía. Las valoraciones también han aumentado de forma sustancial en el sector aeroespacial y de defensa, que se ha visto favorecido por unas carteras de pedidos con carga de trabajo para varios años, un aumento del gasto en defensa en todo el mundo y una mayor incertidumbre geopolítica. Es cierto que las valoraciones son exigentes, pero vienen respaldadas por unos flujos de caja previsibles y un contexto de demanda a largo plazo.
Al mismo tiempo, algunos segmentos del mercado cotizan con unas expectativas mucho más contenidas. Ese el caso del sector sanitario. Pese a los factores que impulsan la demanda a largo plazo y la continua innovación en los ámbitos de los productos farmacéuticos, los dispositivos médicos y los servicios, parte del sector sigue cotizando a múltiplos moderados. La incertidumbre política y las dudas sobre los beneficios a corto plazo han afectado a la confianza de los inversores, aun cuando los fundamentales de muchas compañías del sector no han cambiado.