El optimismo sigue presente en los mercados financieros, que han cerrado marzo confirmando el cambio de sentimiento que veníamos observando desde que iniciamos el nuevo año.

 

Si bien las subidas de marzo han sigo algo más flojas que las que vimos en febrero -el Euro Stoxx 50 ha subido un 1,62%, las bolsas de Francia, Italia y Londres se han revalorizado un 2%, mientras que el Ibex 35 ha perdido un 0,40% y las bolsas estadounidenses han cerrado en positivo, con el S&P 500 sumando un 1,79% y el Nasdaq Composite un 2,62%-, hemos cerrado el mejor primer trimestre de los últimos diez años, con subidas de entre el 10 y el 13% en la mayoría de los índices.

 

Cambio de sentimiento

 

“Veníamos de ver en 2018 -sobre todo al final de año- una sensación negativa entre los inversores. La gente estaba infrainvertida en renta variable y al final se ha visto que no estábamos en tan mala situación”, comenta Joaquín Casasús, director de Abante Asesores Gestión.

 

En este sentido, Casasús recuerda que ha mejorado el riesgo en torno a la guerra comercial entre China y Estados Unidos y habla del cambio de mensaje de los bancos centrales en las últimas semanas. “La Reserva Federal de Estados Unidos ha pasado de pensar en subir los tipos a estar en un modo más paciente y prudente. De hecho, hay quienes ya hablan de una bajada de tipos”, señala.

 

Respecto al Banco Central Europeo, su presidente, Mario Draghi, ya anunció en la última reunión que el Consejo de Gobierno había decidido retrasar “al menos hasta el final de 2019 la primera subida de tipos” y comentó que varios miembros del organismo se mostraron a favor de continuar sin cambios hasta el primer trimestre del año que viene. Además, desde la institución están valorando reformar la actual tasa de depósito (está en el -0,40%) que cobran a los bancos, que pasaría por hacer una tasa “escalonada” para dar oxígeno a las entidades.

 

En cuanto a la situación macroeconómica, el pasado viernes se publicó el dato del PIB de Estados Unidos que, si bien sugiere un crecimiento más prudente respecto a los últimos trimestres, supone su mayor expansión anual desde 2015, al registrar un ritmo de crecimiento del 2,9%.

 

En Europa, en cambio, la situación es más floja. “Están sufriendo las economías que más dependen del comercio exterior. Sin embargo, en Alemania, si quitamos el efecto del sector exterior, vemos que la economía, en cuanto a demanda interna y empleo, lo está haciendo bien”, explica Casasús, que recuerda que en el caso de España -el PIB creció un 2,6% en 2018- hay que tener en cuenta que el comercio exterior ha mejorado después de la crisis.

 

Dónde esta(ba) el foco

 

En China se estaban concentrando mucho las incertidumbres. Al miedo por la guerra comercial hay que añadirle la fuerte desaceleración que veníamos viendo, algo que ya se está dando la vuelta. Este lunes se ha conocido que el sector manufacturero de China ha crecido en marzo, por primera vez en cuatro meses -El índice PMI ha llegado a los 50,8 puntos-, lo que muestra que los estímulos fiscales están sirviendo de impulso. “Se esperaba que la economía china se estabilizase hacia la segunda mitad del año, pero ya estamos viendo el cambio”, explica Casasús.

 

Muchos de los miedos del inicio del año se han ido resolviendo”, recuerda el director de Abante Asesores Gestión, al tiempo que habla de uno de los temas de actualidad: el Brexit. Aquí, destaca que todo apunta a que la primera ministra, Theresa May, someterá a por cuarta vez a votación su acuerdo de salida con la Unión Europea este lunes, tras perder la votación el pasado viernes. “Si no se ponen de acuerdo, la opción más probable es que se alargue el proceso más allá del 12 de abril”, comenta Casasús que destaca, además, que el mercado le da pocas probabilidades al peor escenario.