El tiempo pasa volando. Parece que hace unos días estábamos de vacaciones de verano y en un abrir y cerrar de ojos ya es Navidad. Con la llegada de noviembre, vienen la decoración navideña, los turrones, la cola para comprar décimos de Lotería y las campañas de pensiones. Desde hace unas semanas las entidades nos ‘bombardean’ con ofertas que, en principio, parecen atractivas.

¿Invierto en un plan de pensiones? Este año tengo algo de dinero extra, me dan una bonificación y luego Hacienda me devuelve parte de lo invertido”.

En este grupo ya hemos comentado que, efectivamente, la ventaja fiscal de los planes de pensiones es importante y nos ayuda a multiplicar nuestro ahorro para la jubilación. Además, hemos hablado también de la importancia de evitar ciertos errores cuando ahorramos para la jubilación, así como de invertir en un plan de pensiones bien gestionado que nos proporcione rentabilidad

Así que, cuando estamos sentados en nuestro sofá y vemos en la tele o en la tablet, o estamos esperando al autobús y lo vemos en una marquesina o un escaparate, un anuncio sobre lo importante que es invertir en un plan de pensiones para ahorrar para nuestra jubilación, y que, además, nos hacen un regalo, podemos plantearnos, ¿nos interesa?

En la inversión en planes de pensiones para nuestra jubilación, como en todo, lo mejor es empezar por el principio, o evitar empezar la casa por el tejado. Sobre todo, si queremos evitar errores. Lo más importante es tener un plan, valga el juego de palabras. Y ese plan (financiero y vital) debe surgir de nuestros objetivos.

Vale, puede ser una buena idea que invierta en un plan de pensiones. Pero, me he planeado, en relación con mi objetivo de jubilación, ¿por qué necesito acudir a los mercados financieros? ¿Para qué estoy invirtiendo? ¿Qué espero o necesito conseguir?

¿Qué necesito de mi plan de pensiones?

Si no respondemos a estas preguntas, es muy probable que cometamos errores en nuestra inversión. Por ejemplo, puede que para mí el objetivo de jubilación sea conseguir una renta complementaria a la pensión de la Seguridad Social de 500 euros al mes desde que me jubile a los 67 hasta los 100 años. O puede ser prejubilarme a los 64 y disponer de una renta mensual de 1.000 euros desde esa edad hasta los 95 años. O a lo mejor mi idea es trabajar hasta los 75, aunque sea a un ritmo menor o en otra actividad y luego disfrutar de una renta complementaria de 2.000 euros al mes hasta los 100 años. Y en cada uno de estos casos, la cantidad de ahorro que necesitamos, el coste del objetivo, será diferente.

De ahí la importancia de plantearnos primero qué queremos para luego diseñar el plan que mejor se ajusta a nuestras circunstancias y necesidades. Sabiendo cuánto cuesta tener el nivel de vida que deseo durante la jubilación, y en función de si ya tengo ahorro o no para este objetivo, el siguiente paso es determinar cuánto puedo ahorrar. Y con todo ello, determinar qué rentabilidad debo pedir a mis inversiones. Es posible que con un 4% me sirva para alcanzar mi meta, o puede que necesite un 9%.

Solo con todos estos números en nuestra hoja de ruta podremos decidir qué cantidad de riesgo debemos, podemos y queremos asumir y, por tanto, qué distribución de activos debería tener el plan de pensiones que escojamos, teniendo también en mente el horizonte temporal de la inversión.

Finalmente, es importante analizar la oferta de planes a nuestra disposición, porque hay más de 1.000 planes de pensiones individuales en España y, como sucede en todo, los hay mejores y peores. Y dentro de los mejores, unos se ajustarán mejor a nuestro plan para la jubilación que otros. Pero tenemos ya las ideas claras y las herramientas a nuestra disposición para elegir cómo invertir para nuestra jubilación.

Recuerda, la jubilación es mucho más que un plan de pensiones. Para Abante, tu jubilación es un proyecto. Y en ese proyecto, por su puesto, hay que incorporar el mejor asesoramiento y la mejor gestión.

¿Empezamos?